Por Esther — 9 de Febrero de 2012

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Una pandilla de siete chicos de la Espluga del Francolí quiere recuperar los francolines, una ave muy parecida a la perdiz. Antes era muy abundante en su pueblo, que aún conserva en la plaza la jaula dónde vivían varios ejemplares. Pero ya hace tiempo que han desaparecido de la zona. Por lo que contaron, son difíciles de cruzar.

Ellos van buscando entre criadores de toda España y para financiar el proyecto, invitan a apadrinar un francolín por 30 euros. A cambio, el padrino puede ponerle el nombre que quiera -hay un García, por ejemplo-y recibirá un certificado e información periódica sobre "su" ave. De momento, ya hay ocho padrinos y algunos más apalabrados.

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Este grupo de amigos, de entre 13 y 15 años, ya ha recuperado una granja abandonada. Pidieron permiso a los dueños, la han arreglado y empezaron criando palomas. Un año después, ya viven allí varias cabras, gallinas, ocas y un perro. Han fabricado incluso un pequeño remolque para la bici, para acarrear la hierba. Les conocí el otro día y la verdad, fue un gusto ver tanta iniciativa junta. Se hacen llamar La Jove Granja de l'Espluga y su correo de gmail es apadrinaunfrancoli

Bonus: Es posible que el francolin dé el nombre también al río Francolí que nace, precisamente, en la Espluga.

(Xavier Lozano hizo las fotos. ¡Gracias!)

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4 comentarios

#1 — Elisa

Hola, es realmente inspirador eso. Chicos tan jóvenes e interesados en recuperar parte de la naturaleza. Su ejemplo debe ser conocido y seguido por muchísimos más. Saludos desde Colombia.

#2 — jcpalerm

La ilusión y la dedicación son encomiables. De todas formas, el francolín es una especie introducida hace algún siglo con fin cinegético y que necesita de mantener sueltas para su presencia. No es un ave ibérica y quizás se debería tratar de encauzar toda esa energía en otra especie.

#3 — Pedro Or. J.

jcpalerm: es lo que iba a decir. Es más:

Fomentar el aumento de una población no autóctona puede crear peligros para otras especies, estas sí autóctonas. Este tipo de inciativas son "animalistas" más que ecológicas propiamente, y pueden chocar contra elementales principios de la conservación. Es como lo de los visones de las granjas, cuando los liberan, generando bastante más daño del que creen remediar. En definitiva, un "ecologismo" mal entendido.

#4 — pasaba por aquí

Si hace falta hacer sueltas para mantener la especie, no parece para nada peligroso para el medioambiente.
Creo que es una bonita forma de iniciarse en las ciencias naturales.