Por @Alvy — 15 de Junio de 2022

Bitcoin Obituaries

Qué mejor momento que esta semana en la que Bitcoin ha perdido el 30 ó 40% de su cotización (y un ~70% desde máximos en noviembre de 2021) para recordar la existencia de Bitcoin Obituaries, también conocida como la página de las muertes anunciadas de Bitcoin.

Ahí pueden verse, sin paños calientes, algunas de las ocasiones en las que la prensa y los expertos han hablado de forma significativa y prominente de la muerte de Bitcoin a lo largo de los últimos 12 años y pico, que es básicamente toda su existencia. De momento han sido 452 veces y contando. Se pueden interpretar como una especie de: «ojo, que mira que ya que te lo avisamos» y sirven tanto de recordatorio como de aplastante hemeroteca… porque a lo mejor la película todavía no ha acabado.

Las reglas para considerar un «obituario» válido son sencillas:

  • El contenido del artículo (y no sólo el título) debe ser muy explícito acerca de que Bitcoin ha muerto o no tiene valor alguno (no valen matices como «quizá» o «podría»).
  • El contenido debe provenir de un medio de comunicación con reputación, mucho tráfico o al menos de una persona con muchos seguidores en las redes sociales.
  • De momento sólo se aceptan contenidos en inglés.

Entre los obituarios hay algunos como Bitcoin se muere de la CNN (con Bitcoin cotizando a 7.600 dólares en noviembre de 2019), Bitcoin ha muerto (el CEO de TransferWise a Yahoo Noticias en 2018, con Bitcoin a 440 dólares) o Todas las criptodivisas deberían arder en el infierno (Nicholas Weaver en Current Affairs, con Bitcoin a 29.300). La página acepta colaboraciones y además guarda una copia de los obituarios (porque misteriosamente muchos con el tiempo «se borran solos»). Es interesante revisar la lista fijándose en las cotizaciones de la época.

Los defensores acérrimos de Bitcoin (HODLers, maximalistas, especialmente los que sólo consideran a Bitcoin como una criptodivisa con futuro) creen que esta página es especialmente graciosa, por razones evidentes. Básicamente argumentan que cada día que pasa es un triunfo para Bitcoin. Ese chascarrillo viene a decir que dado que Bitcoin nació en 2009 y lleva más de una década funcionando sin que haya sido refutado, hackeado o abandonado por otro sistema mejor, «cada día que pasa es un triunfo». Puede que su cotización suba o baje, pero que Bitcoin no haya muerto a día de hoy sería señal de que su salud es perfecta, como humorísticamente refleja en Twitter @DidBitcoinDie repitiendo «No» como un reloj¹. No obstante –y como es bien sabido– todos vivimos un día tras otro hasta el día en que nos morimos de repente, y la posibilidad de caer en la paradoja del «pavo inductivista»² está siempre al acecho.

BitcoinIsDeadOrg.jpg

Otra página similar con una visión a más largo plazo es BitcoinIsDead.org que también almacena cientos de declaraciones de escépticos de Bitcoin, entresacando los titulares más llamativos: «El fin de Bitcoin», «Bitcoin está acabado», «Bitcoin no vale literalmente nada», etcétera. También incluye como bonus para las risas una Lista de predicciones erróneas sobre el futuro.

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¹ «Pero la @CelsiusNetwork se ve bastante muerta», como decían ayer :-)

² La paradoja del pavo inductivista la describió el filósofo y lógico Bertrand Russell. En ella, un granjero alimenta a un pavo durante mil días. El pavo experimenta cómo el granjero se preocupa por su bienestar, con una confianza estadística mayor a cada día que pasa. Pero cuando llega el día de Navidad, el pavo recibe una sorpresa. Se suele utilizar como historia relacionada al hablar de fenómenos que se supone que siempre son iguales, día tras día, y de la gran confianza que se puede llegar a tener en ellos, pero que en un momento dado pueden recibir un vuelco inesperado.

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Por @Alvy — 9 de Junio de 2022

PayPal ha anunciado que además de operar con criptodivisas de forma nativa ya permite enviar y recibir transferencias a otras wallets y exchanges (plataformas de cambio de criptodivisas), de momento en Estados Unidos. Esta opción se suma a la de compra de criptodivisas que ofrece desde hace tiempo. De momento funciona con las más prestigiosas:

  • Bitcoin
  • Ethereum
  • Bitcoin Cash
  • Litecoin

Además de servir para guardar, recibir y enviar criptodivisas PayPal también ha ampliado la opción Checkout with Crypto («pagar con criptos») de modo que las tiendas que utilizan la plataforma de la compañía pueden ofrecer también el pago en criptodivisas. Según dicen, es una de las funciones que más les estaban pidiendo los usuarios.

Estas nuevas opciones estarán disponibles de momento sólo para algunos usuarios de Estados Unidos debido a las limitaciones regulatorias (PayPal ha conseguido la licencia BitLicense del NYDFS).

A nivel de seguridad el propio PayPal incluye múltiples requerimientos de identificación de las cuentas: correo, teléfono, tarjetas de crédito y bancarias. Para operar con criptos se necesitan algunos pasos extra de verificación, aspecto que parecen estar cuidando mucho para cumplir con todas las regulaciones KYC relativas a «conocer quiénes son los clientes» (Know Your Customer). El objetivo principal de esa normativa es evitar la evasión de impuestos, el blanqueo de dinero y la financiación de organizaciones delictivas o terroristas.

PayPal comienza a permitir las transferencias de criptodivisas

En las explicaciones paso-a-paso acerca de cómo funcionan las transferencias, PayPal ha explicado que no cobra comisiones por las transferencias, aunque los pagos de los fees de las blockchains siempre se aplican por ser algo intrínseco a estas redes. Estas «comisiones de red» dependen de la congestión de las diferentes cadenas de bloques; últimamente son bastante bajos en Bitcoin y altos en Ethereum, pero fluctúan con el tiempo. En cualquier caso, aparecen en la pantalla indicados antes de realizar las operaciones.

En cierto modo guardar las criptodivisas en PayPal ofrece la misma garantía de seguridad que se pueda esperar de cualquier exchange o empresa y depende básicamente de la confianza, como la de cualquier banco. Los usuarios están a merced de que su cuenta y claves funcionen en el servicio y todo vaya según las condiciones y riesgos establecidos al crear la cuenta (incluyendo algún posible crackeo). La nueva opción permite aplicar el lema de «Si no tienes las claves, no son tus bitcoins» y después de realizar operaciones transferir las criptodivisas a «wallets frías» (cold wallets) donde se tener un control y seguridad más personal.

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Por @Alvy — 9 de Febrero de 2022

Heather Morgan / YouTube

Ilya Lichtenstein y su mujer Heather Morgan han sido detenidos acusados de intentar blanquear miles de millones de dólares en bitcoins que procedían de un robo informático a Bitfinex en Hong Kong en 2016, según cuenta The New York Times. Morgan, de 31 años, se autodefinía como emprendedora, comediante, escritora y rapera. Su pareja, Lichtenstein, ruso/americano de 34 años, como emprendedor tecnológico, programador e inversor. Vivían en un apartamento de lujo en un rascacielos de Wall Street en la tradicional vida de aparentes excesos, con interminables apariciones en redes sociales, fotos y vídeos de TikTok y YouTube haciendo el ganso. La gente se está mofando de ellos con ganas desde que se conoció la noticia.

No está claro todavía si ellos mismos participaron en el crackeo a Bitfixnet hace ahora unos cinco años o si simplemente estaban intentando blanquear el dinero para otros. El caso es que los agentes del Departamento de Justicia estadounidense se han incautado de unos 94.000 bitcoins (de los 119.754 que se robaron), que al cambio actual de unos 43.000 dólares/bitcoin son unos 4.000 millones de dólares, la mayor incautación financiera de la historia, según la propia agencia.

¿Cómo les han atrapado? Es sabido que las transacciones en la blockchain de Bitcoin no son anónimas sino pseudoanónimas: la blockchain es como una gran hoja de cálculo que todo el mundo puede leer pero en la que sólo algunos pueden escribir (los «mineros» que añaden bloques y transacciones). Toda la historia de transacciones desde que existe bitcoin está al alcance de cualquiera y siguiendo el hilo es fácil consultar los datos, que son públicos, para ver que una bitcoin A era propiedad de X, que envió la cantidad B a la cartera de Y y Z, etcétera o hacer el camino a la inversa. Los bitcoins robados, procedentes de rescates y chantajes pueden rastrearse con relativa facilidad; es tan solo cuando pasan por los exchanges (casas de cambio) y se convierten en dinero fiat (dólares, euros) cuando se les pueden poner «nombre y apellidos» si esos exchanges conocen a los clientes o reenvían el dinero a bancos convencionales, donde queda un rastro más personal. Ahí se desvanece el pseudoanonimato.

Esto es lo que parece haber sucedido con Lichtenstein y Morgan, que habrían transferido esos bitcoins que controlaban –o al menos buena parte de ellos– a un exchange o servicio que de algún modo ha facilitado sus cuentas y contraseñas a requerimiento de las autoridades. No está claro si desoyeron uno de los más conocidos consejos del mundo cripto: «si no guardas tú las contraseñas, no son tus bitcoins» o si en algún servicio se guardaba una copia de esas contraseñas (quizá en la nube, en un gestor de contraseñas o en el software de una cold wallet insegura) pero los funcionarios dicen haberse hecho con ellas. El caso es que a pesar de que intentaron hacer laberínticos movimientos con esos fondos en bitcoin para ocultarlos, como abrir cuentas bajo nombres falsos, transferir diversas cantidades pequeñas y comprar tarjetas de prepago, todo resultó en en vano.

Ahora están acusados de un delito que les puede llevar a pasar 20 años en la cárcel; mientras tanto les han pedido 3 y 5 millones de dólares respectivamente como fianza.

Más información en:

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Por @Alvy — 21 de Diciembre de 2021

All Bitcoin private keys is on this website

Esta curiosa web llamada Bitcoin keys page consiste básicamente en una página aleatoria llena de direcciones de Bitcoin y sus correspondientes claves, que es lo que la gente usa en sus carteras de criptodivisas (wallets). La inmensa mayoría están vacías (contienen cero bitcoins) pero alguna puede que tenga algo. Y si vas saltando, mirando y tienes mucha, mucha, mucha, muuucha suerte quizá des con alguna de ellas y te quieras llevar algo. ¡Criptomonedas a cambio de nada! En cierto modo, me recordó un poco a la página en la que están todos los PIN secretos de los móviles (incluyendo el tuyo, ¡compruébalo!)

¿Cómo funciona esto? Las claves privadas que garantizan la seguridad de las direcciones Bitcoin son básicamente algo así como un número entre 1 y 2256, una cantidad gigantesca. Eso son un montón de millones de zillones de gritones de claves, pero cada una de esas claves privadas se corresponde con una clave pública, que se puede consultar porque el protocolo de Bitcoin mantiene un registro de todas las operaciones con cada clave pública.

Las claves públicas son como las direcciones Bitcoin (que comienzan con algo del tipo «5HpHagT65TZzG1PH3CS…») que se almacena en la blockchain o cadena de bloques pública. De modo que si da la casualidad de que «alguna llave abre la cerradura» –alguna clave privada se corresponde con una clave pública que esté en uso y con bitcoins– con esa «llave» (clave privada) podrías «abrir» esa dirección y transferir los bitcoins a otro sitio que controles personalmente.

Para cada página se generan 128 claves mediante un procedimiento, organizadas por un primer número (ej. 207978­678299­2510992­703081170­7916083) que indica el «número de página» aleatorio entre los 904625­697166­532776­74664832­03803­742801­002934­709302­726904­89102­83704­31106­36675 grupos de 128 claves privadas que hay en total (las 2256 mencionadas al principio). Para jugar a investigar se puede pulsar el icono de salto aleatorio o bien avanzar adelante y atrás, página a página, grupo a grupo. La página hace la comprobación de la cantidad de bitcoins que hay en esa dirección (normalmente cero si está vacía o no se ha usado nunca) y para verlo más fácilmente se marca también en rojo (nunca se han usado), verde (¡bitcoins!) o amarillo (usada pero vacía, con 0 bitcoins).

El dilema si apareciera algo en verde –puedes entretenerte en comparar la probabilidad de que suceda con las probabilidades de que te toque la Lotería, la Primitiva o te contagies de Covid-19; es tan astronómica que encontrarás los juegos de azar tradicionales muchos órdenes de magnitud más probables– sería qué hacer con ese conocimiento. Porque es sabido que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. ¿Se consideraría «robar» llevárselo así tal cual? ¿No sería más bien como encontrarse una cartera con dinero tirada en la calle? ¿Tal vez transferirlo si no se puede rastrear su origen claramente? Bonus para nota: ¿Cómo sabes que el servidor no va a aprovechar tus búsquedas para guardarse las direcciones que aparezcan en verde junto con todo lo que contengan, mientras te carga a ti el «trabajo»?

Yellow!

Mirando un rato para entender cómo funciona me crucé con una dirección amarilla, donde había dos transacciones (2 TX) una de envío, otra de recepción. Se habían recibido y enviado 0,0001 bitcoins allá por 2018 (equivalentes a unos 4,85 dólares hoy). Todos esos datos se pueden comprobar con un simple clic en los enlaces, que llevan a Blockchain.com donde se comprueba el registro de la blockchain.

No es fácil establecer un paralelismo directo, pero podríamos imaginar que esta web genera páginas que serían como manojos de llaves de las cuales te dicen, una por una, a qué cerradura de una caja de seguridad se corresponden e incluso verifican si hay o ha habido dinero dentro de las cajas. El tema es que la fábrica de cerraduras genera zillones de googleplexes de cerraduras diferentes, y sabemos que casi todas están vacías. En fin… Al menos sirve para entretenerse dándole al «Random page».

Bonus-recomendación: No se te ocurra meter ningún dato de direcciones ni transacciones reales en esta web para comprobar nada a lo que le tengas aprecio… Que las carga el diablo y a saber lo que se hacen con esos datos, por inocuos que parezcan.

(Vía Hacker News.)

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