Por Esther — 5 de Mayo de 2008

Seawifs Biosphere Globe-1
El SeaWiFS Project se dedica a la observación de los océanos desde el espacio para estudiar sus ciclos biológicos y químicos. Los distintos colores muestran la presencia de fitoplacton —mayor menor en las zonas presentadas en colores violetas, azules y verdes.

Por Esther Celma En el mar, y especialmente bajo el agua, sólo algunos perciben los efectos de la acción humana en los océanos. Ojos que no ven, corazón que no siente y así aumentan las amenazas sobre los mares hasta el punto que se extienden los desiertos submarinos.

El Golfo de México es uno de los más dañados, aunque también están muy afectados el Mediterráneo, el Mar del Norte y la costa oriental de China por culpa de los vertidos -sobre todo, fertilizantes agrícolas- la pesca masiva y la falta de sedimentos de los ríos, al desembocar contaminados y exhaustos en el mar por culpa de embalses, trasvases y usos hidroeléctricos.

Los datos difundidos por la revista Science son contundentes: en algunas zonas tropicales, ha desaparecido el 15% de oxígeno. En otras, como el trópico africano, el grosor del área desertificada ha aumentado en un 85%. Los oceanógrafos temen que afecte los patrones de migración de los peces, el comportamiento del placton y efectos muy negativos en el ecosistema.

La Documento PDF Ley de la Biodiversidad [PDF, 350 KB] publicada en el BOE el 14 de diciembre del año 2007, recoge la necesidad de crear reservas marinas protegidas.

Ahora, sólo cuentan con protección 1 de cada 33 hectáreas marinas en España, 1 de cada 11 en el mundo (un 0,5% del total). La Ley también abre la puerta a llegar a acuerdos con países vecinos para proteger áreas transfronterizas, como el Cap Bretón en el Golfo de Vizcaya (España-Francia), y las montañas submarinas y conos volcánicos de Alborán (España-Marruecos).

Las reservas restringirán la pesca, los parques eólicos, las extracciones petrolíferas y de gas, la limpieza de barcos, el turismo y el buceo deportivo mediante un plan de usos. Cabe esperar que también se impida la instalación desaladoras, ya que los vertidos de salmueras y productos químicos también pueden dañar el ecosistema marino circundante.

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Esther es periodista freelance. Corresponsal de El Vigía y adjunta de El Periódico en Tarragona. También colabora con TV3 y la Agencia Efe.

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5 comentarios

#1 — DarkSapiens

¿Los datos de "1 de cada 11 en el mundo" y "un 0,5% del total" se refieren a lo mismo? Porque si es así no cuadra…

¿O son cosas distintas?

#2 — Antoni Socies

En referencia a la imagen y a sus colores, es todo lo contrario. La riqueza en fitoplancton va desde los colores azulados, dónde hay poco fitoplancton, hasta los rojos en las zonas dónde abunda, como zonas de afloramiento, mares cerrados o contaminados.

#3 — Esther

DarkSapiens # 1: El 0,5% se refiere al total de mares y océanos, el dato lo da un estudio de Oceana y la Fundación Biodiversidad. Pero si sólo son oceános, entonces la protección es del 0,01%, el dato lo da Greenpeace.

#4 — Nacho Palou

Gracias #2 Antoni, comprobado y corregido.

#5 — DarkSapiens

#3 Pero yo lo decía porque 1 de cada 11 es un 9,09%, mucho mayor que cualquiera de las cifras dadas, y supondría una enorme cantidad de superficie oceánica protegida… Tal vez sea esta cifra la que es errónea…

Saludos!