Por Nacho Palou — 1 de Febrero de 2016

•••escribiendo

Y mientras aparece un «escribiendo...» en la pantalla de WhatsApp, Messenger o de Telegram te mantienes atento, observando con interés y curiosidad y a veces hasta con ansiedad. Y, de pronto, «escribiendo...» cambia a «última conexión» y aquí no ha pasado nada.

Y toda esa expectación desaparece y te mueres de curiosidad por saber qué estaba escribiendo la otra persona. ¿Qué fue lo que escribió y que al final no envió?

Hiboo

La aplicación de mensajería Hiboo (en la App Store) explora la mensajería instantánea pero instantánea de verdad. Esto es, Hiboo difunde cada tecla que se pulsa cuando se pulsa, antes de que se envíe. Difunde el mensaje tecleado sin esperar a que el remitente pulse el botón enviar.

De modo que el receptor del mensaje asiste al proceso de escritura y de la construcción del mensaje: palabras que se escriben y se borran; palabras que se escriben mal y se corrigen, palabras que se cambian y hasta mensajes que finalmente no llegan a enviarse.

Con lo que Hiboo sitúa la mensajería instantánea en un momento anterior al de la mensajería instantánea; en algo más parecido a una conversación en el MundoReal™, con su parte buena y con su parte no tan buena.

* * *

En los últimos tiempos ha habido más de una propuesta e intento de desarrollar este tipo de mensajería.

Un ejemplo conceptual es Scriba, una aplicación para redactar correo electrónico que «reproduce el ritual de escribir una carta personal», recogiendo algunos de los defectos inherentes a la redacción de cartas escritas a mano: borrones, líneas torcidas, cambios de ritmo...

Hace algunos años la aplicación Fuzzmail (desaparecido) trató de trasladar ese mismo concepto a una aplicación funcional basándose en la misma idea: lo que hace que una carta sea personal no es sólo lo que dicen las palabras, sino también la manera y el proceso que se sigue para redactarla.

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