Por Nacho Palou — 12 de Enero de 2018

Graph ice artic sea
Superficie ocupada por el hielo marino en 2017 y hasta el 2 de enero de 2018 (en azul) junto con la extensión de años anteriores. En gris la extensión promedio entre 1981 y 2010.

Según el National Snow and Ice Data Center en diciembre de 2017 la extensión del hielo marino en el Ártico fue inferior al promedio tanto en el Atlántico norte como en el Mar de Bering, y predominaron temperaturas notablemente más altas en la mayor parte del Ártico, especialmente en Alaska central (Alaska crushes record for hottest December as Arctic sea ice hits record low).

La extensión del hielo marino en el Ártico en diciembre de 2017 promedió 11,75 millones de kilómetros cuadrados, el segundo dato más bajo que se ha registrado desde 1979, cuando comenzó a medirse mediante satélite. Esa cifra sitúa la extensión de hielo marino más de un millón de kilómetros cuadrados por debajo del promedio 1981-2010, y 280.000 kilómetros cuadrados por encima del récord de menor superficie de hielo marino, registrado en diciembre de 2016.

Chart

En este gráfico interactivo se pueden comparar diferentes años y periodos:
Charctic Interactive Sea Ice Graph.

El problema es que “lo que sucede en el Ártico no se queda en el Ártico”, What Happens In The Arctic Affects Weather Everywhere Else,

El rápido calentamiento del Ártico, impulsado en parte por la pérdida de hielo marino, ya está empeorando el clima extremo. Y un nuevo estudio relaciona ese clima extremo —en forma de sistemas de alta presión que actúan como una pared de ladrillo, “bloqueando” cambios en el clima— con la pérdida acelerada de hielo detectada en la superficie de Groenlandia.

Y según la investigadora Jennifer Francis,

Nuestro estudio se suma a la creciente acumulación de evidencias de que el calentamiento del Ártico y la pérdida de hielo marino favorece la formación de sistemas de alta presión en el Atlántico Norte. Estos pueden causar todo tipo de problemas, incluyendo el derretimiento del hielo sobre la superficie de Groenlandia (que fue el foco principal de nuestro estudio) así como patrones climáticos persistentes a un lado y al otro [de Groenlandia], tanto en Norteamérica como en Europa. El clima persistente puede dar lugar a eventos extremos como olas de calor prolongadas, inundaciones, y sequías, todos los cuales han producido con cada vez más frecuencia en los últimos años.

Según el profesor Su-Jong Jeong, en Study predicts a significantly drier world at 2°,

El mundo ya se ha calentado en 1°. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5° o 2° reduciría la probabilidad de que se produzca una desertización significativa en muchas partes del mundo. La sequía ha ido aumentando a lo largo del Mediterráneo, el sur de África y la costa oriental de Australia a lo largo del siglo XX, mientras que las zonas semiáridas de México, Brasil, el sur de África y Australia se han enfrentado a la desertización a medida que el mundo se ha ido calentando.

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