Si la información se presentara siempre como en este experimento, otro gallo nos cantaría. La gente de Extend muestra en esta web cómo se pueden presentar toneladas de documentos de una forma sencilla de entender: correos, notas, mensajes, hojas de cálculo, presentaciones… En vez de en un PDF de mil páginas llenos de texto en abogadil.
Lo han llamado, apropiadamente, Theranos.world y es una recreación del escritorio y los documentos de la estafadora Elizabeth Holmes, hace tiempo condenada por fraude a sus inversores con su empresa Theranos. Como extra se incluye un «analizador Edison», la «máquina mágica» que supuestamente obtenía cientos de analíticas médicas a partir de una única gota de sangre. (Va a ser que no).
Los textos proceden de pruebas presentadas durante el juicio, así que la simulación funciona como un archivo documental completo. Como es sabido y descubrimos en documentales como The Inventor: Out for Blood in Silicon Valley (2018) y The Dropout: Auge y caída de Elizabeth Holmes (2022), la empresa fundada por Holmes acabó convertida en uno de los mayores fiascos de Silicon Valley. No obstante, pasó antes por las decadentes charlas TED y su psicópata fundadora, que hasta impostaba su voz con un tono más grave durante las entrevistas, fue portada de la revista Forbes y también «elegida» por Time como uno de los 100 personajes del año (o algo así).
En esta web, en vez de leer un resumen del caso, se puede acceder y curiosear el «escenario real» y jugar con los cacharritos. La experiencia tiene algo de museo forense y algo de aventura gráfica, aunque aquí el misterio no consiste en abrir una puerta con una clave, sino en averiguar qué demonios pasó. Eso sí, habría que leerse todos los correos y mensajes para entender la complejidad del caso… aunque con unos cuantos puedes hacerte idea del tono del asunto. De eso ya se encargaron los abogados.
El escritorio de Holmes incluye un MacBook, un iPhone y una máquina Edison. Se pueden abrir archivos en el portátil (presentaciones), consultar mensajes y correos en el teléfono y hasta poner en marcha el aparato para ver cómo simulaba funcionar. Cada objeto es una puerta a documentos reales; cada clic, una invitación a recordar que la tecnología podía parecer futurista incluso cuando sus resultados no están a la altura.
(Vía Hacker News.)
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