Por Economía Digital — 21 de Agosto de 2017

Es fácil suponer que cualquier campaña de buzoneo indiscriminado se enfrenta a unas tasas de efectividad reducidas porque no hay ningún control ni garantía de que quien la recibe está mínimamente interesado en la información ofrecida, y menos si tenemos en cuenta que los cálculos indican que cada día estamos expuestos a unos 5.000 impactos publicitarios.

Pero gracias al geomarketing para buzoneo, que maneja y relaciona una serie de parámetros como los hábitos de compras de un individuo, el número de personas que viven en un hogar o su capacidad económica y los contrasta con puntos geográficos concretos, se pueden obtener resultados muy diferentes.

La idea es llevar a cabo acciones de buzoneo inteligente, una de las técnicas más efectivas de marketing directo y que debería estar incluida en cualquier estrategia de publicidad, que permite llegar al público de una manera menos invasiva.

Repartidor de Geobuzón

Así, si un concesionario de automóviles quiere hacer una campaña sobre el más reciente modelo deportivo de una marca, le interesará que la información llegue a clientes potenciales con un cierto nivel económico, probablemente sin hijos, y seguramente habitantes de barrios acomodados; hacerla llegar a personas que no respondan a este perfil no sólo es un desperdicio de recursos sino que puede ser contraproducente para la imagen del anunciante.

Geobuzón dispone de varias herramientas específicas para configurar un buzoneo altamente personalizado que no sólo manejan datos de los destinatarios sino también datos acerca de la presencia de la competencia para ajustar aún más el reparto. Estas potentes herramientas tecnológicas Incluyen modelos y bases de datos propias que se cruzan con otros listados oficiales como los del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Catastro o Correos (códigos postales).

Oficinas de Geobuzón

Además, gracias a la amplia información del mercado que manejan, permiten además que los impactos sean más certeros, lo que evita gastar recursos y presupuesto de forma poco efectiva, valorar mejor los recursos disponibles y cómo usarlos y, sobre todo, hacen que el cliente reciba información pertinente, lo que hará que se sienta mejor valorado que si recibe información al azar.

De esta manera una campaña de buzoneo –o en otro soporte– bien diseñada con mil folletos y que lleguen al receptor esperado puede ser mucho más efectiva que una con diez mil repartidos al azar.

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