Por Nacho Palou — 9 de Julio de 2015

Bic Pens — Ignacio O'Mullony

Ignacio O'Mullony (@iomullony) nos hizo llegar este gráfico que resume algunos hechos fabulosos sobre los bolis Bic.

De paso el gráfico despeja un par de misterios, como el porqué de sendos agujeros en estos bolis: uno de ellos se encuentra en la caña o cuerpo del bolígrafo y es necesario para igualar la presión que hay dentro del bolígrafo con la del exterior.

Este agujero es que había que tapar con el dedo cuando se utilizaba la caña a modo de cerbatana lanzadora de bolitas de papel chupado.

Hay otro agujero en la capucha, un corte transversal de la punta, que es un poco feo porque básicamente rompe su emblemático diseño. Pero al parecer ese otro agujero es conveniente hasta lo necesario.

Este agujero —que no existía antiguamente en los Bic que muchos usamos en el colegio, en su día— podría salvarte la vida: si te tragas la tapa accidentalmente hay más posibilidades de que el aire pueda pasar a través de la capucha y que así no te ahogues. Aceptamos pulpo, pero de mala gana.

Este y otros magníficos trabajos se pueden ver completos en la web de Ignacio O'Mullony.

Actualizado: Manuel nos recuerda la mítica demostración de fuerza y habilidad —de preadolescente— que era capar el bolígrafo: romper la espiga del capuchón con una sola mano, colocándolo entre los dedos y golpeando la mano contra la mesa. Y de las chuletas escritas en el bolígrafo con un alfiler mejor no decir nada, que estamos en horario infantil.

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