Por @Wicho — 9 de Septiembre de 2015

El 7 de septiembre de 2015 el astronauta de la Agencia Espacial Europea Andreas Mogensen intentaba por primera vez el control de un rover y su brazo robot desde una nave espacial en órbita en una especie de ensayo para cuando en el futuro él o un colega suyo tenga que hacerlo en órbita alrededor de un asteroide o de otro planeta.

No se trataba sólo de conducir el rover sino de insertar un vástago metálico en un agujero, algo para lo que había que maniobrar el brazo con una precisión de un sexto de milímetro.

El truco es que Mogensen usaba un sistema de control con feedback táctil que le permitía «sentir» la posición del brazo y si el vástago estaba entrando suavemente en su sitio o no.

Aproximándose

Pinchando

El retardo de casi un segundo en el viaje de las señales entre el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial, donde estaba el rover, y la Estación Espacial Internacional, era una dificultad adicional, pero el software de control tenía esto en cuenta para evitar que el brazo y su feedback perdieran sincronismo con lo que estaba haciendo Mogensen.

Para complicar un poco más las cosas antes de ponerse a manejar el Interact Centaur tuvo que montar el sistema de control siguiendo las instrucciones que lo acompañaban, algo que no había hecho antes.

Y tampoco había manejado nunca antes el rover.

Pero ninguna de las cosas supuso un problema demasiado serio, pues tras montar sin problemas el sistema de control tampoco los tuvo para realizar la maniobra de inserción del vástago dos veces, tal y como se puede leer en Slam dunk for Andreas in space controlling rover on ground.

La primera vez le llevó 40 minutos localizar el banco de trabajo en el que tenía que colocarla, conducir el rover hasta él, e insertar el vástago en cuestión; la segunda, después de que hubieran cambiado el banco de sitio, sólo le llevó diez minutos.

Mogensen está a bordo de la EEI en una misión de apenas diez días llamada Iriss; él está en Twitter como @Astro_Andreas.

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