
Impresión artística del momento de la separación del módulo de propulsión del resto de la nave – ESA/JAXA
Hoy a las 14:00, hora peninsular española (UTC +2) comenzaba la fase de llegada a Mercurio de la misión BepiColombo de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA).
En ese preciso instante se llevaba a cabo de forma autónoma la separación del Mercury Transfer Module del resto de la nave. Esa separación lanzó un proceso de reinicio para responder a la nueva configuración, ya con un sólo panel solar y con una distinta distribución de masas. Por eso hasta las 15:53 no se recibió en la Tierra a través de las antenas de ESTRACK, la red de seguimiento de misiones espaciales de la ESA, la señal de que todo había ido bien.
Bueno, por eso y por los once minutos y medio que tardan las señales de radio entre la nave y la Tierra, lo que también hizo que la maniobra tuviera que ejecutarse en forma totalmente autónoma. Eso sí, no podremos ver imágenes de la separación porque aunque el MTM llevaba tres cámaras para monitorizar el estado de la nave una vez desconectado del resto no tiene radio con la que transmitirlas.
BepiColombo ha viajado hasta ahora en una configuración conocida como Mercury Composite Spacecraft, Nave Compuesta para Mercurio (MCS). El MCS incluye los dos orbitadores independientes que forman la misión propiamente dicha, el MPO (Mercury Planetary Orbiter, Orbitador Planetario de Mercurio) de la ESA) y el MMO (Mercury Magnetospheric Orbiter, Orbitador Magnetosférico de Mercurio, Mio) de la JAXA, así como el MMO Sunshield and Interface Structure (MOSIF), un parasol para proteger al MMO durante la travesía, y el ya mencionado Mercury Transfer Module, Módulo de Transferencia a Mercurio (MTM),
Pero ya no más. Ahora son el MPO junto con el Mio y el parasol que lo protege los que viajan hacia Mercurio. Tienen por delante seis meses de actividades que, si todo va según lo previsto, harán que el seis de abril de 2027 empiece la fase científica de la misión. Aunque antes tienen que pasar toda una serie de cosas.

Pasos principales de la llegada de la misión a Mercurio – ESA/JAXA
Así:
- El 21 de noviembre los dos orbitadores de la misión, aún unidos, serán capturados por la gravedad de Mercurio;
- A partir de ahí comienzan una serie de maniobras para ir circularizando la órbita de la nave;
- En la noche del 9 al 10 de diciembre el Mio se separa definitivamente del MPO, ya en su órbita definitiva;
- El 16 de diciembre, es el turno de liberar el parasol que protegía a Mio, pues ya no es necesario, mientras el MPO sigue circularizando su órbita;
- El 10 de marzo el MPO alcanza su órbita definitiva y a mediados de marzo comienza la fase de puesta en marcha de cara al arranque de la misión
El MTM, por su parte, seguirá de cerca la trayectoria del resto de la nave espacial tras la separación. Pero, dado que no llevará a cabo la inserción el 21 de noviembre, simplemente pasará junto a Mercurio y se alejará hacia el Sistema Solar interior. Esto es gracias a la mecánica orbital, ya que el MTM no cuenta con ordenador ni sensores a bordo, por lo que no tiene capacidad para ejecutar ninguna maniobra tras separarse del conjunto.
Vuelta y vueltas antes de llegar
Eso sí, el camino hasta hoy no ha sido fácil. Para empezar, entrar en órbita alrededor de Mercurio es muy complicado, porque hay que perder la velocidad extra que lleva la sonda cuando sale de la Tierra. Y no hay motores que puedan hacerlo, así que BepiColombo ha hecho un sobrevuelo de la Tierra, dos de Venus y seis de Mercurio para conseguirlo.
Aunque esto lo sabíamos de antemano y ya estaba previsto. No en vano la misión lleva el nombre de Giuseppe «Bepi» Colombo, el científico, matemático e ingeniero italiano que no sólo consiguió explicar por qué Mercurio rota tres veces sobre sí mismo por cada órbita alrededor del Sol sino que además fue el primero en proponer una órbita que podría permitir a una sonda aproximarse al planeta, como de hecho sucedió con la Mariner 10.
Pero por si esto fuera poco los paneles solares de la nave experimentaron una caída no prevista de su capacidad de producción eléctrica, lo que impidió que los motores eléctricos del MPM funcionaran con la potencia prevista, lo que a su vez obligó a recalcular los tres últimos sobrevuelos de Mercurio.
Eso ha hecho que en vez de en diciembre de 2025 la entrada en órbita alrededor del planeta se vaya a producir en noviembre, con un coste extra de 15 millones para las operaciones de ciencia de la ESA. Aunque tampoco ha estado tan mal: la sonda Akatsuki de la JAXA entró en órbita alrededor de Venus cinco años después de lo previsto tras un fallo de su motor principal durante la maniobra de inserción orbital.
Una vez en órbita alrededor de Mercurio el MPO observará el planeta desde su órbita de 480×1.500 kilómetros y 90 grados y estudiará la composición, topografía y morfología de su superficie así como su interior; el Mio, por su parte, estudiará el entorno del planeta y su magnetosfera desde su órbita de 590×11.640 kilómetros, también con una inclinación de 90 grados.
Será la segunda misión que pongamos en órbita alrededor del planeta tras la MESSENGER de la NASA, que llegó allí en marzo de 2011 y terminó su misión en 2015. La duración prevista de la misión de BepiColombo es de un año, con una posible extensión de otro año más. A partir de ahí habrá que ver qué pasa más allá, ya que el entorno de Mercurio es muy chungo.

