Por Nacho Palou — 23 de Noviembre de 2009

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Desde el iPhone, Apple ha ido implementando su efectiva tecnología multitouch (superficies táctiles que soportan múltiples contactos a la vez) en diversos dispositivos: además del iPhone, el iPod (Touch), el trackpad de los Mac Book y ahora el ratón Magic Mouse. Es de suponer que en el futuro probablemente la veremos en más dispositivos, nuevos o ya conocidos.

En el caso del Magic Mouse, se trata probablemente del mayor avance en este tipo de dispositivos de interacción con el ordenador de los últimos años; e irónicamente no surge de añadir más botones, ruedas de desplazamiento o diseños propios de seres de HR Giger (muchas veces sólo válidos para diestros), sino de todo lo contrario: no hay nada, ni una parte visible o móvil en el Magic Mouse, que simplifica su diseño, reduce el tamaño y mejora enormemente la calidad y acabados. Y no sólo con respecto al Apple Mighty Mouse, sino en general también en comparación lo que es habitual encontrarse para este tipo de accesorios, muchas veces más cercanos a productos de usar y tirar.

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Por no tener el Magic no tiene ni cable, ya que se conecta vía Bluetooth. Cuenta con una superficie lisa de plástico de calidad y una panza metálica tipo aluminio con dos patines que ayudan a que se deslice por casi cualquier superficie; además del emisor láser (no es un ratón óptico convencional, no emite luz visible), el compartimento para las pilas (dos de tipo AA, esta vez sí están incluidas) y el botón de encendido.

Su funcionamiento es más que cómodo: basta cogerlo con la punta de los dedos; el uso de un emisor láser en lugar de un diodo luminoso supone una mayor precisión y posibilita su funcionamiento sobre numerosas superficies; en comparación con el Mighty se desliza mucho más suave y silenciosamente, sin apenas ruido o tacto de fricción en caso de que no se use alfombrilla, como es mi caso.

La instalación es tan sencilla como activar el Bluetooth del ordenador (requisito indispensable) y añadirlo a los dispositivos. A partir de ahí comienza a funcionar como un ratón convencional (un botón); después, desde el panel de preferencias Ratón se pueden configurar las opciones propias del Magic.

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La superficie táctil del Magic ocupa los dos tercios del ratón, hasta más o menos la posición ocupada por el logotipo de Apple; en cualquier zona de la parte sensible se pueden realizar los gestos y las pulsaciones y el ratón las interpreta correctamente.

Se puede configurar con uno o dos botones (el botón físico es el mismo, pero el ratón detecta en qué lado se está pulsando) o con uno sólo para diestro y para zurdo. Como en el iPhone, el scroll o desplazamiento vertical se hace deslizando el dedo por la superficie del ratón; en caso de que haya desplazamiento horizontal y vertical el dedo se puede desplazar en cualquier ángulo (360 grados) para recorrer el documento (foto de gran tamaño, o página web, por ejemplo).

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Movimiento para pasar páginas en documentos PDF y navegador web.
Además del desplazamiento un gesto con dos dedos (índice y corazón, juntos) sobre la superficie avanza página por página. Se trata del mismo gesto y movimiento que harías para pasar las páginas de una revista y se diferencia en eso respecto al desplazamiento: salta de página en página, se trate de un documento PDF o de el histórico del navegador web.

Finalmente, el mismo gesto de desplazamiento vertical, pero con la tecla Control pulsada, hace un zoom de pantalla, útil para fotografías, diseño, lectura de texto pequeño o para personas con dificultades de visión.

El Magic Mouse va incluido en los nuevos iMac y se vende por separado al precio de 69 euros. Aunque puede parecer caro, no lo es tanto teniendo en cuenta la calidad de acabados y su sofisticación; y sobre todo no lo es teniendo en cuenta que es sólo veinte euros más caro que el Mighty –que a su lado resulta casi primitivo.

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