Por Nacho Palou — 3 de Octubre de 2016

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En Phys.org Making space rocket fuel from water could drive a power revolution on Earth, sobre la fabricación de combustible para cohetes, satélites, sondas y naves espaciales a partir del agua.

La idea en la cual se basa no es nueva: mediante la electrólisis el agua se descompone en los dos elementos que la forman, el oxígeno y el hidrógeno. Combinados de nuevo en estado gaseoso ambos elementos arden o explotan cuando se encienden, combustión que puede aprovecharse para dirigir o propulsar un satélite o una nave espacial. Más novedosa es la propuesta de los investigadores de la universidad de Cornell para producir ese tipo de combustible directamente a bordo de un vehículo espacial, a demanda.

La electricidad necesaria para realizar el proceso de separación de los elementos se obtendría mediante paneles solares, que son «muy fiables y no tienen partes móviles» — aunque los paneles solares son vulnerables a las partículas y pequeños fragmentos minerales, incluso a la basura espacial.

En los satélites y sondas espaciales provistos con paneles solares, «normalmente —explican en Phys.org— la electricidad se almacena en baterías», no para producir el combustible a bordo.

La electrólisis se ha utilizando ya antes en el espacio para producir oxígeno en misiones espaciales tripuladas sin necesidad de recurrir a tanques de oxígeno a alta presión [con el riesgo que conlleva], por ejemplo en la Estación espacial internacional. Pero en lugar de enviar agua al espacio el agua se extraería de la luna de asteroides. Si este enfoque para utilizar oxígeno e hidrógeno como combustible funciona, nos encontraríamos ante una fuente de energía disponible en el espacio lista para utilizar. Lo cual podría determinar la forma en que haremos funcionar las naves espaciales en el futuro.

La idea prescinde del sistema para almacenar oxígeno e hidrógeno, que en cambio se producen únicamente cuando el cohete —o el satélite— requiere combustible para cambiar de rumbo o dirigirse hacia su destino. Siempre teniendo en cuenta que se trata de tener un sistema de propulsión que se basa en la premisa de que sea posible repostar agua en distintos lugares del espacio, lo cual tampoco es sencillo.

Transportar y manipular el agua, aunque es pesada y no se puede comprimir, es fácil y seguro. El agua es relativamente común en el espacio y los elementos que la forman, el oxígeno y el hidrógeno, son dos de los elementos más abundantes en el universo.

Para probar su idea los científicos de la universidad de Cornell esperan lanzar un CubeSat —un satélite del tamaño de una caja de zapatos— cargado con agua como “combustible”, como vector energético o fuente de combustible, y convertirlo en el primer satélite de este tipo en orbitar la luna.

Este modelo energético, aunque en principio poco eficiente por la energía requerida para realizar la electrólisis, sería también aplicable en la tierra. De hecho ya hay vehículos que funcionan con hidrógeno y con pilas de combustible, aunque en este caso el hidrógeno se ha obtenido previamente y cargado en un tanque a presión.

Imagen: NASA/Northrop Grumman/William Furlong.

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