Por Nacho Palou — 11 de Enero de 2017

Este señor explica por qué no es posible ver desde la Tierra los vehículos de las misiones Apolo y los restos de otras misiones a la Luna (misiones rusas y misiones previas al programa Apolo), ni siquiera usando telescopios grandes y potentes. Esta imposibilidad ha sido usada como argumento de los “conspiracionistas” para cuestionar la llegada del hombre (y de misiones no tripuladas) a la Luna.

El motivo principal es simple: la Luna está lejos de narices, a 384.000 km de promedio, y las sondas, módulos y objetos que se dejaron en su superficie apenas miden unos pocos metros en el mejor de los casos. «Es como pretender ver desde Nueva York un moneda que hay en Florida». Además hay otras consideraciones físicas adicionales que se explican en el vídeo.

Ni siquiera es posible verlos con el Hubble. Es verdad que los telescopios están diseñados para ver objetos muy tenues y distantes, situados a distancias astronómicas, nunca mejor dicho. Pero esos objetos son galaxias y cúmulos que miden billones de kilómetros. Los telescopios más grandes están diseñados para captar más luz, pero no para obtener imágenes de alta resolución de objetos diminutos que, a escala astronómica, están aquí al lado.

El Hubble tiene un espejo de 2,4 metros de diámetro, limitado por el espacio que había en la bodega de carga del transbordador espacial que debía ponerlo en órbita. Con ese tamaño el Hubble tiene una resolución en la luz ultravioleta de unos 43 metros por píxel observando la superficie de la Luna, por lo que cualquier cosa que mida menos de 43 metros quedará encerrado en único punto de la imagen y no se podrá discernir. En luz visible es incluso peor. En esa longitud de onda la resolución del Hubble observando la Luna se reduce a más de la mitad: 90 metros por píxel. La única manera de ver objetos que midan unos poco metros y que estén sobre la Luna es usando un telescopio aún más grande [10 veces más grande que el telescopio más grande que tenemos], o acercándonos al objeto que se quiere observar.

Apollo 14 astronauts footprints

Acercarse al objeto es precisamente lo que se hizo con la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) en 2009. Situada en órbita lunar, sobrevolando la superficie a entre 20 y 150 km de altura, la LRO observó y fotografió los lugares de aterrizaje del programa Apolo de cerca.

Aun así las imágenes obtenidas por la LRO tienen una resolución de 0,5 metros por píxel que no proporcionan mucho detalle cuando se trata de los artefactos dejados en la Luna. Pero esas imágenes permitieron ver los lugares de aterrizaje del programa Apolo y de las misiones rusas por primera vez desde que llegaron allí hace medio siglo.

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