Por @Wicho — 19 de Abril de 2008

Esta semana arrancaban en el hospital Jackson Memorial de los Estados Unidos las primeras pruebas clínicas en las que se intenta comprobar si los efectos reparadores que se han observado al injertar células madre en tejidos dañados de animales de laboratorio son reproducibles en seres humanos.

Para esto los 45 pacientes que van a participar en estas pruebas recibirán injertos de distintas cantidades de células madre extraídas del tejido mesenquimal de la cadera de los propios pacientes, aunque en algunos casos los injertos serán placebos.

La idea es reparar los daños causados por infartos en los corazones de estos pacientes, quienes serán sometidos a una serie de controles en los meses siguientes a la operación para comprobar como evoluciona su corazón.

De funcionar como se espera este procedimiento podría permitir evitar tener que someterlos a un transplante de corazón, que sólo un 5 por ciento de aquellos que lo necesitan llegan a recibirlo, y sería aplicable a los millones de personas en todo el mundo que tienen tejidos dañados en su corazón.

Las células madre son un tipo especial de células capaces de convertirse otros tipo de célula del cuerpo, lo que en los últimos años las ha hecho protagonistas de muchas investigaciones con el objetivo de poder regenerar tejidos y, a lo mejor en un futuro no demasiado lejano, hasta órganos enteros.

Célula madre no diferenciada © Universidad de Wisconsin
Célula madre no diferenciada

El problema es que aunque estas células son enormemente abundantes en los embriones, que a partir de una sola célula se desarrollan hasta formar un ser vivo completo con toda su variedad de tejidos, a medida que los seres vivos vamos madurando cada vez tenemos menos células madre. Así, lo habitual era conseguirlas de embriones, que resultaban destruidos en el proceso con el consiguiente problema moral de si con ello se está destruyendo una vida o no, por lo que este tipo de investigaciones está muy limitada e incluso prohibida en algunos países.

De todos modos, desarrollos recientes parecen confirmar que es posible «reprogramar» células de la piel para que se comporten de nuevo como células madre, lo que eliminaría este problema moral y debería abrir el campo para nuevos avances en este prometedor campo.

(Vía La Voz de Galicia.)

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