Por Nacho Palou — 18 de Febrero de 2015

Tobias Frere-Jones, en Typeface Mechanics: 001, vía FastCo Design, sobre cómo las tipografías deben lidiar con la «eterna fricción entre la lógica y la óptica», algo que exige a los diseñadores a crear «ilusiones ópticas» para lograr que todos los caracteres parezcan ser del mismo tamaño aunque en realidad —con una regla en la mano— no lo sean.

Si la altura “correcta” [numéricamente] resulta inadecuada, «algo de exceso» hará que se vea bien. De modo que la “O” se dibuja algo más alta que la letra “H”, incluso aunque esa diferencia numérica en el tamaño se pueda considerar incorrecta. Porque así ante nuestros ojos se verán iguales, aunque en realidad no lo sean. Ese ajuste es necesario en las tipografías con formas curvas porque éstas no se comportan visualmente igual que las formas cuadradas. Pero si el ajuste se hace bien no se apreciarán esas diferencias de tamaño y parecerá que todas las letras son iguales.

Algo parecido sucede con los caracteres puntiagudos como la A o la V, que necesitan incluso un rebasamiento mayor para parecer del mismo tamaño que las demás letras; en general, cuanta menor sea la parte de la letra que toca los extremos superior o inferior mayor deberá ser su altura para que a la vista parezcan iguales que los demás.

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