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Llevábamos miles –o millones- de años cruzándonos con el meteorito de Cheliábinsk

Metorito de Cheliábinsk por Marat Ametvaleev
Chelyabinsk Meteor Flash: el Metorito de Cheliábinsk fotografiado por Marat Ametvaleev como Imagen Astronómica del Día del 24 de febrero de 2013

Nuevos análisis de la trayectoria calculada para el meteorito de Cheliábinsk a partir de las imágenes captadas por cientos de cámaras y del sonido recogido por el Sistema Internacional de Vigilancia de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares han permitido afinar más la órbita de este.

Tal y como indicaban los primeros análisis venía del cinturón de asteroides y pertenecía al grupo de los asteroides Apolo, y un par de veces al año cruzaba la órbita de la Tierra, llegando casi hasta la de Venus entre ambos cruces.

Órbita del meteorito
Órbita del meteorito - P. Chodas et al. / NASA / JPL-Caltech

Esto sucedió durante miles o incluso probablemente millones de años, con los cruces a más o menos distancia de la Tierra según el periodo orbital de ambos, hasta que el pasado 15 de febrero se acercó tanto que se desintegró en la atmósfera de nuestro planeta.

Dentro de lo que podría haber pasado tuvimos la enorme suerte de que el ángulo de entrada fue bastante plano –se calcula en unos 20 grados– lo que evitó un impacto más directo; aún así la onda expansiva causó daños por varias decenas de millones de euros y heridas a más de mil personas.

Habría sido muy difícil, sino imposible, detectar la aproximación del asteroide de Cheliábinsk ya que vino desde el lado del Sol (en el gráfico superior gira en sentido contrario a las agujas del reloj mientas que la Tierra lo hace al revés) pero como dijo Neil deGrasse Tyson ha sido un toque de atención como para plantearnos la necesidad de algún sistema de detección, aunque en realidad estamos indefensos ante los asteroides.

Eso sí, como no hay mal que por bien no venga, las autoridades de la zona están encantadas con que el meteorito haya puesto a Cheliábinsk sobre el mapa, imaginando hordas de turistas que vengan a ver los restos del meteorito y la zona del impacto, tal y como se puede leer en Meteor lurked for thousands of years before blasting Russia, experts say.

Además de que sus órbitas no tienen nada que ver el análisis de los restos de este meteorito y del espectro de 2012 DA14, que pasó en la noche del mismo día muy cerca de la Tierra, confirman que en efecto su composición es distinta, así que no es más que una casualidad cósmica que los dos pasaran por aquí al lado el mismo día.