Por Nacho Palou — 13 de Agosto de 2017

Usando modelos de motor impresos en 3D, este vídeo de Engineering Explained explica de forma visual cuáles son las diferencias entre los motores con cilindros en línea (los más habituales) y los menos comunes motores bóxer, usados por ejemplo por Porsche (en el icónico 911) y por Subaru.

Resumiendo un poco lo que se cuenta en el vídeo, la diferencia principal radica en la disposición de los cilindros: mientras que en un motor con cuatro cilindros en línea el movimiento de los pistones es vertical (de arriba a abajo) en un motor bóxer el movimiento de los pistones es horizontal. Visto desde arriba el movimiento de los pistones de un motor bóxer recuerda al de un par de boxeadores en pleno combate, y de ahí viene su nombre.

Entre las ventajas de los motores bóxer su diseño es más bajo, lo que contribuye a rebajar el centro de gravedad y el espacio vertical necesario para albergar el motor — que es el motivo por el que Porsche lo utiliza en su deportivo más conocido. Su diseño en forma de “cajón” también hace que sea más fácil dirigir el motor por debajo de la carrocería en caso de impacto, evitando que entre en la cabina. Además el movimiento opuesto y contrario de los pistones compensa las fuerzas producidas por unos y otros, lo que resulta en un funcionamiento más suave, con menores vibraciones. Los cilindros en línea sin embargo se mueven todos en la misma dirección, por lo que no existe esa compensación entre los movimientos de unos y otros.

Como ventaja para los motores con cuatro cilindros en línea estos motores son más compactos y estrechos (aunque más altos), lo que deja más espacio lateral para elementos como la suspensión o la dirección. También son algo más simples mecánicamente al disponer de colectores, culata y tapa de cilindros comunes para todos los cilindros.

(¡Gracias, Gali!)

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