Por @Alvy — 25 de Noviembre de 2021

En esta minibiografía de Altium Stories titulada Confesiones de un hacker conocido como Kingpin se narran las aventuras hackeriles de Joe Grand. Bajo el alias de Kingpin fue uno de los miembros más activos y jóvenes de L0pht (L0pht Heavy Industries), un colectivo cuyas andanzas se recomiendan a Boston y los años entre 1992 y 2000. Kingpin es un hacker del hardware, en especial de la electrónica y un defensor a ultranza de la ética del hacker.

En las diversas escenas se puede ver cómo hackea (o hackeaba) todo lo hackeable, desde los parquímetros de San Francisco a las blueboxes para llamar gratis por teléfono,

Como todo buen hacker, él y sus compañeros de L0pht avisaron de la enorme inseguridad de Internet testificando como expertos ante miembros del Congreso estadounidense. Es gracioso cuando les preguntan si es verdad que el grupo podría «tumbar Internet» en media hora, a lo que responden: «en realidad podría hacerlo uno sólo de nosotros enviando unos pocos paquetes». Está claro que pa’ chulos, los hackers de los 90.

El reportaje tiene mucho de «mirada al pasado» y de «los viejos tiempos», y Kingpin reconoce que él es un hacker pata negra 100% pero que ser hacker no es una carrera que uno estudie, sino «un estilo de vida». De hecho a algunos de sus amigos los trincó la policía por falsificación, por meterse en lugares en los que no debían o por «molestar a la sociedad».

Aunque dice que todo era por curiosidad y para aprender (auténtico espíritu hacker) eso a veces no sirve como excusa. A modo de ejemplo muestra un mando de garaje universal que construyó a partir de un mando a distancia normal, añadiéndole una placa electrónica con un chip 555 temporizador, que simplemente va probando todas las posibles «contraseñas» hasta que se abre la puerta. Bastaba sentarse con él delante de un garaje y esperar un rato. ¡Click! «Pero te juro que nunca entré en ningún garaje aunque se abriera la puerta».

Cuenta que sus comienzos fueron en 1982 con un Atari 400 y los BBS, el caldo de cultivo perfecto para desear utilizar el módem llamando sin pagar para acceder a más información y aprender más sobre el mundo. De ahí a diseñar pequeños dispositivos electrónicos para hackear aparatos sólo hay un paso. Joe Grand (Kingpin) ahora da conferencias de vez en cuando, sigue investigando por su cuenta y le preocupa la dirección que está tomando todo lo relacionado con la seguridad. Dice que sabe cómo se diseñan todo tipo de dispositivos y cuán inseguros son muchas veces. El problema es que ahora hay mucho dinero que sirve como motivación para romper esa seguridad, algo que está al alcance no sólo de gobiernos sino también de muchas empresas.

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Por @Alvy — 18 de Noviembre de 2021

Si hubiera que hacer un Top 10 de inventos de la humanidad, la imprenta estaría sin duda en un alto lugar de la lista, junto con la rueda, la electricidad y algunos más. En estos 60 minutos de documental Stephen Fry y una serie de expertos narran la historia de su invención, al tiempo que también fabrican una imprenta a imitación de la de Gutenberg, con materiales, técnicas y herramientas de la época. Forma parte del interesantísimo canal Absolute History al que llegué a través del algoritmo.

Hay quien considera a Gutenberg un auténtico geek, una especie de hacker de la tecnología primitiva del siglo XV cuyo objetivo en la vida era idear un invento mecánico a partir de ciertos componentes e ideas previas (la prensa de vino, el papel, los tipos móviles) para el que había detectado una gran demanda. El caso es que la tarea no era fácil: necesitó unos dos años para tener listo su invento, con el que imprimió tan sólo 180 ejemplares de lo que hoy llamamos La Biblia de Gutenberg, de unas 1.200 páginas cada una. El coste final fue tan prohibitivo –había que inventar la tecnología y luego dedicar el tiempo y materiales para imprimir– que sólo pudieron permitírselas los más pudientes, normalmente la propia Iglesia y las grandes bibliotecas.

La gran danza macabra / Mathias Huss, 1499

El documental explica con fascinación cómo eran todos los componentes y el proceso por el cual se llegó a ellos, incluyendo los tipos móviles metálicos a partir de plomo y antimonio fundido y la fabricación del papel (aunque a veces usaban vitela o pergamino de piel de becerro, mucho más costosa). Respecto a la parte mecánica de la imprenta el principal problema es que tras casi seis siglos no se conserva la imprenta original y tampoco existen dibujos. Lo más parecido y cercano es un grabado llamado La gran danza macabra de Mathias Huss de 1499, donde se ve un taller de impresión y un grabado de Durero de 1511, hecho de memoria.

La imprenta, de DureroArmados con todos estos conocimientos los artesanos del documental fabrican una imprenta lo más parecida a lo que podría haber sido la original, capaz de imprimir las páginas al mismo tamaño (la Biblia de Gutenberg es enorme, con páginas de unos 42 x 30 cm). Lo de los tipos móviles es especialmente delicado: hacían falta 290 caracteres «maestros» (todas las letras pero en diferentes interletrajes, así como algunos símbolos, para que el texto quedara justificado en dos columnas) y luego replicarlos para tener suficientes unidades con las que componer varias páginas a la vez. Se cree que en la Biblia de Gutenberg se compusieron unas 6 páginas simultáneamente, con 15.600 caracteres en total en un momento dado. La aparentemente simple tarea de fabricar los tipos móviles requería en el siglo XV alrededor de un año.

Toda la historia está salpicada de otras anécdotas, como las dificultades de financiación que llevaron a Guntenberg a incorporar un socio (al que luego no pudo pagar, perdiendo así su propia participación, teniendo que entregar la maquinaria y muriendo pobre) o cómo una vez impresas las páginas de texto había que añadir la rubricación en forma de dibujos y ornamentos de color. Con todo esto Guntenberg produjo su primera edición de 180 ejemplares, de los que hay sobrevivido hasta nuestros días unos 49, aunque sólo 21 están completos, así como 4 de las 12 Biblias «de lujo» que se imprimieron en pergamino.

También se menciona que antes de completar la Biblia se dedicó a imprimir una gramática latina (1450), mucho más sencilla, a modo de prueba y para sacarse un dinerillo (ese sería pues el «primer libro impreso» y no la Biblia de Gutenberg). Su invento llegó mucho más lejos: el mundo pasó de 0 a 20 millones de libros impresos en tan sólo 50 años, propagando así la cultura y el conocimiento, primero entre quienes podían pagarlo y posteriormente llegando a todo el mundo. Y también marcó, según algunos autores, el final de la edad media y el comienzo del renacimiento.

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Por @Alvy — 23 de Octubre de 2021

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Este precioso proyecto de Joey Castillo permite modernizar los míticos y preciados relojes de pulsera Casio F‑91W, unos curiosos objetos digitales vintage que salieron a la venta en 1989 y todavía se fabrican. La idea es utilizar una placa de la forma y tamaño adecuados con un microcontrolador Microchip SAM L22 que incluye un ARM Cortex M0+ que reemplaza a parte de la electrónica original y se puede programar.

Recordemos para quien no haya tenido uno que las principales ventajas del F‑91W están que era sencillo, era resistente (incluso al agua) y –sobre todo– era barato. Aunque no incluía nada más que la hora, calendario, alarma, luz y un sencillo cronómetro, su pila duraba 7 años (a ver qué reloj moderno iguala eso). Todavía se fabrica, vende y dicen que además «razonablemente bien».

El proyecto se llama Sensor Watch y es de hardware y código abierto. En las diversas carpetas del proyecto se pueden encontrar las placas, las librerías para programar el reloj y código de ejemplo.

Otro aspecto interesante es que incluye un conector de 9 pines para instalar el tipo de sensor que se desee, entre ellos:

  • Acelerómetro (detector de movimientos)
  • Magnetómetro (brújula)
  • USB para entrada/salida

La principal limitación del Sensor Watch es que hay poco espacio para instalar los sensores, que deben ser muy pequeños y planos; la pantalla LCD tampoco es gran cosa porque se limita a unos cuantos caracteres de siete segmentos. Pero, como se suele decir, «de las limitaciones surge la creatividad».

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Por @Alvy — 22 de Octubre de 2021

Lutero / WittenbergDesde que hace más de 500 años Martín Lutero se agarrara un cabreo monumental y clavara sus Noventa y cinco tesis en la puerta de la puerta de las iglesias de Wittenberg a modo de manifiesto de declaraciones o propuesta de debate –algo que de un modo u otro cambió el mundo– muchos han sido los rebeldes, soñadores, descontentos y pioneros que han hecho otro tanto en diversas áreas: la tecnología, la ciencia, internet y el ciberespacio, entre otras de las que nos interesan más por aquí.

Un buen día me puse a recopilar algunas de las que hemos comentado en este blog, desde el Manifiesto sobre el derecho a reparar o la Declaración de independencia del ciberespacio a otros más cercanos y locales como el Manifiesto por la cultura veraz o el Manifiesto Blog España. Me salió esta lista, que naturalmente está incompleta, y que he ordenado por orden cronológico: desde un conocido manifiesto hacker de 1986 hasta el más reciente sobre la Dieta tecnológica de 2019:

  1. Manifiesto hacker (The Conscience of a Hacker; The Mentor, 1986).
  2. Declaración de independencia del ciberespacio (A Declaration of the Independence of Cyberspace; John Perry Barlow, 1996).
  3. Manifiesto del tren de claves (The Cluetrain Manifest; Levine, Locke, Searls y Weinberger, 1999; reseña del libro). Actualizado con nuevas «claves»; New Clues (2015).
  4. El Manifiesto Cyhperpunk (The Cypherpunk Manifesto; Eric Hughes, 1993).
  5. Manifiesto por la autorreparación (inspirado por los Derechos del Maker de Mister Jalopy y el Repair Manifesto de Platform21; 2012). También en formato gráfico de IFixIt. Comentario.
  6. Manifiesto por la cultura veraz (Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico; 2006).
  7. Manifiesto Blog España (Asociación Evento Blog España; 2007). Comentario.
  8. En defensa de los derechos fundamentales en Internet (varios autores, ante el anteproyecto de la Ley de economía sostenible 2009) –
  9. Manifiesto por una Universidad libre de pseudociencias y oscurantismo (ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico; 2010)
  10. Manifiesto Blockchain de Naval Ravikant (Blockchain Manifest; Naval Ravikant, 2017)
  11. Declaración de rebelión no violenta frente a la criminal negligencia de los gobiernos del mundo al no abordar con urgencia la crisis ecológica y civilizatoria (A Declaration of International Non-Violent Rebellion Against the World’s Governments for Criminal Inaction on the Ecological Crisis; Extiction Rebellion, 2018).
  12. Manifiesto por una dieta tecnológica: diseño + ética (The world needs a tech diet; here is how designers can help; UX Collective, Teixeira y Braga, 2019). Comentario.

Actualización con más añadidos:

  1. El Manifiesto de la comunicación no hostil (Il Manifesto della comunicazione non ostile; Parole Istili, 2017).


Como decía al principio, con toda probabilidad la lista esté incompleta, así que basta contactarnos (preferiblemente Twitter o correo) para que valoremos y añadamos otros manifiestos y declaraciones; estaremos encantados. He intentado conseguir enlaces actualizados tanto a las versiones originales como a las traducciones al castellano, lo cual no siempre ha sido fácil por los enlaces que desaparecen en una Web rota y moribunda (si esto sucede algo tan importante como un manifiesto, imagínate para el resto). En los casos más extremos he recurrido a Archive.org, donde siempre queda una copia rústica pero fiable.

Es curioso ver la evolución de este tipo de manifiestos con el tiempo: cómo algunos rinden claramente reverencia a la idea de Lutero copiando tanto el formato como el número de tesis (como ejemplo más notable, las 95 tesis del Manifiesto del tren de claves) mientras que otros suenan más a lista de ideas pasajeras o incluso a declaración de guerra. También es curioso cómo se ha pasado del formato «sólo texto» de los años 80 y 90 a los PDF hasta llegar a los manifiestos en hilos de Twitter, notablemente en el caso del Manifiesto Blockchain de Naval Ravikant que originalmente no tenía ni título pues surgió literalmente de uno de estos hilos. ¿Veremos los siguientes en vídeos de Tik Tok o clavados en las puertas del metaverso? Pues seguramente.

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Agradecimientos por sus aportaciones: a José Luis Orihuela.

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Un libro de @Alvy y @Wicho

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