Por Nacho Palou — 7 de Diciembre de 2016

Vintage Space dedica una entrada al uso de la madera para construir escudos térmicos para naves y satélites. Madera de roble, en concreto.

El escudo térmico del satélite protege los instrumentos y la carga útil (como película fotográfica y datos de mediciones, antiguamente) de los satélites chinos de reconocimiento Fanhui Shi Weixing (FSW, “satélite recuperable”) lanzados y utilizados por China entre los años de 1960 y hasta el año 2006, con fines militares y civiles.

«El escudo térmico de madera es una solución simple y elegante para el problema del calor producido al reentrar en la atmósfera», explica Amy Shira Teitel en Can a Wood Heat Shield Really Work? «Lo cual no sorprende demasiado teniendo en cuenta que el programa espacial chino es una ramificación del programa espacial soviético, caracterizado precisamente por su capacidad para hacer funcionar las cosas con los materiales que tenían a mano.»

Utilizar madera para tal fin es fascinante teniendo en cuenta que durante la reentrada en la atmósfera terrestre la fricción con el aire puede generar mucho calor, llegando a temperaturas de 2000°. Y aunque cuando uno piensa en madera piensa que combustible para hacer fuego, el recubrimiento de roble de 15 centímetros que usaban los FSW era un efectivo escudo térmico,

Durante la entrada el calor quemaba la madera convirtiéndola en carbón vegetal; cuando esa capa se desprendía por la presión del aire quedaba al descubierto otra capa de madera de roble, que también se quemaba y se convertía en carbón. La repetición de ese proceso impedía que el calor llegará hasta la nave; tanto la madera como el carbón son grandes aislantes. Era una solución brillante y elegante al problema de la reentrada.

El resultado era que la carga útil del satélite, de forma esférica, llegaba a tierra dentro de un recipiente de madera totalmente carbonizado, como se puede ver en estas fotos.

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Aunque inicialmente parezca un contrasentido, en realidad la madera (de roble en este caso) es mal conductor del calor. Por ese motivo la madera se utiliza como aislante en los mangos de cazos y cazuelas o en utensilios de cocina, por ejemplo. Y precisamente porque es mal conductor térmico es un buen combustible para barbacoas o chimeneas, proporcionando brasas (carbón) que retienen el calor durante horas, (lo liberan muy lentamente), permitiendo preparar una buena cantidad de chorizos y de costillas de cordero.

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