Por Nacho Palou — 9 de Abril de 2013

En reposo el material permanece suave, transparente y liso; y las pequeñas gostas de agua o aceite se deslizan libremente por su superficie. Al estirar el material su superficie se hace más áspera y opaca. La superficie rugosa permite controlar el movimiento del líquido deteniendo su movimiento o permitiendo que se deslice o modificando su velocidad [...] La superficie puede modificarse como respuesta a cambios de temperatura, luz, campos eléctricos o magnéticos, señales químicas, presión u otras condiciones del entorno y puede repeler todo tipo de líquidos, aceite, agua o sangre.

Algunas de las aplicaciones citadas en Scientists design new adaptive material inspired by tears van desde una tienda de campaña que se mantiene translúcida en días de sol y se vuelve transparente y repelente al agua en día nublados y lluviosos a lentillas que se ajustan y limpian solas o tuberías que pueden variar el flujo según la cantidad de líquido o dependiendo de las condiciones externas.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear