Por @Wicho — 5 de Octubre de 2026

La descripción
Uno de los Blackbird de la NASA siendo sometido a mantenimiento – NASA

Desde que el SR-71 Blackbird con matrícula NASA 844 desapareció de su lugar en el exterior del Centro Armstrong de Investigaciones de Vuelo hay todo tipo de especulaciones acerca de qué va a hacer la agencia con él. Incluso que si va a devolverlo al servicio activo. La gente de TMZ ha hecho una entrevista a Tim Conners, un ingeniero que trabajó con la flota de Blackbirds de la agencia, acerca de lo que haría falta para devolverlos al vuelo.

La entrevista es muy interesante. Pero por si te parece demasiado texto o si el inglés no es lo tuyo, aquí va un resumen de los principales puntos que tratan.

La impresión de Conners es que la NASA lo quiere utilizar como plataforma de prueba de nuevos motores supersónicos en un avión supersónico. Su razonamiento es que aunque todo eso se puede modelar al final necesitas sacar esos motores al aire metidos en un avión para tener todos los datos. Pero insiste en que esto es especulación por su parte, que la agencia no se ha puesto en contacto con él para ver si puede echar una mano ni nada parecido.

Para ello, una vez inspeccionado el avión visualmente, lo que incluye abrir todas sus compuertas para mirar sus tripas hasta donde se puede sin ponerse a desmontar cosas, cree que el siguiente paso será conectar una fuente de electricidad externa al 844 –esa es la matrícula del DR-71 desaparecido– y ver qué funciona y qué no. Por lo que ha oído extraoficialmente esto podría pasar en un par de semanas.

De hecho dice que le preocupa el estado en el que puedan estar los cables, aislantes, y demás componentes del sistema eléctrico y electrónico del avión tras 27 años sin ser utilizados ni revisados. Y que si hay muchos sistemas o subsistemas que no van eso puede significar el fin del proyecto.

La descripción
Los tres SR-71 de la NASA en la base aérea Edwards en 1992. A la izquierda el 844; en el centro el entrenador de doble mando – NASA

Lo que no cree que haya manera de recuperar es ninguno de los motores Pratt & Whitney J58 que aún quedan en los SR-71 que hay expuestos por el mundo adelante, y que incluso ve imposible conseguir motores funcionales aún canibalizando piezas de distintos motores. Y de eso debe saber porque su área de responsabilidad en la flota de SR-71 de la agencia eran precisamente los motores. De ahí su idea de que la NASA lo quiere utilizar como banco de pruebas para motores de nuevo diseño.

Sin embargo le parece que aunque ya no queda, que él sepa, combustible JP-7 guardado en ningún sitio –era un combustible especial para los J58 y el Blackbird–, con la tecnología actual no debería ser complicado conseguir fabricar un combustible de prestaciones similares. Así que esa parte estaría cubierta.

Otra área que le preocupa, y que cree que será la que la NASA compruebe si los sistemas eléctricos del 844 pasan la prueba, son todos los sistemas hidráulicos del avión que, de nuevo, llevan 27 años parados. Las juntas estarán probablemente quebradizas sino ya rotas, habrá restos de fluido hidráulico coagulados en las conducciones, etc.

También está el asunto de conseguir o volver a fabricar distintos accesorios como el carro de arranque del avión, los andamiajes que soportan distintos componentes durante el mantenimiento, y cosas así.

Además mucha información simplemente no se ha conservado. Por un lado por el ansia de la Fuerza Aérea de destruir cualquier información una vez que la NASA retiró sus Blackbird –el 844 fue el último SR-71 en servicio del mundo– y por otra que, simplemente, no parecía que fuera a hacer falta nunca más.

Y ojo, que hasta aquí es la parte fácil.

Que también habrá que formar a los pilotos que fueran a volar el 844 resucitado, aunque para eso se muestra optimista, ya que cree que la agencia no tendría mucho problema ni le llevaría demasiado tiempo construir un simulador. Pero todo tendrían que hacerlo sin un avión de doble mando, algo que sí tuvieron en su momento.

Conners dice que si tuviera que apostar le daría al 844 como un 25 % de probabilidades de volver a volar. Que igual no son muchas. Pero son muchas más de las que tenía mientras estaba allí plantado en el exterior del Centro Armstrong.

La agencia, por su parte, se ha limitado a decir esto:

La NASA cuenta con una larga trayectoria en la superación de los límites de la aviación experimental, y seguimos explorando oportunidades para seguir construyendo sobre ese legado. Tal y como ha señalado el administrador Isaacman, queremos que la NASA vuele más alto, más lejos y más rápido de lo que lo ha hecho en décadas. Reconocemos el interés que suscita el SR-71 y su notable historia en la NASA, pero por el momento no disponemos de información adicional que compartir sobre esta aeronave.

Que viene siendo como no decir nada.