Por @Alvy — 15 de Marzo de 2019

Cada vez hay más personas conscientes de la situación de emergencia que vivimos, de que estamos atravesando una crisis en nuestra existencia que nunca ha sido tratada como tal, sino ignorada durante décadas. Y eso ha contribuido a que la gente esté rabiosa.

– Greta Thunberg,
activista sueca

Hoy niños y niñas de todo el mundo hacen huelga. Viernes sin cole, ¡bien!

Pero el asunto esta vez va más allá y tiene su fundamento: muchos jóvenes actuales piensan que las generaciones anteriores les hemos dejado una penosa herencia en forma de planeta contaminado, con un calentamiento global debido al cambio climático cuyos efectos cada vez son más notables y que estamos prácticamente en situación de emergencia.

«Lo vergonzoso,» dice la joven activista sueca de 16 años, símbolo vivo de las protestas, «es que niños y niñas de todo el mundo tengan que faltar a clase para luchar contra el cambio climático.» Su capacidad de movilización e instigación a la huelga ha llevado a que tres políticos noruegos la propongan para el Nobel de la Paz.

Y ciertamente que lo es.

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Por Nacho Palou — 12 de Noviembre de 2018

Zbynek burival
Fotografía: Zbynek Burival en Unsplash

Según un estudio que analiza el impacto que tienen los aerogeneradores sobre los ecosistemas, "las turbinas eólicas matan a tantas aves en los ecosistemas donde están ubicadas que cumplen de hecho el papel de depredador superior," dicen en Popular Mechanics.

Si hay algo que los humanos hemos aprendido sobre la ecología es que hasta los cambios más pequeños pueden alterar completamente el equilibrio de un ecosistema, resultando cambios drásticos y a menudo impredecibles. Eliminar una especie puede cambiar todo lo demás y por lo general no en el buen sentido. No está claro cuáles serán las consecuencias a largo plazo, pero es probable que sean malas.

El estudio realizado por investigadores indios detectó que en la región de las Ghats occidentales el número de aves rapaces en el área próximo al parque eólico era cuatro veces inferior a la población de rapaces en otras zonas lo que "no es bueno para las aves rapaces, pero si para los reptiles, que son presa de las aves rapaces," y cuya población se ha disparado en la misma área causando "cambios drásticos" en el ecosistema.

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Por @Wicho — 7 de Noviembre de 2018

Lanzamiento del MetOp-C - Jeremy Becj / Spaceflight Insider
Lanzamiento del MetOp-C - Jeremy Becj / Spaceflight Insider

El segundo Soyuz ST lanzado en 2018 cumplió a la perfección con su misión y tras despegar a la 1:47:27, hora peninsular española, del 7 de noviembre de 2018, ha dejado al satélite meteorológico MetOp–C en una órbita sincrónica al Sol de 803×807 kilómetros y 98,7 grados de inclinación, tal y como estaba previsto.

Es el tercer y último satélite de la serie MetOp, pues a partir de 2021 o 2022 serán lanzados los MetOp SG, de segunda generación.

Dado que tanto el MetOp–A como el MetOp–B, lanzados en 2006 y 2012 respectivamente, siguen aún en funcionamiento el MetOp–C se unirá a ellos en la recolección de datos sobre nuestra atmósfera, datos que son utilizados en los modelos de predicción meteorológica. Se estima que gracias a los datos obtenidos por los MetOp y los POES (Polar Operational Environmental Satellites, Satélites medioambientales polares) de la NOAA, con los que comparten instrumentos, los modelos ganan un 30% de precisión.

El lanzamiento del MetOp–C es importante porque además de aumentar la cadencia de toma de datos diaria refuerza la posibilidad de que haya continuidad en los datos recogidos por los MetOp y los POE hasta que empiecen a ser lanzados los MetOp SG. Y esa continuidad en los datos es de gran ayuda en tanto el análisis diario para las predicciones meteorológicas como en el análisis de tendencias a largo plazo para entender el comportamiento de la atmósfera y fenómenos como el calentamiento global.

Viene ahora una fase de comprobación de sus sistemas y de calibración de sus instrumentos que terminará a finales de enero, con lo que se espera que el MetOp–C empiece a proporcionar datos a los usuarios en primavera de 2019.

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Por @Wicho — 5 de Noviembre de 2018

Una ballena vista por el WorldView-3

Según se puede leer en Scientists count whales from space la resolución de las imágenes por satélite disponibles públicamente ha mejorado tanto que permite no sólo contar ballenas sino también distinguir a qué especie pertenecen en imágenes captadas desde 620 kilómetros de altura.

En concreto un grupo de científicos del British Antarctic Survey está usando para ello imágenes del satélite WorldView-3 de DigitalGlobe, que permite distinguir objetos de 31 centímetros. Con esa resolución se puede distinguir la especie de las ballenas gracias a la forma de sus aletas y la de su cola.

Esto permitirá, esperan, hacer estudios en zonas en las que normalmente no se puede hacer porque son demasiado remotas como para mantener allí un puesto de observación en tierra o en un barco o a las que no se puede llegar más que en avión. También creen que permitirá estudiar zonas gracias de forma automática gracias a algoritmos de reconcimiento de imágenes.

Para probar esto piensan aplicarlos a las imágenes disponibles del mar de Liguria. Son 36.000 kilómetros cuadrados y aunque es una zona protegida también hay mucho tráfico de embarcaciones entre Córcega, Italia Y Francia, así que esperan poder determinar en qué zonas es más habitual que haya ballenas para que los capitanes de las embarcaciones las puedan evitar.

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