
La corona durante el eclipse de Sol de 2026 visto desde la zona de la Torre de Hércules en A Coruña – Luisma Barreiro

Perlas de Baily y fulguración solar durante el eclipse de Sol de 2026 visto desde la zona de la Torre de Hércules en A Coruña – Luisma Barreiro
Pasado el eclipse de Sol de 2026, que ha servido para que como un tercio de España tuviera la oportunidad de vivir por primera vez la experiencia, aunque conozco a personas que a fuerza de perseguirlos por el mundo adelante ya acumulan más de diez, toca prepararse para el eclipse de 2027, que también será total.
Tendrá lugar en poco menos de un año, el próximo 2 de agosto, aunque a diferencia del que acabamos de vivir se podrá ver desde una franja bastante más reducida que, en lo que se refiere a España, va grosso modo desde Chipiona al cabo de Gata por el norte hasta Ceuta y Melilla por el sur, en una trayectoria prácticamente perpendicular al estrecho de Gibraltar.
El máximo se producirá en Egipto, un poco al este de Luxor, y tendrá una duración de seis minutos y 23 segundos, lo que lo convierte en el segundo más largo de este siglo y a no mucha distancia del máximo que tenemos calculado, que seré el del 16 de julio de 2186 con siete minutos y 29 segundos. Aunque lo mismo ya no nos pilla por aquí.
En España será Ceuta quien se lleve la palma, con cuatro minutos y 47 segundos. Aunque en Melilla no le anda muy lejos, con cuatro minutos y 34 segundos. En España peninsular hay que irse a la Punta de Tarifa para disfrutar de hasta cuatro minutos y 39 segundos de oscuridad.
La gran ventaja del eclipse del año que viene frente al que acabamos de vivir, aparte de que es en el sur, con lo que la meteorología con toda seguridad será un problema mucho menor, es que el máximo en España se produce un poco antes de las once de la mañana, con el Sol a unos 40 grados sobre el horizonte, así que casi cualquier sitio dentro de la franja de totalidad sirve para observarlo. Aunque como siempre, con gafas homologadas, protector solar, y abundante hidratación.
Lo malo, la fecha, que es tradicionalmente cara para viajar y para los alojamientos, y que además lo será más en las zonas agraciadas.

El eclipse desde Domus en A Coruña - Wicho/Microsiervos
Por la parte que me toca, y aunque las nubes nos impidieron disfrutar de la corona, he de decir que, aunque aún lo estoy procesando y claramente me faltan palabras para expresarlo. Pero ha sido una experiencia impresionante. Esa luz extraña que se va apoderando de todo desde unos minutos antes del máximo, el momento de asombro colectivo de la totalidad, por mucho que sepas que se va a hacer de noche… Esa sensación colectiva de asombro…

Después del eclipse – Luisma Barreiro
Como decía alguien de mi grupo familiar, si nos alucina por mucho que la ciencia nos haya dado una explicación a lo que estamos viendo, no es de extrañar que en el pasado la gente creyera que se acababa el mundo o que los dioses estaban enfadadísimos.
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