Por @Wicho — 13 de Mayo de 2011

El proceso que lleva a la formación de un ser humano a partir de un óvulo más un espermatozoide es ciertamente impresionante, pero nunca había visto algo como esto:

Se trata de una animación creada a partir de escaneos de embriones en distintas fases de desarrollo que muestra cómo se forma nuestra cara desde que el embrión tiene un mes hasta que cumple las diez semanas, tal y como se puede leer en Anatomical clues to human evolution from fish.

Los ojos aparecen a los lados de la cabeza, aunque luego se van hacia el centro; el labio superior junto con la mandíbula y el paladar nacen como unas estructuras similares a las branquias llamadas precisamente arcos branquiales o faríngeos que se van extendiendo hacia delante desde el cuello, donde se juntan con las fosas nasales y la parte media del labio, que descienden desde la parte superior de la cabeza.

Dibujo de los arcos branquiales humanos
Los dos primeros arcos branquiales de un embrión humano de entre 4 y 5 semanas, vistos de lado y de frente. m es la mandíbula superior, j la inferior, h el hueso hioides (la nuez) y n las fosas nasales

El punto en el que se unen las tres secciones que forman nuestro rostro es la hendidura que hay en el labio superior, justo debajo de la nariz, que recibe el nombre de surco nasolabial, y que no tiene ninguna función conocida.

Si el proceso mediante el que se forma la cara va desajustado, aparecen malformaciones como el labio fisurado (labio leporino) o el paladar hendido.

El que tengamos, al principio de nuestro desarrollo, unas estructuras similares a las branquias no es sino otra prueba de que descendemos de los peces, que también presentan estos arcos branquiales al principio de su desarrollo, igual que el resto de los mamiferos, aves, y anfibios.

(Vía Pharynguyla).

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