Por @Alvy — 4 de Abril de 2008

No recojas folletos de publicidad por la calle si realmente no vas a leerlos

Es una forma de «no consumir» papel no deseado.
[¡Gracias, Borja!]

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6 comentarios

#1 — Wolfyllow

La raíz del problema creo que no se solucionará de esta forma, ya que la "culpa" de este malgasto la tiene el empresario irresponsable.

Igual ocurre con los periódicos gratuitos; cuando voy a la universidad, en la salida de metro siempre hay tres chicas repartidoras de periódicos y siempre, 10 metros delante, un par de papeleras están llenas por completo (e incluso al rededor de la papelera) de periódicos del día.

Casi es preferible a veces coger los folletos uno mismo pensando en ¿qué va a hacer el que viene detrás mía? ¿Lo tirará debidamente o ensuciará la ciudad? Yo los cojo, y me aseguran de que van al contenedor adecuado.

(Aprovecho para elogiaros por el buen trabajo que hacéis, en todos y cada uno de los apartados de Microsiervos)

#2 — Alvy

Es un problema que se podría estudiar casi como al estilo «teoría de juegos» y viendo estrategias, pero si utilizas la estrategia que tu dices, y fuera buena, y todo el mundo hiciera lo mismo (recogiera los folletos y los tirara a la basura) aunque parecería que arreglas parte del problema, no solucionarías el mayor: su existencia.

Visto de ese modo, la estrategia de ignorar y no recoger ninguno parece mejor: si todo el mundo hiciera lo mismo la acción carecería de efectividad y con el tiempo debería desaparecer.

También que creo que repartir folletos en la calle es simplemente ilegal, pero tal vez alguien pueda confirmarlo. (Desde luego pegarlos en las papeleras, farolas, paradas de autobús etc. sí que lo es).

#3 — Wolfyllow

Te doy la razón en gran medida, puesto que, como bien dices, la "existencia" de este tipo de publicidad es el problema.

La pega que le veo tiene que ver con la experiencia de una amiga. Lleva repartiendo publicidad un año y le comenta reiteradamente a su jefa el hecho de que hay muchas veces que no llega a repartir ni la mitad de los folletos. Sin embargo, la jefa siempre le da el mismo generoso taco de panfletos.

Un saludo.

#4 — Alvy

Es un poco como el correo basura de Internet: el coste de enviar mensajes (IRL: imprimir folletos) es tan bajo que no le importa matar moscas a cañonazos aunque sea obvia la falta de interés y lo digan los mismos repartidores; sólo hay que mirar a las papeleras.

#5 — Nacho Liron

Me parece increíblemente más escandaloso el caso de las papeletas electorales, de las que se emplean de forma efectiva un porcentaje ridículo. El resto es simplemente información redudante necesaria por nuestro sistema democrático. El despropósito ecológico no reside ya en el papel en sí, sino en lo que supone fabricarlas para nada, y lo que supone reciclarlas sin haberlas utilizado, procesos estos que también consumen energía.

#6 — Bellafer*

Me parece bien esta medida, pero también hay que tener en cuenta la gente que reparte los folletos. Cuando me los ofrecen, los cojo, los meto en el bolso, y cuando llego a casa van a la papelera de papel para reciclarlo. Y más de una vez, si por una parte no están impresos, los utilizo para anotar cosas.