Por @Alvy — 7 de Septiembre de 2016

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¿En qué cosas raras cree la gente que «cree cosas»? En SameGrain se publicó una serie de anotaciones de Jonathan Seale que examinan los perfiles de todas esas personas que tienen «creencias» en lo paranormal, misterioso y esotérico:

  1. We Want to Believe
  2. Who Wears Tinfoil Hats?
  3. Spirituality and a Belief in the Paranormal
  4. Traits of the Skeptic
  5. The Politics of Paranormal


La lista de creencias paranormales es extensa, y por este orden de aceptación: ángeles (54%), fantasmas (47%), universos alternativos (43%), visitantes alienígenas (39%), parapsicología (30%), teorías conspirativas (27%), viajes en el tiempo (25%), «nada paranormal» (15%), BigFoot (11%), vampiros (7%), hombres lobos (5%) y zombies (4%). [Más sobre la lista al final.]

La teoría del autor es que la gente que cree en algo de todo esto tiene cierta tendencia a creer en otras cosas tanto o más extrañas. Según las encuestas que ha examinado creer en la existencia de vampiros está asociado con creer en hombres lobos y zombies; creer en fantasmas con creer en los «poderes paranormales», etcétera.

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La tabla muestra el cruce de «creencias», con los colores más oscuros relacionados y los claros menos relacionados. Quien cree en los ángeles no cree en los universos alternativos y quien cree en teorías conspirativas también suele creer en los visitantes alienígenas. (No ven vano el Area 51 bien podría considerarse el ejemplo perfecto de teoría conspirativa).

También se examinan algunas características comunes de las personas más creyentes en cosas raras: la más común es que fuman marihuana (¿tendrá algo que ver?); también que son «espirituales» (pero no religiosos) y que suelen creer en la astrología. Las menos creyentes en rarezas: quienes no creen en la astrología, van a la iglesia y están a favor del control de armas (las encuestas son de Estados Unidos, como se puede adivinar). Las mujeres creen más en las «cosas raras» que los hombres.

Con la iglesia hemos topado

En cuanto a la complicada situación de la religión como parte de las «creencias raras» el estudio por desgracia no se moja demasiado. No entra en la cuestión principal: qué tipo de gente cree en algún tipo de religión o no, en la existencia de algún tipo de dios o ser superior y se limita a correlacionar distintos perfiles: religiosos conservadores, espirituales, etcétera.

Como algunas de las «creencias raras» están relacionadas con ciertas religiones (ej. ángeles = cristianismo) la situación se complica aún más. El dato más significativo acaba siendo simplemente que los que no se califican como «creyentes» ni «espirituales» tienen mayor tendencia a no creer en cosas raras. En cambio los que se definen como espirituales (es decir, no religiosos pero tampoco sin especificar claramente en qué creen) son los más crédulos. Esto puede estar relacionado con que algunas religiones entran en conflicto con ciertas creencias raras (ej. universos alternativos vs. cristianismo: si quieres creer en universos alternativos mejor busca otro tipo de religión).

Algunos de los artículos están dedicados a otros aspectos un poco más aburridos, especialmente los políticos. Se llega incluso a afinar si los que apoyan a Hillary Clinton son más o menos creyentes en cosas raras que los que apoyan a Donald Trump. (Esto lo dejo a ejercicio del lector; pero con los datos anteriores y viendo el percal es casi trivial acertar.)

Es una pena que el estudio sea tal vez muy «americano» y no profundice un poco más en ciertos aspectos: la religión como gran creencia, la homeopatía, la acupuntura, el reiki, el psicoanálisis, el tarot o ya puestos la «alergia al wifi» o los chemtrails. (Dejo fuera la lista de «creencias infantiles» porque son lo que son, pero alguna otra no tan infantil incluso podría tener su encaje divertido.)

Creencias vs. Ciencia

Desde otra perspectiva, me hizo gracia ver los universos paralelos o los viajes en el tiempo en la lista, pues –de un modo u otro– son asuntos muy estudiados por la ciencia, con cierto grado de respetabilidad, al menos sobre el papel. Quizá habría quien pensara que también se podrían incluir otras cuestiones de este tipo en las listas del estudio: gente que «cree» en «cosas raras» como la teoría de la evolución, la mecánica cuántica o los agujeros negros.

El asunto aquí es más bien filosófico: la diferencia entre creer en algo de forma fundamentada y con evidencias (la ciencia y el método científico) frente a creer en algo sin evidencias y por mera cuestión de fe (ya sea porque es milenario, porque mucha gente cuenta que… o porque sí). A cada terrenos sus creencias, sean más o menos «raras». Lo resumió perfectamente Neil Tyson-DeGrasse

Lo extraordinario de las leyes de la física es que se aplican en todos lados, creas o no en ellas. Lo bueno de la ciencia es que siempre es correcta, creas en ella o no.

En otras palabras: puedes intentar con todas tus fuerzas no «creer en la gravedad», convencerte y tener fé para luego saltar desde un edificio sin paracaídas al vacío… Pero eso no hará que la «gravedad deje de funcionar».

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