Katherine Johnson (1918-2020), la matemática que desafió al racismo y a los ordenadores.
La NASA, en un giro inesperado de los acontecimientos, descubrió que las naves Apolo necesitaban software. Margaret Hamilton (1936-) salvó el día.
Ada Lovelace (1815-1852), la dama que prefirió los números a los poemas, y acabó escribiendo el primer algoritmo de la historia.
El gran Houdini (1874-1926), rey de las esposas y enemigo de los médiums, convirtió su vida en un espectáculo inigualable de magia y desafíos.
Henrietta Leavitt (1868-1921) descifró el cosmos desde un puesto de ayudante, mientras sus superiores recogían premios y ella sólo silencio.
De estudiante desastroso a icono del arte popular, M.C. Escher (1898-1972) nos enseñó que la realidad es aburrida pero el infinito cabe en una xilografía.
Fischer (1943-2008), un genio del ajedrez, ganó el título mundial en 1972 y luego desapareció. Sus excentricidades fueron tan legendarias como su talento.