Por Nacho Palou — 21 de Noviembre de 2017

El vídeo de Vox, The environmental cost of free two-day shipping, expone algunos de los problemas mendioambientales asociados al uso creciente del comercio electrónico. Más compras por internet significa más camiones de reparto recorriendo más kilómetros por las ciudades, lo que a la vez supone un incremento en las emisiones contaminantes y de gases causantes del efecto invernadero, como el CO2.

También repasa algunas de las soluciones que se están desarrollando para reducir este impacto: desde el uso de semáforos inteligentes, que minimizan el tiempo que los camiones de reparto permanecen parados y al ralentí en los semáforos, la optimización del tráfico y de la circulación de camiones por carreteras (el platooning, que reduce el consumo en hasta un 20 por ciento) o la optimización de las rutas evitando los giros a la izquierda, que (en EE UU, donde la norma es ligeramente diferente) en muchas intersecciones supone permanecer un menor tiempo detenido a la espera de poder pasar. Con este último método, desarrollado en los años de 1970, se ha ahorrado asta ahora la emisión de 100.000 toneladas de CO2, equivalente a la circulación de 21.000 vehículos.

El problema sin embargo tiene más que ver con los medios de transporte utilizados más que con la compra online en sí misma. En ese sentido cada vez más compañías están adoptando los vehículos eléctricos. Por ejemplo, UPS está electrificando 1500 de sus furgones de reparto y Deutsche Post DHL explora el desarrollo de furgones eléctricos pequeños y eficientes. Por otro lado hace unos días Tesla presentó su tractocamión.

El uso de furgones de reparto eléctricos elimina “de golpe y porrazo” cualquier emisión local desde esos vehículos. Esto ya por sí mismo supone una ventaja en la reducción de la contaminación en tornos urbanos y en el índice de calidad del aire, y por extensión de los problemas asociados a ella empezando por los problemas de salud que provocan en las personas. Otra cosa es que esos vehículos se carguen con energía procedentes de fuentes renovables o no, usando redes eléctricas más o menos sucias o limpias.

Otro problema medioambiental principal asociado a las compras por internet es el del empaquetado (el famoso paquete de pilas de AA que llega en una caja gigante envuelto en medio metro de plástico de burbujas), y en ese en teoría debería tener una solución más sencilla.

Así que en realidad el problema principal de las compras por internet tiene más de problema con los vehículos con motor de combustión que de otra cosa; porque además en muchos casos el gesto de comprar por internet reduce también el uso del coche particular. La ironía es que la solución más sencilla y efectiva —usar furgones eléctricos— tampoco resuelve el problema del todo si no se cambian los modelos energéticos.

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