Por Nacho Palou — 15 de Junio de 2016

La respuesta corta es nada.

Una respuesta algo más larga es este artículo en The Verge, resultado de buscar respuesta a la pregunta de «si una hormiga cae desde el Empire State Building, ¿se mata?»

Que la hormiga se mate o no dependerá de la velocidad con la que llegue al suelo, y esa velocidad depende cuál sea su velocidad terminal.

El tamaño y la masa y la forma determinan la velocidad terminal o velocidad límite de un objeto en caída. La resistencia que ofrece el aire aumenta con la velocidad, al aumentar la presión —la masa de aire que se acumula debajo del objeto— y la velocidad terminal es aquella a la cual esa fuerza de resistencia al avance es igual a la fuerza que ejerce la gravedad, pero opuesta — impidiendo que el objeto acelere más.

Para una persona la velocidad terminal son unos 200 km/h. Para una hormiga la velocidad terminal es de 6 km/h (An ant dropped off the Empire State Building.)

La supervivencia de la hormiga se visualiza en el vídeo protagonizado por el abuelo de Heidi que hace una demostración práctica tirando una hormiga desde diferentes alturas. A partir de los dos metros la hormiga alcanza su velocidad terminal, que es la misma velocidad a la que camina una persona.

De modo que a una hormiga le da igual caer desde 2,5 metros o desde 250 metros. En ambos casos la hormiga, por su masa y forma, no llegará al suelo a más de 6 km/h — lo cual casi garantiza, sobre todo en suelo blando, su supervivencia.

Una hormiga que cae puede disfrutar de un relajado vuelo hasta su llegada al suelo; después la hormiga sólo tendrá que ordenar sus seis patas, levantarse y estará lista para vivir nuevas aventuras. ¡Corre, pequeña hormiga!

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