Por @Wicho — 7 de Febrero de 2008

Según el Estudio sobre Percepciones y actitudes de los españoles hacia el calentamiento global de la Fundación BBVA parece que no estamos dispuestos a renunciar o cambiar nuestros hábitos de uso del coche para luchar contra el cambio climático:

Los españoles no aceptarían restricciones en el uso del coche para luchar contra el cambio climático - La mayoría de los españoles se niegan a asumir imposiciones que limiten el uso del coche para luchar contra el cambio climático. Sin embargo, sí son partidarios de que se introduzca el principio de que pague el que contamine y de asumir un coste mayor por el uso de combustibles menos contaminantes.

Es decir, que no estamos dispuestos a que se nos restrinja el uso del coche particular o a que se suban los precios de los combustibles, aunque parece que sí somos más o menos conscientes de las posibles consecuencias que puede acarrear el cambio climático.

La comodidad ante todo.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear

7 comentarios

#1 — Antonio Guerra

No es comodidad, en muchos casos es necesidad. No estoy dispuesto a renunciar a usar mi coche, que bastante me cuesta pagar, mientras se derroche energía en industria y otros asuntos. Como siempre el ciudadano de a pie es el que tiene que salir perjudicado.

#2 — Dani

Ejemplo práctico y diario. En el edificio donde yo trabajo (Hacienda) la luz interior está encendida TODO el día, cuando la mayor parte del tiempo sería suficiente con la luz natural. Ese tipo de cosas debería promoverse desde el Gobierno, por ejemplo. Pero claro sería más fácil hacernos pagar un impuesto cada vez que cojieramos el coche.
En fin.

#3 — Lazslo Almasy

Yo ya he dejado el coche en casa y me he comprado un bici para ir al trabajo. Y he comprobado que, pese que los cinco kilómetros que tengo que hacer para llegar al trabajo, en coche invierto 5 minutos, merece la pena emplear 10 más en hacerlo en bici.
Ahora, me estoy planteando vender mi coche, porque con el de mi señora, creo que tenemos de sobra.
El que el Gobierno o las grandes empresas no hagan lo que deben no nos exime a los ciudadanos de nuestras responsabilidades. Así que, cada cual con su conciencia, que excusicas podemos poner todos.

#4 — unpeaton

Increíble, pero cierto.

¡Estamos todos contra el fuego! (Pero, hombre, que a mí dejen hacer barbacoas.)

#5 — María

Hombre, "unpeaton", hay muchas situaciones en las que no se puede optar. Y si se opta por el transporte público ya no se trata de hacer un pequeño esfuerzo, sino uno enorme y que va en detrimento del ciudadano, de su calidad de vida. Yo tengo mi trabajo a siete kilómetros de casa. En coche tardo diez minutos en llegar. En autobús, pasa de tres cuartos de hora, si todo va bien. Entro a trabajar a las ocho de la mañana y salgo a las tres. Si me voy en autobús he de lenvantarme a las seis. Si lo hago en coche, a las siete. Si vuelvo en autobús, llego a mi casa a las cuatro de la tarde pasadas, sin comer. Si lo hago en coche, a las tres y cuarto puedo estar preparándome la comida. Me podrás decir que una hora antes bien vale la pena... pero es que son dos horas entre una cosa y la otra, y dos horas, en mi vida, teniendo que atender a unos padres dependientes, no es moco de pavo. Lo que sí que hacemos es turnarnos con el coche porque somos tres personas las que trabajamos en el mismo lugar y vivimos cerca. Algo es algo... Si el transporte público funcionase bien y existiesen suficientes redes de comunicación, yo estaría encantada, la verdad. Me ahorraría el problema de conseguir aparcamiento y por descontado, no contaminaría. Pero a ver quién le dice a los que planifican las rutas de autobuses que las carreteras de circunvalación a las poblaciones existen también para ellos... Los autobuses van por dentro de los pueblos, los pueblos han convertido sus calles en lugares en los que el tránsito es lento y tranquilo (con toda la razón del mundo), baches para frenar la velocidad, pasos de cebra, etc y el que prentede ir a siete kilómetros de su casa, si lo hace en autobús, ha de pasar por tres municipios distintos porque la ruta del autobús hace un semi-círculo para que le salga rentable... a mí que me lo expliquen...

#6 — Juampa

Hay gente que usa el coche por necesidad y otros que lo usan por comodidad, porque aunque tarden lo mismo en coche o incluso más, van en su coche y no se juntan con el resto del planeta,
Antes que prohibición, hace falta concienciación para un uso razonable de los transportes contaminantes, no solo por el cambio climático, también por nuestros pulmones...

#7 — unpeaton

Entiendo que una restricción de uso del coche no implica prohibición, ¿no?
Restricción implica tomar otras medidas: más transporte público, aparcamientos disuasorios, etc.
Por cierto, no tengo coche... mas sobrevivo.