Por @Alvy — 11 de Mayo de 2018

La mejor forma destacar y ser alguien puntero en tu campo es procurar que ese campo sea lo más pequeño posible.

– Simone Giertz

Simone Giertz, nuestra inventora de chismes estrambóticos favorita, nos deleita en su charla TED con una explicación acerca de la filosofía con la que vive construyendo cosas inútiles, sin ir más lejos sus peculiares y bastante desastrosos robots. También enseña un par de nuevos modelos: un vestido con 227 ojos «para que todo el mundo te mire» y un «alimentador» que te pone palomitas o vasos de agua en la boca, para gente que está dando conferencias y se siente un poco nerviosa.

Simone se dio a conocer hace tres años con su cepillo de dientes robotizado y desde entonces la hemos visto construir con fruición robots para maquillarse, colchones para «llevar puestos», despertadores que te fostian vivo, robots que te hacen el desayuno o te sirven una cerveza, mecanismos para debatir en Internet o –el más temido sin duda– robots con cuchillas cortadoras de alimentos ¡glups! Todos son un desastre, pero eso es lo genial.

Trabajar fabricando hardware tiene una altísima probabilidad de fracaso. Así que elegí algo que me garantizara un cien por cien de éxito: fabricar máquinas que fallaran.

Tal y como cuenta, Simone no estudió ningún tipo de ingeniería. Es una hacker de los cachivaches que se dedica a esto porque le gusta y porque encontró una forma de ganarse la vida con ello, principalmente gracias a la popularidad de su canal de YouTube pero también porque le surgió la posibilidad de ir dando charlas en diversos festivales y conferencias.

Tan interesante como la charla en sí es este otro vídeo con el making of en el que explica cómo comenzó a preparar la charla TED que le pidieron con un año de antelación. Esto requirió leer un montón de documentación, hacer siete ensayos, varios brainstormings y un sinfin de detalles más. Como buena creadora procrastinó todo hasta dos semanas antes del día en cuestión, cuando ante lo inevitable surgió la inspiración para tenerlo todo preparado y de ese modo poder hacer una charla «bordada».

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