Por Nacho Palou — 29 de Enero de 2009

Ansanma nos escribió para comentar que hace tiempo que no publicamos los "eco consejos", la selección de 100 Consejos ecológicos (126, en realidad) que fue una sección fija en los comienzos del blog hace ahora un año.

También aprovecha para recordar cómo aprovechar los libros ya leídos cediéndolos a otras personas:

En lugar de atesorar libros que probablemente nunca volverás a leer, aunque te hayan gustado mucho, regálalos a gente cercana o dónalos a una biblioteca pública, colegios o instituciones y fundaciones.

También puedes liberarlos al estilo bookcrossing que básicamente consiste en dejarlos por ahí para que los coja quien le interesa. Además puedes seguirles la pista por el mundo. Una forma de ahorrar recursos es aprovechar mejor y más veces lo que ya tenemos.
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4 comentarios

#1 — Javi

Tampoco está de más recordar que una alternativa al BookCrossing es el intercambio de libros con gente de todo el mundo. Un ejemplo es la web http://www.bookmooch.com , donde los usuarios envían libros a otros usuarios a cambio de puntos. Esos puntos pueden ser usados después para pedir libros a otros usuarios.

#2 — Carolina

Supongo que eso es una buena idea cuando tus libros formarán parte de una biblioteca de adornos. Pero yo prefiero desprenderme de mi computador, de mi refrigerador y hasta de mi conexión a internet antes que dejar mis amados libros. Leo cada libro más o menos una vez cada cuatro años, porque todas las historias me son diferentes en la medida que yo soy diferente. Como soy una cabeza de pájaro, hasta olvido el final de las novelas policiales con lo que hasta esas me resultan novedosas. :)

#3 — Esther

Yo cada vez compro menos libros y uso más las bibliotecas. Pero detesto que se tiren los libros. Aparte de los trucos de Ansanma y Javi, ahí van los míos: darlos o cambiarlos en mercadillos; pocas bibliotecas aceptan libros si no se trata de donaciones completas, pero muchas bibliotecas escolares agradecerán y mucho nuevo material.

Otro punto para donarlos es en las cárceles, basta llamar antes por teléfono y decir a qué hora pasarás. También se puede liberar el libro a lo salvaje, sin proyectos colectivos como el BookCrossing. Basta con localizar un sitio concurrido, visible y resguardado del mal tiempo, tipo escalones o plataformas de escaparates y dejarlos ahí. A la que una persona rompe el hielo y coge uno, desaparecen todos en un plis plas.

#4 — Gitanilla

Yo, que desde siempre he sido un ratoncito de biblioteca, dono los escasos libros que compro a mi biblioteca pública más cercana, la misma que me proporciona a mí la mayoría de los libros que leo. Sólo tengo en mi casa algunos libros regalados, por tener un valor sentimental, y algunos que me sirven para el trabajo. Una estantería pequeña de apenas dos tablas.

Además de sentir que hago lo correcto, y que no acumulo cosas por acumular, hay una ventaja fiscal, al menos en este país. Si compras un libro y lo donas a una biblioteca o a cualquier otra institución pública, te desgrava 100% de la renta. Lo cual puede ser un buen incentivo para aquéllos que no quieran esperar las colas de espera en las bibliotecas para algunos libros recién editados.

Me parece muy buena idea lo de la cárcel que comenta Esther!