Por @Alvy — 12 de Septiembre de 2026

Cosas curiosas que le suceden a la gente, algunas de las cuales son raras, raras y otras parecen superpoderes

Menuda recopilación hay en Bodily Oddities de todo tipo de cosas raras que le suceden a la gente con sus cuerpos: desde movimientos raros que algunas personas pueden hacer con los ojos o con los dedos a curiosidades mentales-neurológicas, a medio camino entre las habilidades superhumanas y la enfermedad, o cosas que suenan a… inexplicables.

La lista tiene ahora mismo más de 140 rarezas y están clasificadas por zonas corporales, tipo y frecuencia. Sirve tanto para reconocer fenómenos cotidianos (que igual no sabías que eran raros) como para poner nombre a esas peculiaridades. Cerebro, ojos, músculos… Están todos. Pero, ¡ojo cuidao! No son diagnósticos, sino explicaciones breves de síntomas más o menos normales, conocidos y documentados.

Entre mis favoritas (por curiosísimas) están la afantasia (dificultad o imposibilidad de formar «imágenes mentales», que afecta aproximadamente al 4% de las personas en distintos grados, con un 1% que no ve imágenes mentales en absoluto); los déjà vu que no son algo de Matrix, sino algo muy real (sensación de haber vivido alguna situación antes; afecta a casi todo el mundo, especialmente de los 15 a los 25 años) o la parálisis del sueño (despertarse o estar dormido y sentirse paralizado durante algunos segundos o minutos, a veces como si hubiera una «presencia» cerca, Aterrador, le ocurre a entre el 8 al 30% de la gente de vez en cuando).

En la lista también están el famoso ASMR que tanto explotan streamers y tiktokers (sonidos que producen un gustirrinín que va de la cabeza a la columna vertebral, entre el 20-70%), el estornudo fótico (estornudar ante una luz muy brillante, por ejemplo al salir de un cine a la calle, que se debe a que los nervios de la nariz y el ojo están muy juntos, 18-35%) y los acúfenos (sonido continuo de zumbidos, ruido o lluvia en los oídos, 15-20%), del que además existe la variación de los acúfenos pulsátiles (sonido de golpes continuos, como si estuvieran haciendo obras en el piso de arriba o en la calle, 3-5% de quienes tienen acúfenos. La realidad: lo que oyen es su propio latido circulando por el torrente sanguíneo).

Otras cosas que molan porque hay gente que las puede hacer: levantar una sola ceja (como Spock, 30-35%), ser ambidiestro (muy raro, menos del 1%), o tener oído perfecto (una de cada 10.000 personas; es la habilidad para identificar una nota musical sin ningún tipo de referencia externa, como pueden hacer Ana Torroja, Stevie Wonder, Barbra Streisand o Mariah Carey).

Más cosas que son raras de narices pero a la vez podrían ser consideradas superpoderes son la sinestesia (ver los números o las letras en colores, o ver formas para los sonidos, o los calendarios de alguna otra forma peculiar, 4%) o la memoria eidética (capacidad de recordar una imagen con gran detalle tras verla; 2-10% entre niños de 6 a 12 años; no es memoria fotográfica porque eso es más bien leyenda urbana y nunca se ha confirmado en adultos). De su hermana mayor, la memoria autobiográfica superior (recordar con gran detalle acontecimientos rutinarios de fechas pasadas, sin esfuerzo) sólo hay 100 casos documentados en toda la historia.

Si te apetecen algunas rarezas de miedito está el síndrome de la vibración fantasma del teléfono (70-90% de los usuarios, que te hace creer que te ha vibrado el móvil, cuando en realidad no… pero no es que estés obsesionado, es que a casi todo el mundo le pasa a veces), o el síndrome de Alicia en el país de las maravillas (que te hace creer que los objetos, partes del cuerpo o la habitación son demasiado grandes o demasiado pequeños, 6-7% de los niños).

Y si te da envidia no tener alguna de estas rarezas siempre puedes probar la cronostasia, o capacidad de parar el tiempo. Basta mirar el segundero de un reloj muy, muy fijamente y al cabo de un rato tu cerebro será capaz (si lo practicas) de dejar la manecilla congelada, rellenando el espacio que ocupa con lo primero que esté en el campo de visión. De ese modo, un segundo te parecerá que dura bastante más que un segundo.

Yo personalmente tengo (y he sufrido) algunas de las cosas raras de la lista: puedo hacer cronostasia, los déjà vu me parecen normales (y frecuentes, y divertidos), me han dado algunas parálisis del sueño (pero también me parecen flipantes y divertidas, porque después de la primera vez ya sabía lo que eran) y he tenido acúfenos (tanto normales como pulsátiles). Aunque el otorrino me dijo que lo de los acúfenos no tenía arreglo, los solucioné tomando menos café y coca-colas. También tengo amigos con sinestesia, afantasia y estornudos fóticos, que me explicaron en detalle cómo son.

En resumen: todo esto no son averías del cuerpo y la mente, sino peculiaridades: dolores fugaces, zumbidos, percepciones visuales y músculos que parece que tengan vida propia. Algunas son comunes, otras improbables, pero todas nos recuerdan aquello de que «todos somos diferentes, pero todos somos iguales». Parece que los seres humanos tenemos más capacidad de reproducirnos con extrañas variantes de lo que creíamos.

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