Por Nacho Palou — 19 de Octubre de 2016

Durante décadas, la película fotográfica en color estaba hecha para las personas de piel blanca. Los recubrimientos químicos de la película sencillamente no eran los adecuados para capturar tonos de piel más oscura. Y los laboratorios fotográficos instalados en los años de 1940 y 1950 incluso utilizaban la imagen de una mujer blanca, la tarjeta Shirley, para ajustar los colores en la impresión de las fotografías.

Lorna Roth, profesora de la Universidad Concordia, ha investigado la evolución en el procesado de los tonos de piel. En su estudio de 2009 explica cómo la vieja tecnología ha distorsionado el aspecto de los sujetos negros, «incluyendo retratos sin detalles, rostros difíciles de iluminar y tonos de piel que contrastan muy fuertemente con el blanco de los ojos y de los dientes.»

Muchas de esas desviaciones tecnológicas se han corregido desde entonces. Pero no todas están resueltas, tal y como explica el vídeo.
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