Por Nacho Palou — 6 de Noviembre de 2012

En The Atlantic,

Un piloto humano percibe constantemente cuáles son los límites del coche y los lleva un poco más allá. La diferencia entre lo que es capaz de hacer un coche y hasta dónde lo puede llevar un humano es muy pequeña.

Entonces, ¿quién ganaría en una carrera entre un piloto humano y un imitador en forma de volante robotizado? El humano, por supuesto. Pero sólo por unos míseros segundos.

El vehículo autónomo ha sido desarrollado por el Center for Automotive Research at Stanford (CARS), y es similar al utilizado para en la carrera a la cumbre del Pikes Peak el año pasado.

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