Por @Alvy — 19 de Septiembre de 2020

California wildfires Shifting smoke

En la sección de infografías de Reuters han publicado Shifting Smoke, unas estupendas animaciones con un buen artículo acerca de como el humo de los devastadores incendios en el Oeste de los Estados Unidos cruza el continente de un extremo a otro y llega a atravesar el Atlántico en unos pocos días hasta lugares como Londres o Islandia sin mayores problemas.

Este humo contiene materiales particulados, más concretamente una nada despreciable cantidad de las famosas partículas PM-2,5 que se suelen utilizar para calcular la calidad del aire en las ciudades, con un diámetro inferior a 2,5 µm (unas 100 veces más delgadas que un cabello humano).

A día de hoy esos incendios han arrasado 1,9 millones de hectáreas (equivalente a otros tantos de millones de camposdefútbol) y la NASA ha medido el humo a altitudes de hasta 15 km. Entre otros efectos más raros todavía se han visto los llamados tornados de fuego.

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Por @Alvy — 15 de Septiembre de 2020

Google stall at an event in Germany (CC) Rajeshwar Bachu @ Unsplash

La huella de carbono es la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero, medida en CO2 equivalente, de una empresa o un individuo al fabricar o consumir un producto. Las empresas más concienciadas con el medio ambiente intentan que su huella de carbono sea cero, bien recurriendo a fuentes de energía limpias y 100% renovables, bien comprando derechos de emisión que lo compensen.

Esto último no es lo mismo pero cuenta como tal, aunque de hecho los derechos en cuestión están un poco cuestionados especialmente según en qué países se compren, con qué fecha o a qué método de compensación se refieran: plantar árboles, capturar emisiones de gas de granjas, destrucción de contaminantes industriales, etcétera.

Ahora, según cuenta BBC News, Google ha compensado sus emisiones hasta el momento de su creación, cuando Larry y Sergey montaron su primer servidor con piezas de Lego. Naturalmente esto se hace con un cálculo aproximado, porque sería imposible obtener el valor real de energía consumida desde entonces. Hace tiempo Google calculó calcularon cuánto consumen y cuánto CO2 emiten en sus oficinas y datacenters en función de las búsquedas y accesos que realiza la gente:

(…) Una búsqueda en Google supone unas emisiones equivalentes a 0,2 gramos de CO2; cada consulta consumen de media 0,0003 kWh de energía. Eso quiere decir que, más o menos, mil búsquedas en Google contaminan tanto como conducir un coche un kilómetro.

Google Carbon Neutral 1998

Esta «compensación histórica» la han llevado no sólo desde 2007, fecha en la que anunciaron que ya eran una compañía de emisiones cero, sino que ahora la han retrotraído hasta el 7 de septiembre de 1998, un paso en la dirección correcta. Según explican en sus páginas corporativas, Google tiene el compromiso de que todas sus oficinas y datacenters funcionen con energías 100% limpias y renovables para 2030, el mismo año para el que Apple ha anunciado otro tanto respecto a toda su cadena de producción. Amazon lo quiere lograr en 2040.

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{Foto (CC) Rajeshwar Bachu @ Unsplash}

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Por @Wicho — 6 de Agosto de 2020

Lanzado en 2010 el satélite CryoSat-2 de la Agencia Espacial Europea (ESA) lleva desde entonces estudiando la capa de hielo que cubre los polos y la variación en su grosor. Lanzado en 2018 el ICESat–2 de la NASA hace lo propio. Pero desde el 1 de agosto de 2020 trabajan juntos en una campaña de observación llamada Cryo2Ice.

Esto permitirá medir el grosor de la capa de nieve que hay depositada sobre el hielo de los polos. Y es posible hacerlo debido a cómo funciona el instrumentio principal de cada uno de los satélites.

El CryoSat-2 usa un radar para medir la distancia a la que está el hielo del satélite. Sabiendo su altura se puede calcular esu grosor. Y el radar es lo suficientemente preciso para detectar cambios en su grosor con una precición de poco más de un centímetro. Pero ese radar no ve la nieve que a veces hay sobre el hielo. ICESat-2, sin embargo, usa un LIDAR, que es como un radar que funciona con un láser que es emitido por el satélite y que se refleja en la parte superior de la nieve si la hay. Así que restando las dos medidas sería posible obtener el grosor de la capa de nieve.

Pero para que esto tenga sentido tienen que ser medidas tomadas al mismo tiempo o casi. Y para ello durante las dos últimas semanas de julio la ESA estuvo modificando la órbita del CryoSat-2 para subirla un kilómetro. Esto ha permitido que los dos satélites pasen casi al tiempo sobre los polos cada 19 órbitas de CryoSat-2 y cada 20 órbitas de ICESat-2. Así que ahora es como si, en esas pasadas que coinciden, que se dan aproximadamente cada día y medio, tuviéramos un satélite con dos instrumentos. CryoSat-2 permanecerá ya en esa órbita hasta el final de su misión.

Tal y como explica la ESA el hielo marino juega un papel importante en el clima global. Por ejemplo, ayuda a mantener el equilibrio energético de la Tierra y a la vez ayuda a mantener frías las regiones polares al reflejar la luz del Sol. También mantiene el aire frío formando una barrera aislante entre el aire frío de arriba y el agua oceánica más caliente de abajo.

Los datos que obtenga la campaña Cryo2Ice podría ayudar a mejorar los modelos climáticos, en particular para la Antártida. Y es que los modelos que utilizamos actualmente para medir la profundidad de la nieve al calcular el hielo marino funcionan razonablemente bien para el Ártico pero no tanto para la Antártida.

También podría ayudar con la complicada tarea de medir el hielo marino en verano: cuando hace más calor se forman charcos de agua sobre el hielo que saturan la señal de CryoSat. Pero el ICESat-2 es capaz de detectar esas acumulaciones de agua y diferenciar entre ellas y las grietas entre los témpanos de hielo.

Un gran ejemplo de cómo es mejor «acer la cencia» en colaboración

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Por @Alvy — 5 de Julio de 2020

The Centre for the Study of Existential Risk

En la Universidad de Cambridge tienen un curioso departamento dedicado podríamos decir al análisis de diversas versiones del fin de mundo, apropiadamente llamado

Estos riesgos existenciales para la raza humana los han dividido en cuatro, que son básicamente eventos de baja probabilidad pero alto impacto, entre ellos:

Cada apartado tiene interesantes contenidos y apuntes sobre qué tipo de eventos producirían estos problemas catastróficos: desde una inteligencia artificial controlando las armas militares y causando un desastre global por error al colapso del ecosistema debido a la emergencia climática global en que estamos inmersos o a una pandemia que borre a los seres humanos del mapa.

Para no verlo todo negativfo y ser un poco positifvos el CSER también se dedica a preparar trabajos y vídeos acerca de cómo mitigar o minimizar estos riesgos. Entre otros están cómo hacer que las IA sean más fiables, cómo conservar las semillas para que sobrevivan a un posible escenario apocalíptico y cosas así. Tranquiliza saber que al menos hay alguien pensando en todo esto.

(Vía Genís Roca + Pilar Kaltzada.)

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