Por @Wicho — 19 de Octubre de 2020

Iberia ha empezado a utilizar tractores eléctricos de retroceso en los aeropuertos de Barcelona y Madrid. Se trata de los vehículos que se usan para empujar el avión hacia atrás antes de la salida de cada vuelo. También se usan para llevar aviones a los hangares de ambos aeropuertos para tareas de revisión y reparación.

Los utilizados hasta ahora tienen motores de combustión interna. Así que aparte de la reducción en contaminación sonora los nuevos tractores permiten reducir en 23.000 kilos las emisiones de CO2 al año por vehículo. Con ello ser reducen dos de las principales fuentes de contaminación de los aeropuertos.

Los vehículos incorporados, del modelo Mototok Spacer 8600, permiten mover aviones de fuselaje estrecho como los de la A320 con los que Iberia y Vueling realizan todos sus vuelos de corto y medio radio, aunque hay variantes para aviones de fuselaje ancho. Y su uso no tiene por qué limitarse a aviones de Iberia y Vueling; quien los usa es en realidad Iberia Airport Services, la empresa de handling de Iberia.

Por ahora la previsión es incorporar ocho antes de que termine octubre de 2020 pero dado que Iberia tiene en marcha un programa para modernizar su flota de vehículos y sustituir hasta un 40 por ciento de ella por eléctricos es de esperar que no se quede ahí la cosa. Eso sí, no ha sido sin tiempo: hace ocho años ya estaban haciendo pruebas con este tipo de tractores de retroceso en Barcelona.

Relacionado,

Compartir en Flipboard Compartir en Facebook Tuitear

PUBLICIDAD



Por @Wicho — 28 de Septiembre de 2020

Hace unos días Airbus presentaba su iniciativa ZEROe mediante la que pretende crear los primeros aviones comerciales populsados por hidrógeno. La idea es que sean aviones de cero emisiones.

O casi, pues aunque Airbus no lo contó durante la presentación dependiendo de cómo se queme el hidrógeno en los motores se puede producir una emisión mínima de óxidos de nitrógeno. Pero en cualquier caso muchísimo menor que la de los combustibles fósiles tradicionalmente utilizados en aviación.

Para ello han diseñado tres aviones conceptuales, lo que quiere decir que no necesariamente terminarán siendo aviones reales. Uno es un turbohélice similar a un ATR-72 o a un Dash-8; otro es un turbofan similar a los A320; y el tercero, que es el más «ida de olla» de todos, es un ala volante.

El primero tendrá un alcance de unos 1.900 kilómetros con espacio para menos de 100 pasajeros; el segundo andará por los 3.800 kilómetros y menos de 200 pasajeros; el tercero tendrá un alcance y capacidad similar aunque con un diseño totalmente diferente que permitiría explorar configuraciones novedosas en cuanto a la cabina de pasajeros y a dónde se almacena el hidrógeno.

Los conceptos ZEROe – Airbus
Los conceptos ZEROe – Airbus

Los tres usarán motores convencionales modificados para quemar hidrógeno, aunque Airbus también habla de la posibilidad de aumentar su potencia mediante motores eléctricos alimentados por celdas de combustible que usen el hidrógeno de a bordo para producir electricidad.

Airbus se ha puesto un calendario de cinco años para madurar las tecnologías; otros dos o tres más para definir realmente el concepto, y una entrada en servicio de lo que sea que salga para 2035. Lo que en términos aeronáuticos puede no ser mañana pero sí pasado mañana a primera hora.

El apostar ahora por el hidrógeno es porque ven que la tecnología de las baterías no evoluciona a la velocidad suficiente. Su densidad de almacenamiento de energía sigue siendo muchísimo menor que la de los combustibles fósiles o que la del propio hidrógeno. De hecho este año Airbus anunciaba que abandonaba su demostrador de propulsión eléctrica E-Fan X.

Claro que el hidrógeno también tiene lo suyo: aunque en estado líquido pesa un tercio de lo que el keroseno hace falta cuatro veces más volumen para tener la misma energía almacenada en el avión. Eso exigirá fuselajes más largos y anchos, lo que compromete la aerodinámica, así que habrá que buscar un equilibrio. De hecho por ahora Airbus no habla de aviones de largo radio propulsados por hidrógeno porque no hay dónde meterlo sin hacer un avión descomunal. Almacenarlo a temperaturas criogénicas para que permanezca líquido y distribuirlo por el avión a esas temperaturas tampoco es trivial, aunque en estas dos cosas la experiencia de la industria espacial sin duda será de ayuda.

Pero además de los desafíos tecnológicos le queda convencer no sólo a las aerolíneas sino también a los aeropuertos y proveedores y distribuidores de combustible, que tendrán que incorporar sistemas paralelos de distribución y almacenaje para el hidrógeno.

Y también tendrá una cierta labor de cara al público; las imágenes del Hindenburg ardiendo forman parte el imaginario popular en lo que a accidentes de aviación se refiere.

El planeta –y sobre todo nosotros– lo agradeceremos si se demuestra su viabilidad y se convierten en una tendencia. Aunque la verdad es que dudo mucho que veamos volar estos aviones. Pero ojalá me equivoque.

Relacionado,

Compartir en Flipboard Compartir en Facebook Tuitear

PUBLICIDAD



Por @Alvy — 19 de Septiembre de 2020

California wildfires Shifting smoke

En la sección de infografías de Reuters han publicado Shifting Smoke, unas estupendas animaciones con un buen artículo acerca de como el humo de los devastadores incendios en el Oeste de los Estados Unidos cruza el continente de un extremo a otro y llega a atravesar el Atlántico en unos pocos días hasta lugares como Londres o Islandia sin mayores problemas.

Este humo contiene materiales particulados, más concretamente una nada despreciable cantidad de las famosas partículas PM-2,5 que se suelen utilizar para calcular la calidad del aire en las ciudades, con un diámetro inferior a 2,5 µm (unas 100 veces más delgadas que un cabello humano).

A día de hoy esos incendios han arrasado 1,9 millones de hectáreas (equivalente a otros tantos de millones de camposdefútbol) y la NASA ha medido el humo a altitudes de hasta 15 km. Entre otros efectos más raros todavía se han visto los llamados tornados de fuego.

Relacionado:

Compartir en Flipboard Compartir en Facebook Tuitear

PUBLICIDAD



Por @Alvy — 15 de Septiembre de 2020

Google stall at an event in Germany (CC) Rajeshwar Bachu @ Unsplash

La huella de carbono es la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero, medida en CO2 equivalente, de una empresa o un individuo al fabricar o consumir un producto. Las empresas más concienciadas con el medio ambiente intentan que su huella de carbono sea cero, bien recurriendo a fuentes de energía limpias y 100% renovables, bien comprando derechos de emisión que lo compensen.

Esto último no es lo mismo pero cuenta como tal, aunque de hecho los derechos en cuestión están un poco cuestionados especialmente según en qué países se compren, con qué fecha o a qué método de compensación se refieran: plantar árboles, capturar emisiones de gas de granjas, destrucción de contaminantes industriales, etcétera.

Ahora, según cuenta BBC News, Google ha compensado sus emisiones hasta el momento de su creación, cuando Larry y Sergey montaron su primer servidor con piezas de Lego. Naturalmente esto se hace con un cálculo aproximado, porque sería imposible obtener el valor real de energía consumida desde entonces. Hace tiempo Google calculó calcularon cuánto consumen y cuánto CO2 emiten en sus oficinas y datacenters en función de las búsquedas y accesos que realiza la gente:

(…) Una búsqueda en Google supone unas emisiones equivalentes a 0,2 gramos de CO2; cada consulta consumen de media 0,0003 kWh de energía. Eso quiere decir que, más o menos, mil búsquedas en Google contaminan tanto como conducir un coche un kilómetro.

Google Carbon Neutral 1998

Esta «compensación histórica» la han llevado no sólo desde 2007, fecha en la que anunciaron que ya eran una compañía de emisiones cero, sino que ahora la han retrotraído hasta el 7 de septiembre de 1998, un paso en la dirección correcta. Según explican en sus páginas corporativas, Google tiene el compromiso de que todas sus oficinas y datacenters funcionen con energías 100% limpias y renovables para 2030, el mismo año para el que Apple ha anunciado otro tanto respecto a toda su cadena de producción. Amazon lo quiere lograr en 2040.

Relacionado:

{Foto (CC) Rajeshwar Bachu @ Unsplash}

Compartir en Flipboard Compartir en Facebook Tuitear

PUBLICIDAD




PUBLICIDAD


Microsiervos Selección


Fantasmas del cerebro

EUR 18,05

Comprar


The Hidden Life of Trees: What They Feel, How They Communicate

EUR 14,99

Comprar


Amazon Associates

Los productos aquí enlazados están a la venta en Amazon. Incluyen un código de Afiliado Amazon Associates que nos cede un pequeño porcentaje de las ventas. Los productos están seleccionados por los autores del blog, pero ni Amazon ni los editores de los libros o fabricantes de los productos participan en dicha selección.

Más libros y productos en:

Microsiervos Selección