Por @Wicho — 26 de Julio de 2026

Francia estaba haciendo pruebas del kit apagafuegos para el A400M desde hace un par de semanas. Pero ayer lo utilizó por primera vez para hacer una descarga sobre un incendio, en concreto en el incendio que arrasa el departamento de Gironda.

Aunque cuando escribo que hizo una descarga es que literalmente hizo una descarga. Soltó los 20.000 litros de agua con retardante a unos centenares de metros del frente del incendio antes de volver a la base del Ejército del Aire y el Espacio francés en Istres, en las proximidades de Marsella, a unos 500 kilómetros de incendio.

Y es que allí es dónde están las instalaciones de ensayos en vuelo de la Dirección General de Armamento (DGA) desde las que se estaban haciendo las pruebas. Quizás si las pruebas se hubieran estado haciendo desde la base de Cazaux, desde la que también opera la DGA, situada precisamente en el departamento de Gironda, el A400M podría haber hecho más descargas.

De lo que no hay noticias por ahora es de la eficacia –o no– de esa descarga que tenía toda la pinta de intentar crear un cortafuegos.

El otro problema es que cuando digo que Francia está haciendo pruebas del kit apagafuegos es que de los dos que fabricó la empresa española Cobo sólo uno parece haber dado los resultados esperados.

La descripción
El kit en la bodega de carga de un A400M. Se trata de un depósito que se coloca en la bodega de carga del avión sin necesidad de ninguna modificación, por lo que una vez terminadas las labores de extinción se retira y el avión vuelve a sus tareas habituales – Airbus/Cobo

La empresa está trabajando en convertirse en un proveedor certificado de Airbus para poder empezar a suministrarlos. Pero hoy por hoy, no hay kits con los que equipar esos aviones. Así que da igual que el Ejército del Aire y el Espacio de España o su homónimo francés tengan los A400M que tengan o los que tengan pedidos: simplemente no hay kits apagafuegos con los que equiparlos.

Y está también el asunto de que habrá que ver cómo integrar los A400M con otros medios aéreos ya que por su tamaño y a estela turbulenta que dejan detrás no pueden operar en la misma zona, o al menos no sin la necesaria separación en espacio y tiempo para que se disipen esas turbulencias.

Tampoco está claro que por la velocidad a la que tienen que operar y la altura a la que harán las descargas vayan a ser especialmente eficaces. Además, si descargan muy alto, se evapora, mientras que si lo hacen muy bajo, causan daños. En ese sentido hay un estudio australiano y otro estadounidense que no los dejan muy bien. Pero hay otro del Ministerio del Interior de Francia que los avala.

Y también hay quien está al pie de los incendios que cree que las descargas de aviones como los Canadair –los populares botijos– no son suficientes.

Así que yo creo que, en cualquier caso, será cuestión de tener unos cuantos de esos kits en servicio y probarlos en incendios de verdad para ver cómo combinarlos con otros medios para poder atacar estos tremendos incendios con los que todo indica que tendremos que convivir en el futuro. Es una herramienta nueva que tendremos que aprender a utilizar.

En cualquier caso tienes más detalles acerca de este tipo de sistemas en Donde pongo el ojo ¡mojo!, el libro sobre la historia de la aviación apagafuegos que ha publicado recientemente José Manuel «Gizmo» Gil.