Por Nacho Palou — 27 de Enero de 2017

(cc) Unsplash / Robert Mathews

En NewScientist, Brainwaves could act as your password – but not if you’re drunk,

Las ondas cerebrales son uno de los diversos indicadores biométricos que pueden servir como como alternativa a las contraseñas. La idea es que una persona pueda demostrar su identidad mediante la electroencefalografía (EEG). Por ejemplo, en lugar de pedir una contraseña un ordenador podría mostraría una serie de palabras en la pantalla y medir cómo es la respuesta del usuario mediante un EEG. La firma EEG es única para cada persona y más compleja de cualquier contraseña, lo que hace que sea más difícil de romper.

Según los investigadores la precisión de la firma EEG ronda el 94 por ciento, aunque también la electroencefalografía puede verse fácilmente alterada por influencias externas como las drogas, la cafeína o el alcohol, según el investigador Tommy Chin. «Por este motivo verificar la identidad de una persona puede ser un gran desafío si el usuarios ha bebido grandes cantidades de alcohol o de café», incluso tras una sesión de ejercicio.

El hambre, el estrés o la fatiga mental también reducen la fiabilidad de las lecturas, por lo que un sistema de identificación por EEG tendría que contemplar y considerar también estos factores.

Fotografía: Unsplash / Robert Mathews.

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