Por @Wicho — 9 de Diciembre de 2022


Imagen AS17-148-22727 del archivo de la NASA, también conocida como La canica azul

El 7 de diciembre de 1972, unas cinco horas después del lanzamiento, la tripulación del Apolo 17 tomaba la foto que hoy conocemos como La canica azul, que por tanto acaba de cumplir 50 años

Hecha desde unos 29.000 kilómetros de distancia de nuestro planeta con una cámara Hasselblad y un objetivo Zeiss de 80 milímetros, deja verlo desde el Mediterráneo hasta la Antártida. Además de la Península Arábiga y Madagascar, se aprecia claramente casi toda la costa de África y la mayor parte del Océano Índico. Asia Meridional se ve en el extremo derecho del disco. Para Eugene Cernan, Ronald Evans y Jack Schmitt nuestro planeta parecía una canica de vidrio azul; de ahí el nombre de la foto.

No era la primera vez que la Tierra era fotografiada desde el espacio por una persona. En eso se les adelantaron sus compañeros del Apolo 8, quienes ya en 1968 hicieron varias tomas al poco de abandonar la órbita terrestre, aunque en ninguna se ve el disco completo de nuestro planeta. Y de hecho la tripulación del Apolo 8 hizo otra de las fotos más famosas de la historia, la que muestra la salida de la Tierra desde la Luna.

Pero la foto hecha desde el Apolo 17 se convirtió en una de las imágenes mas vistas y reproducidas de la historia, quizás porque transmite la idea de lo pequeño y frágil que se ve nuestro mundo, nuestro único mundo desde el espacio.

En una curiosa coincidencia, las cámaras de la cápsula Orión de la misión Artemisa I de la NASA, que ahora mismo viene de vuelta hacia la Tierra tras orbitar la Luna, están estos días obteniendo imágenes similares, y más que vendrán según se acerque más a nosotros.

Hacía 50 años que no enviábamos una nave diseñada para ser tripulada hacia la Luna, que se dice pronto; el Apolo 17 fue y es, por ahora, la última misión tripulada ya no a la Luna sino más allá de la órbita baja terrestre.

Pero estamos dando los primeros pasos para volver.

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Por @Wicho — 12 de Noviembre de 2022

Primer plano del satélite en órbita con la Tierra como fondo de la imagen
Impresión artística del JPSS-2 en órbita - NOAA

Esta semana el último cohete Atlas V que despegará de la costa oeste de los Estados Unidos ponía en órbita el satélite medioambiental JPSS-2. El lanzamiento se llevó a cabo sin problemas, aunque durante unas horas el panel solar del satélite se negó a desplegarse.

No era un problema acuciante porque aún plegado uno de los cuatro segmentos del panel está expuesto al Sol y producía suficiente electricidad como para que funcionaran las comunicaciones con el control de tierra y mantener las baterías suficientemente cargadas. Pero finalmente desde el control de la misión lograron que se desplegara del todo. Así que el satélite está ahora en la fase inicial de su puesta en marcha.

Es curioso que tanto el JPSS-2 como la cápsula de carga Cygnus 18 S.S: Sally Ride, también lanzada esta semana, hayan tenido problemas con sus paneles solares. Son paneles solares muy distintos. Pero tanto el satélite como el carguero tienen en común que han sido construidos por Northrop Grumman.

JPSS-2 es el segundo de los cuatro satélites previstos del Joint Polar Satellite System, Sistema conjunto de satélites polares. Está en una órbita polar de unos 800 kilómetros desde la que medirá las condiciones atmosféricas, terrestres y oceánicas. Eso incluye temperaturas de tierra, atmósfera y mar, cantidad de cubierta vegetal, nubes, lluvia, cobertura de hielo y nieve, ubicación de incendios, y cantidad de vapor de agua y ozono. Para ello lleva a bordo cinco instrumentos casi idénticos al satélite Suomi-NPP al que de hecho viene a sustituir y del que es prácticamente un gemelo.

Los satélites JPSS son un proyecto conjunto de la NOAA y la NASA. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), financia y gestiona el programa, sus operaciones y los datos que produce. La NASA desarrolla y construye los instrumentos, los satélites, los sistemas de tierra, y se encarga de los lanzamientos.

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Por @Alvy — 28 de Octubre de 2022

A medida que se intensifican los impactos climáticos, el mundo se aleja de los objetivos del Acuerdo de París. Actualmente no existe una vía creíble para limitar el calentamiento global a 1,5 °C. Incluso si los países cumplen sus compromisos climáticos, las emisiones solo se reducirán un 10% para 2030.

– Programa para el medio ambiente de la ONU

Interrumpimos nuestra programación habitual para una pausa de «servicio público» dando a conocer el vídeo y el informe que ha publicado el Programa para el medio ambiente de la ONU respecto al Informe sobre la Brecha de Emisiones 2022. Básicamente pone al día las soluciones viables y los (pocos) avances logrados en materia de limitación de las emisiones de gases de efecto invernadero y los compara con los compromisos nacionales y los objetivos del Acuerdo de París. El resumen es claro: lamentable situación. Y solución sólo parece haber una: una enorme reducción del 45% las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí al año 2030 que es casi, como quien dice, pasado mañana.

Aunque ya haya acciones en marcha y otras recién tomadas que hasta hace poco serían impensables, como la prohibición de la venta de coches de gasolina y diésel a partir de 2035 en toda la Unión Europea en el informe aparece varia veces el término «soluciones creíbles» para dejar claro que gran parte de las propuestas de los países caen en el pajamentalismo y luego no son viables, y que otras que ya se han implementado se han hecho de forma incompleta o poco eficiente.

El futuro al respecto es más bien oscuro, (o nuboso, o negro como boca de lobo) tal y como explica el vídeo, debido principalmente a nuestra incapacidad innata para pensar en el largo plazo.

«Lamentable» se queda corto.

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Por @Wicho — 23 de Septiembre de 2022

No hay Planeta B – Markus Spiske en unsplash
No hay Planeta B – Markus Spiske en Unsplash

El planeta no se verá afectado por el cambio climático. Dos o tres grados de calentamiento global no son un problema. La humanidad y la mayoría de las especies morirán, pero el planeta permanecerá mientras se desarrollan nuevas especies. Sin nosotros.

– Nicolas Gaume en el IAC2022,
(Vía Remco Timmermans).

No olvides que acabamos de vivir el verano más cálido de la serie histórica en una España cada vez más árida. Y que todo indica que en los próximos años quizás nos vaya a parecer que ha sido un verano relativamente fresco.

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