Por Nacho Palou — 11 de Septiembre de 2015

Hay que tenerlos cuadrados y de bronce para dejarse disparar voluntariamente con una pistola aturdidora Taser para grabarlo a alta velocidad. En el momento del disparo el arma produce una descarga de 50 000 voltios —aunque el voltaje cae a 400 voltios en contacto con el cuerpo humano— de muy baja intensidad.

Así que de entrada el arma no resulta letal, pero te organiza una buen cacao en los músculos y nervios del cuerpo dejándote instantáneamente paralizado y retorcido de dolor durante unos minutos. Aunque no es lo habitual, este tipo de armas pueden causar la muerte, por ejemplo al provocar un ataque cardíaco.

Como nota curiosa, el confeti que sale volando al disparar el arma, es un método de identificación —cada trozo lleva escrito el número de serie— de tal modo que en una investigación se puede determinar qué pistola se disparó, desde dónde y por quién.

Según se explica en How Stun Guns Work algunas de estas pistolas de electrochoque llevan un pequeño ordenador que registra el momento del disparo.

Vía Digg.

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