Por Nacho Palou — 12 de Noviembre de 2018

Zbynek burival
Fotografía: Zbynek Burival en Unsplash

Según un estudio que analiza el impacto que tienen los aerogeneradores sobre los ecosistemas, "las turbinas eólicas matan a tantas aves en los ecosistemas donde están ubicadas que cumplen de hecho el papel de depredador superior," dicen en Popular Mechanics.

Si hay algo que los humanos hemos aprendido sobre la ecología es que hasta los cambios más pequeños pueden alterar completamente el equilibrio de un ecosistema, resultando cambios drásticos y a menudo impredecibles. Eliminar una especie puede cambiar todo lo demás y por lo general no en el buen sentido. No está claro cuáles serán las consecuencias a largo plazo, pero es probable que sean malas.

El estudio realizado por investigadores indios detectó que en la región de las Ghats occidentales el número de aves rapaces en el área próximo al parque eólico era cuatro veces inferior a la población de rapaces en otras zonas lo que "no es bueno para las aves rapaces, pero si para los reptiles, que son presa de las aves rapaces," y cuya población se ha disparado en la misma área causando "cambios drásticos" en el ecosistema.

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Por @Wicho — 7 de Noviembre de 2018

Lanzamiento del MetOp-C - Jeremy Becj / Spaceflight Insider
Lanzamiento del MetOp-C - Jeremy Becj / Spaceflight Insider

El segundo Soyuz ST lanzado en 2018 cumplió a la perfección con su misión y tras despegar a la 1:47:27, hora peninsular española, del 7 de noviembre de 2018, ha dejado al satélite meteorológico MetOp–C en una órbita sincrónica al Sol de 803×807 kilómetros y 98,7 grados de inclinación, tal y como estaba previsto.

Es el tercer y último satélite de la serie MetOp, pues a partir de 2021 o 2022 serán lanzados los MetOp SG, de segunda generación.

Dado que tanto el MetOp–A como el MetOp–B, lanzados en 2006 y 2012 respectivamente, siguen aún en funcionamiento el MetOp–C se unirá a ellos en la recolección de datos sobre nuestra atmósfera, datos que son utilizados en los modelos de predicción meteorológica. Se estima que gracias a los datos obtenidos por los MetOp y los POES (Polar Operational Environmental Satellites, Satélites medioambientales polares) de la NOAA, con los que comparten instrumentos, los modelos ganan un 30% de precisión.

El lanzamiento del MetOp–C es importante porque además de aumentar la cadencia de toma de datos diaria refuerza la posibilidad de que haya continuidad en los datos recogidos por los MetOp y los POE hasta que empiecen a ser lanzados los MetOp SG. Y esa continuidad en los datos es de gran ayuda en tanto el análisis diario para las predicciones meteorológicas como en el análisis de tendencias a largo plazo para entender el comportamiento de la atmósfera y fenómenos como el calentamiento global.

Viene ahora una fase de comprobación de sus sistemas y de calibración de sus instrumentos que terminará a finales de enero, con lo que se espera que el MetOp–C empiece a proporcionar datos a los usuarios en primavera de 2019.

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Por @Wicho — 5 de Noviembre de 2018

Una ballena vista por el WorldView-3

Según se puede leer en Scientists count whales from space la resolución de las imágenes por satélite disponibles públicamente ha mejorado tanto que permite no sólo contar ballenas sino también distinguir a qué especie pertenecen en imágenes captadas desde 620 kilómetros de altura.

En concreto un grupo de científicos del British Antarctic Survey está usando para ello imágenes del satélite WorldView-3 de DigitalGlobe, que permite distinguir objetos de 31 centímetros. Con esa resolución se puede distinguir la especie de las ballenas gracias a la forma de sus aletas y la de su cola.

Esto permitirá, esperan, hacer estudios en zonas en las que normalmente no se puede hacer porque son demasiado remotas como para mantener allí un puesto de observación en tierra o en un barco o a las que no se puede llegar más que en avión. También creen que permitirá estudiar zonas gracias de forma automática gracias a algoritmos de reconcimiento de imágenes.

Para probar esto piensan aplicarlos a las imágenes disponibles del mar de Liguria. Son 36.000 kilómetros cuadrados y aunque es una zona protegida también hay mucho tráfico de embarcaciones entre Córcega, Italia Y Francia, así que esperan poder determinar en qué zonas es más habitual que haya ballenas para que los capitanes de las embarcaciones las puedan evitar.

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Por @Wicho — 29 de Octubre de 2018

Con pocas horas de diferencia en la noche del 28 al 29 de octubre de 2018 fueron lanzados con éxito los satélites medioambientales CFOSat y GOSat 2 desde China y Japón.

CFOSat en órbita

El CFOSat, de China-France Oceanography SATellite, Satélite de oceanografía China-Francia, fue puesto en órbita por un cohete Larga marcha 2C lanzado desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan a la 1:47, hora peninsular española.

Lleva dos instrumentos a bordo, SWIM y SCAT. SWIM, de Surface Waves Investigation and Monitoring, Investigación y monitorización de olas en superficie, medirá, como su propio nombre indica, las propiedades de las olas como por ejemplo su dirección y longitud. SCAT, por su parte, medirá la dirección y fuerza del viento. SWIM cubrirá toda la Tierra una vez cada 13 días; SCAT una vez cada 3 días.

Los datos que recojan ambos instrumentos serán enviados a estaciones de recepción chinas y francesas y se distribuirán bajo demanda a la comunidad científica y de modo automático a las agencias meteorológicas, que los recibirán menos de tres horas después de su adquisición. Se utilizarán para realizar predicciones marítimas más precisas, incluyendo la predicción de fenómenos extremos como tempestades y ciclones.

La duración mínima de la misión es de tres años.

A bordo del mismo cohete viajaban como cargas secundarias otros siete satélites: Xiaoxiang 1-02, Zhaojin 1, Tiange 1, Tianfu Cuoxing 1, Changsha Gaoxin, Hongyan 1 y CubeBel 1.

GOSAT 2 en órbita

El Greenhouse Gases Observing Satellite 2, de Satélite de observación de gases 2, bautizado como Ibuki 2 una vez en órbita, es un satélite de la Agencia Japonesa de Exploracoón Aeroespacial (JAXA) que fue puesto en órbita por el cohete H-IIA F40 lanzado a las 5:08, de nuevo hora peninsular española, desde el Centro espacial de Tanegashima.

Su objetivo es medir gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano) con una precisión de 0,5 partes por millón para el primero y de 5 partes por mil millones para el metano en una rejilla de 500 kilómetros.

Es el sucesor del Ibuki original, que fue lanzado el 23 de enero de 2009 con una duración prevista de su misión de 5 años, aunque aún sigue en activo más de 9 años después de su lanzamiento.

Su objetivo es monitorizar el impacto del calentamiento global y de las actividades humanas en el ciclod el carbono y de paso ayudarnos a entender mejor el cambio climático.

La duración de la misión está programada para al menos cinco años.

Junto con Ibuki 2 iban a bordo del cohete como cargas secundarias el KhalifaSat, el primer satélite desarrollado íntegramente por los Emiratos Árabes Unidos, el microsatélite filipino Diwata-2 y otros cuatro satélites desarrollados por universidades japonesas, el Ten-Koh, el AUTcube 2, el PROITERES 2 y el STARS-AO.

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