Por @Alvy — 1 de Febrero de 2008

How Green are Green Cars, Really? es un artículo de Planetsave que analiza la cuestión de lo ecológicos que son realmente los coches de hidrógeno, eléctricos, propulsados por biodiesel o mixtos. Incluye muchos datos sobre todas estas alternativas a los combustibles tradicionales, y diversos enlaces.

Entre otras cosas cuenta que el biodiesel sobre el que tantas esperanzas había hay quien dice que ha forzado a los granjeros a cambiar sus tipos de cultivos. Ahora prefieren cosechas de las que se pueda producir biocombustible (debido a las subidas de los precios del petróleo y otros productos energéticos). Ese cambio en los cultivos han destruido ciertos hábitats naturales y eso a su vez puede ser todo un problema para los ecosistemas de ciertas regiones.

También se menciona el famoso estudio de márketing de CNW que afirmaba que un Hummer H3 tiene menos impacto ecológico que un Toyota Prius (debido a los procesos de fabricación y materiales). Dicho estudio fue refutado por científicos del M.I.T. porque se realizó de forma incorrecta y no incluía todos los factores.

El artículo es bastante interesante porque explica bien cómo tener en cuenta todo el ciclo de vida y orígenes de los diversos materiales y combustibles que se pueden utilizar para comparar su impacto real.

Tal vez una mejor opción sea crear comunidades en las que sea más fácil llegar a los sitios sin usar el coche. Sitios seguros y confortables con lugares interesantes a los que se pueda ir y que estén a unos 500 metros de distancia como mucho, que motiven a la gente a ir andando o en bicicleta.
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5 comentarios

#1 — Pablo

Esa idea de las comunidades pequeñas me parece una gran solución, habría que planificar cómo materializarla...

Enhorabuena por la web!!

#2 — Valero

Casualidades de la vida, propuse una idea... um parecida... en filosofia cuando nos pidieron que presentaramos una sociedad utopica desde la organizacion social pasando por la organizacion urbanistica.
Mi idea era organizar la ciudad en pequeños barrios circulares en los cuales los pisos para la gente se construirian en la periferia (formando el perimetro) y hacia el centro el resto de edificos publicos, tiendas, etc. La ciudad se compondria de multitud de estos barrios circulares. Dentro de cada barrio no haria especial falta el trasnporte porque todo estaría cerca y habria transportes publicos que unirian los centros de los barrios. Una idea primitiva pero creo que podría llevarse a buen termino ;-)

#3 — Nacho Palou

“comunidades pequeñas” = “barrios” e incluso “ciudades”, donde normalmente tienes lo esencial a mano sin necesidad siquiera de transporte público (excepto, porque el puesto de trabajo normalmente queda fuera del entorno más cercano)

Pero da igual porque igual nos empeñamos en coger el coche para recorrer dos manzanas con cualquier excusa (“es cuesta arriba”, “hace frío”, “tardo menos...”)

#4 — Nacho Palou

Respecto a lo contaminante del Prius algo más al respecto, desde el punto de vista de los créditos del carbono: How Prius drivers are gross polluters and other lessons of carbon credits

El Prius cuesta entres 3.000 y 6.000 dóalres más que un vehículo sólo-gasolina equivalente [...] si en lugar del Prius te compras un equivalente gasolina tipo un Corolla y con la diferencia de precio compras créditos de carbono a precio USA podrías adquirir créidtos equivalentes a 680 toneladas de CO2, que son unos 300.000 litros de combustible

Al parecer en EE UU el precio del crédito de carbono está tan barato como 1,60 dólares la toneladas, pero en Europa son 24 euros la tonelada: aún así podría comprar como 140 toneladas de CO2, que equivalen a quemar casi 60.000 litros de combustible. En cualquier caso es combustible suficiente para dar la vuelta al mundo varias veces... ¡en un Hummer!

#5 — Camarada Bakunin

Sobre lo de las comunidades pequeñas:

Muchas ciudades españolas han crecido estos últimos años (de boom inmobiliario) en un estilo "norteamericano" bastante absurdo. Se construyen cientos de urbanizaciones de adosados que desparraman la población por una extensión muy superior a la necesaria. Esto tiene varios inconvenientes: la gente cada vez vive más lejos de sus trabajos, de centros de ocio, de tiendas y supermercados, con lo cual cogen el coche más que los habitantes del centro de la ciudad (además se da el agravante de que muchos barrios nuevos tienen peores transportes públicos); se desperdicia mucho terreno construyendo viales (que además hay que conservar, iluminar...); se complica y encarece el suministro de servicios básicos (agua, luz, alcantarillado...); otros servicios como correos o recogida de basuras son deficientes; una vivienda unifamiliar consume más energía para calentarse o refrigerarse... Muchos inconvenientes a cambio de pocas ventajas.

Creo que hemos seguido un modelo de urbanismo "bastante" equivocado desde el punto de vista de la ecología. Y de la economía. Yo he preferido comprar un piso viejo céntrico (mucho más barato que un adosado donde Cristo dio las tres voces) y, como vivo en una ciudad bastante pequeña, puedo ir a prácticamente todos los sitios andando. Mi bolsillo y mi salud lo agradecen.

Si nos preocupa un poco la salud del planeta deberíamos volver a vivir más en altura y menos en extensión.