Por Nacho Palou — 9 de Junio de 2015

© Nacho Palou

En The Independent, Blue is apparently the world's favourite colour,

El mundo está de acuerdo en al menos en una cosa: el azul es nuestro color favorito.

La mayoría de las personas encuestadas en diez países de cuatro continentes (Reino Unido, Alemania, EE UU, Australia, China, Hong Kong, Malasia, Singapur, Tailandia e Indonesia) respondieron que su color favorito es el color azul.

Lo cual es bastante irónico considerando que «lenguajes antiguos como el griego, el chino, el japonés o el hebrero no tienen una palabra para referirse al color azul», según se cuenta en No one could see the color blue until modern times,

En 1858, un estudiante llamado William Gladstone —que años después llegaría a ser primer ministro de Gran Bretaña— se dio cuenta de que en el libro La Odisea apenas había referencias a los colores. Así que Gladstone contó el número de referencias a colores que había en todo el libro. Mientras que había unas 200 referencias al color negro y unas 100 al color blanco, las referencias a otros colores eran excepcionales. El color rojo se mencionaba unas 15 veces, y había menos de 10 referencias a los colores amarillo y verde. Gladstone comenzó a revisar otros textos griegos antiguos y en todos ellos sucedía lo mismo — nada era descrito como «azul». Esa palabra ni siquiera existía (...) el color azul no existía de la misma manera que lo conocemos, no se diferenciaba del verde o de tonos de verde.

No es algo inusual porque de hecho apenas hay nada azul en la naturaleza — «no hay animales azules y las plantas azules son principalmente creaciones del hombre»; al parecer se puede vivir considerando que el cielo es simplemente el cielo, sin ningún color concreto.

De hecho, en Japón la luz «verde» de algunos semáforos puede parecer azul a nuestros ojos,

En realidad ese azul es un verde turquesa, un verde muy cercano al azul en el espectro de colores. Eso es debido a una cuestión cultural y de idioma: en países asiáticos como Japón, Corea o Vietnam se utiliza la misma palabra para identificar el azul y el verde dependiendo del contexto y el tono de color. Aunque el japonés moderno añade una palabra nueva para identificar el verde, culturalmente ambos se consideran variaciones del mismo color. Por ese motivo el verde de algunos semáforos puede «parecer» azul, o un verde azulado y se llama «azul» (aoshingo, «luz azul»), aunque en un semáforo sea «verde» y también —en un semáforo— signifique «verde, avanzar».

De modo que básicamente la percepción del color y la forma en la que se ve el mundo está condicionada por el lenguaje y el lenguaje depende de la cultura y a la vez la cultura se modela con el lenguaje: los antiguos —a excepción de los egipcios que ya tenían una palabra para el color azul hace 4500 años— no es que no percibieran el color azul, sino que más bien no existía culturalmente porque no tenían una palabra para ese color.

La mala noticia es por tanto que no está tan claro que el mundo esté de acuerdo tampoco en esto, porque aunque la mayoría de los encuestados respondieron azul en realidad el color favorito del mundo puede ser un verde para unos, un turquesa para otros y un azul ‘de cultura occidental’ para otros.

Moraleja: no hay que fiarse de las encuestas.

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