Por @Alvy — 6 de Diciembre de 2018

En Hacktuber tienen este proyecto «100% niños y niñas, no hagáis esto en casa» es básicamente una pistola-cañón estilo Flash Gordon que combina muchos elementos hackeriles. Entre ellos, grandes clásicos de los inventores locos: un bote de Pringles (grandes inventos llevan uno), componentes raros que se compran en eBay y cosas como un spray de gas butano que como es muy reactivo no se debe usar. El resto son cables, un pulsador y una pequeña batería.

Parte de la gracia del asunto es un componente llamado «bobina de encendido de inversión de alta frecuencia» (o algo así) que se compra en eBay por dos euros y suena muy a «condensador de fluzo»; es parecida a la que se utiliza en los coches. Se usa para hace saltar una chispa elevando el voltaje y creando un pequeño arco. Si dentro de la lata se ha aplicado previamente el spray con una cantidad mínima de gas, entonces ¡Zas! la combustión hace saltar la tapa de plástico por los aires, aunque la verdad no parece que con mucha fuerza. En cualquier caso no hay que fabricar este cañón –mejor simplemente ver el vídeo– porque si alguien se pasa con el spray el bote puede salir ardiendo y ya se habrá liado parda.

Otra opción como bonus, como enseñan al final del vídeo, es preparar una gigantesca bola de papel aluminio, que es relativamente blandita y ligera, y meterla en el cañón –en la posición adecuada– para lograr que salga disparada. Todo el montaje es tan cutre como se ve en el vídeo, con cables colgados, piezas sujetas con pegamento e imprecisiones varias. Pero el aspecto de la pistola, convenientemente pintada, podría ser impresionante.

Recordatorio: «niños y niñas, no hagáis esto en casa»

(Vía The Awesomer.)

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Por @Alvy — 14 de Noviembre de 2018

Stewart Lee (CC) Chris Beckett @ Flickr

Un grupo de los siempre jococos hackers del MIT ha creado una instalación que llaman The Laughing Room. Está en la Biblioteca Pública de Cambridge (Massachusetts) y consiste en unos micrófonos que escuchan todo lo que se dice en su interior. La gente entra y habla en voz alta…

La Habitación de la risa recuerda a un decorado de sitcom e invita a la gente a decir cosas divertidas. Hay micrófonos y altavoces ocultos en diversos lugares del decorado, conectados a un algoritmo de aprendizaje automático. Detrás hay una inteligencia artificial entrenada con un conjunto de grabaciones de monologuistas, del estilo del «club de la comedia». Así que si el algoritmo considera que se dice algo divertido en la habitación, hace sonar unas risas enlatadas.

Habría que ver lo que entiende la máquina por algo

Gracioso / Comillas

“Gracioso”

pero seguro que se pasa un rato divertido.

(Vía @EgilGlez.)

{Foto: Stewart Lee (CC) Chris Beckett @ Flickr}

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Por @Alvy — 14 de Noviembre de 2018

El mayor problema que Samy Kamkar (hacker y especialista en seguridad) ve a las películas de hackers es que suelen emplear interfaces visuales muy llamativas pero poco realistas (¡es cine! dirán muchos, no sin razón). En casi todas hay gráficos en 3D, animaciones y cosas así, que son todo lo contrario de la clásica «pantalla de terminal» en la que se teclean comandos y ve información al programar y hackear. ¿Por qué? Simplemente porque el teclado y el terminal son la forma más eficiente de hacer ese trabajo.

En total Wired ha recopilado unas 26 escenas en esta vídeo-entrevista. Están desde la mítica Hackers (1995) (poco realista) a Swordfish (lo mismo) o The Italian Job (muy realista). Naturalmente Juegos de guerra (1983) aprueba con sobresaliente, aunque como bien explica tiene más de phreaking (hacking telefónico) que de otras técnicas, aunque se utiliza hasta la ingeniería social varias veces. De la misma época (y razonablemente realista) es La Red (1995) con Sandra Bullock.

Mr. Robot es una de las series que mejor representa las técnicas de hacking moderno. Y naturalmente no podía faltar The Matrix, donde se ve un terminal Unix aunque con algunas «herramientas imaginarias» y capacidades un tanto increíbles (como apagar la red eléctrica de toda la ciudad con unos pocos clics).

Finalmente tampoco podía faltar Sneakers (1992) donde el phreaking que hacen es bastante realista –en los albores de la Internet pública– de aquel momento. Sabemos que tiene guiños a todas las técnicas clásicas, incluyendo una al Captain Crunch y para mi es una de las que mejor ilustra las diversas técnicas digamos «tradicionales».

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Por @Alvy — 7 de Noviembre de 2018

Niklas Roy nos escribió para contarnos que ha realizado esta instalación titulada Wasserorgel von Winnenden (el Órgano de agua de Winnenden) en la ciudad del mismo nombre de Alemania. Se trata de un teclado que va conectado a unos tubos de agua a presión para tocar música al mismo tiempo que se lanzan chorros de agua y encienden luces de colores. Tanto el vídeo como la historia de du diseño y construcción son preciosos.

La gente puede tocar música directamente con el teclado o –si no pasa nadie por la calle– el órgano toca fragmentos de música aleatoria por sí solo (lo que se denomina «modo atracción»). La música que se toca queda grabada y se puede oír luego repetida, porque se almacena en una memoria SD. En la página del proyecto hay mucha más información. Además es libre y cualquiera puede descargar los esquemas electrónicos, las plantillas de las piezas y demás para hacer lo que quiera con ello.

El montaje es tremendamente ingenioso y tiene bastante tecnología detrás: el corazón es un Arduino MEGA 2560 al que se une la electrónica de un sintetizador MIDI y un teclado impreso en 3D. Hay relés para controlar los mecanismos de presión que hacen salir el agua, cables por todos lados para llegar hasta las luces y todo está construido de forma sólida y robusta para soportar la dureza de estar en mitad de la calle con gente de todo tipo toqueteándolo todo el día (y la noche). Además es resistente al agua.

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