Por @Alvy — 11 de Enero de 2024

Microsoft > Apple
Microsoft vs. Apple en una gráfica generada con YCharts / @StockMKTNewz

Microsoft ya tiene una mayor capitalización bursátil que Apple, algo que poca gente hubiera predicho hace unos pocos años. El market cap de ambas –el valor de sus acciones multiplicado por el número de acciones es de 2,886 billones de dólares (trillions en inglés) para Microsoft frente a 2,883 billones de dólares para Apple.

Entre las razones que se citan para esta mejora de Microsoft en los últimos años están su entrada en la IA generativa y por otro lado la decreciente demanda de los productos principales de Apple, como el iPhone, que además ha llevado peor la salida de la crisis global de 2020.

Las dos compañías llevan una década situándose en el primer y segundo puesto del mercado por capitalización bursátil; un día bueno de una y uno malo de otra puede ahora dar la vuelta a la tortilla.

Compartir en Flipboard Publicar / Tuitear
PUBLICIDAD


Por @Alvy — 11 de Enero de 2024

Bitcoin + ETF

Tal y como cuentan Reuters, el New York Times y otros medios, el regulador del mercado estadounidense, la SEC, ha aprobado los llamados ETF de Bitcoin, algo que podría considerarse un «momento histórico para las criptodivisas».

El momento ha coincidido casualmente –o no– con que hace precisamente 15 años un programador llamado Hal Finney, muy cercano al anónimo creador de Bitcoin, publicaba esto:

Finney (DEC, 1956-2014) fue todo un personaje, un gran hacker y la segunda persona que puso a funcionar sus equipos en el proyecto, siendo quien recibió la primera transacción de bitcoins en pruebas, enviada por el mismísimo Satoshi Nakamoto.

Qué son los ETF (de Bitcoin)

Los ETF de Bitcoin son instrumentos financieros cuyas siglas se corresponden con ETF (Exchange-Traded Fund) (o ETP, Exchange-Traded Products, según la terminología de la SEC en su nota). Esos ETF no son bitcoins como tales sino que se trata de fondos compuestos de acciones negociables, que representan a bitcoins como «activos subyacentes».

Comprar o vender «partes» de un ETF facilita la inversión en un producto complejo y poco cómodo para el común de los mortales –una criptodivisa– haciendo que sea algo más flexible y accesible. En el caso de los Bitcoin –a diferencia de otras criptomonedas, que no han sido aprobadas– se ha dado luz verde a once de estos ETF inicialmente: BlackRock, Fidelity, ARK, Grayscale y otras empresas del sector financiero, tras una larga historia de idas y venidas legales antes de su aprobación.

Un ejemplo similar a cómo funcionan los ETF sería operar con petróleo, oro o trigo. Nadie que negocia con estos productos va al banco a por un barril, unos lingotes o sacos de trigo para guardarlos en su casa. En vez de eso, compra el equivalente a un ETF que opera con barriles de petroleo, lingotes de oro o toneladas de trigo y recibe un «papelito» que es lo que guarda (o se lo guardan en un contrato en el banco electrónicamente, más bien).

Trabajar con ETFs para productos «peculiares» de este tipo es increíblemente más cómodo y flexible, aunque también está la cuestión de la volatilidad, más alta en bitcoin que en los activos tradicionales. También tiene la desventaja de que el banco o la empresa que comercializa estos fondos puede quebrar o defraudar a los accionistas que han comprado los fondos si no está todo correctamente auditado y respaldado; se supone que ellos tienen realmente esos bitcoins que guardan a la gente pero no siempre es así. Es sabido que en el MundoReal™ existen infinidad de casos de fraude similares. Así que ¡cuidadín con dónde se mete el dinero! Que luego vienen los de los sellos, los de las preferentes, los de los NFTs y ya se sabe…

La alternativa a no usar ETFs en el ejemplo anterior sería comprar los lingotes de oro y guardarlos en casa debajo del colchón –cosa que algunas personas hacen– aunque eso conlleva otros problemas de seguridad: que no se te incendie o inunde la casa, que no te roben la caja fuerte cuando no estás, que no tengas familiares o amigos codiciosos… En fin, lo típico.

En el caso de Bitcoin los más desconfiados –o conscientes, depende de cómo se mire– prefieren comprar, vender y guardar sus bitcoins personalmente, algo que puede hacerse en casas de cambio (exchanges) o con apps (hot wallets), aunque no es la opción preferida. Las llamadas carteras frías (cold wallets) son el método más seguro, que evita el problema de «not your keys, not your coins» e incluso los hackeos más comunes, dado que la cartera es una llave física que incluso está desconectada de internet.

Hay bitcoiners más espartanos y survivalistas todavía que prefieren memorizar unas cuantas palabras clave a modo de supercontraseña o guardarlas grabadas en placas de metal que protegen en su rudo cuerpo o bajo mil candados. Pero eso también tiene sus problemas: robos, olvidos, accidentes

La mayoría de edad de bitcoin

La SEC aclara que la aprobación de los nuevos ETF de Bitcoin «no implica un respaldo a Bitcoin ni a las plataformas de comercio de criptoactivos», del mismo modo que advierte que son productos no aptos para todos los inversores, especialmente los minoristas que podrían perder todas sus inversiones.

En cualquier caso la decisión del regulador estadounidense puede entenderse también como una especie de gran validación ante el mercado y una mayoría de edad para Bitcoin, que pasa a diferenciarse del resto de criptodivisas –ninguna de las cuales tiene todavía un ETF, aunque algunas empresas ya lo han solicitado– y que marca un punto de inflexión en su ya larga historia: 15 años y contando. Hay empresas, bancos y plataformas tecnológicas que han durado menos, todo sea dicho.

Advertencia: La CNMV española tiene varios documentos sobre estos temas que siempre conviene leer, por ejemplo Los criptoactivos: aspectos que debes conocer y comprobar y la famosa lista de Entidades no autorizadas por la CNMV («Chiringuitos Financieros») sobre dónde no confiar tu dinero.

Relacionado:

Compartir en Flipboard Publicar / Tuitear
PUBLICIDAD


Por @Alvy — 16 de Noviembre de 2023

Vi por ahí una mención a esta vieja charla del diseñador Thomas Thwaites en PopTech (2011), titulada Cómo fabriqué una tostadora. Es una versión documentada en imágenes y vídeos de lo que a priori parece una tarea sencilla pero se torna imposible: la ingeniería inversa de un electrodoméstico normal y corriente, que encierra lo que unos dirían es una complejidad malévola y otros un entramado social maravilloso.

Para la tarea Thwaites se autoimpone unas reglas que obviamente acaba «flexibilizando» según se enfrenta a los problemas. Así que tras comprar y desmontar la tostadora de 10 euros más sencilla que consigue encontrar se da cuenta de que tiene cerca de 400 componentes, demasiados para plantearse recrearlos todos. Así que se conforma con conseguir los materiales básicos o materias primas.

Estas materias primas se pueden simplificar en unos pocos: acero, cobre, mica y plástico. El acero para la estructura, el cobre para los cables, la mica como aislante térmico y el plástico para darle su forma característica y encapsularlo todo. Buscando documentación –y gente que le ayude, porque ya ha decidido que solo no tiene ninguna oportunidad– intenta conseguir hierro con el que fabricar acero, algo bastante difícil de hacer «en primera persona» incluso tras bajar a una mina y conseguir algunas piedras de mineral de hierro.

Otro tanto le sucede con el cobre y la mica. El cobre lo recoge de una antigua mina en forma de agua del que se podía extraer con electrólisis (de la autoimposición de no utilizar herramientas ni técnicas modernas ya se olvidó hace tiempo, claro). El caso es que consigue suficiente como para crear un rudimentario enchufe y un cable. Para la mica se tiene que ir a una montaña a picar. Con el plástico tiene otra aventura pues tras intentar conseguirlo de algún modo del petróleo –y tras la peregrina idea de llamar a BP– abandona el intento para pasar a extraerlo del almidón de patata, algo un tanto intratable en la práctica. Finalmente acaba utilizando plástico reciclado trampeando con que podría considerarse «material procedente del Antropoceno» (o sea, de anteayer).

El resultado es una puta mierda de tostadora, que no tiene ni forma bien definida y de la que salen dos «cables» que seguramente nada más enchufarlos empezarían a soltar humo. Él mismo se descojona mientras lo cuenta; al final «fabricar una tostadora» le costó unas 1.200 libras (1.300 euros) y ni siquiera consiguió calentar una tostada, pues tras la primera prueba falló miserablemente. Una tarea demasiado compleja para una sola persona.

§

Yo, lápiz / Leonard E. ReadTodo esto nos puede retrotraer al famoso ensayo titulado Yo, lápiz (1958) del economista Leonard E. Read (1898-1983) donde se explica que incluso la fabricación de un simple lápiz implica un proceso sorprendentemente complejo (materias primas: madera, grafito, metal, caucho…; herramientas, transporte…) que hacen que una sola persona sea incapaz de fabricarlo hoy en día por sí misma, sino que depende de otras estructuras de la sociedad para ello: tecnología, transportes y logística…

Read usó en su día este ejemplo para argumentar a favor de la libertad de empresa, explicando que se requieren materias primas de diversos lugares para casi cualquier proceso y también todo tipo de habilidades para la fabricación y ensamblaje de cualquier objeto, desde un Boeing 787 a un simple lápiz.

Según el economista, todo esto lo coordina «la mano invisible del mercado», algo que no podemos ver ni definir al cien por cien con exactitud, pero que no requiere a una «autoridad» que lo planifique; funciona más bien por la ley de la oferta y la demanda. Es una forma interesante de explicar estos aspectos en la economía moderna, las cadenas de suministros y cómo más allá se puede divagar para llegar a la política, la filosofía y la educación. Y todo a partir de un lápiz. O una tostadora, en este caso.

Relacionado:

Compartir en Flipboard Publicar / Tuitear
PUBLICIDAD


Por @Wicho — 14 de Noviembre de 2023

Hace un par de días se quejaba –y con razón– José Manuel de que la torre de avistamiento más antigua de la aeronáutica española, situada en Guadalajara, corre el riesgo de desmoronarse. «Cuidar el patrimonio histórico-industrial, ¿para qué?, se lamentaba. Y su tuit me recordó que recientemente he descubierto la existencia de la Ruta europea del patrimonio industrial (ERIH por sus siglas en inglés).

Captura de pantalla del mapa de la ruta
El mapa de la ERIH. Basta con ir haciendo zoom para descubrir puntos de interés, aunque también se puede filtrar por puntos de anclaje, país, o rutas regionales y temáticas

Según la descripción de su web:

ERIH, la Ruta Europea del Patrimonio Industrial, es la red de información turística del patrimonio industrial en Europa. La red está gestionada por la asociación ERIH, que cuenta con unos 350 miembros en 27 países. Más de 100 sitios miembros son Puntos de Anclaje, sitios de excepcional importancia histórica en términos de patrimonio industrial que también ofrecen una experiencia de alta calidad al visitante. Las Rutas Regionales profundizan en la historia industrial de paisajes especialmente afectados por la industrialización. En total, presentamos en nuestro sitio web más de 2.200 lugares de interés de todos los países europeos. Todos ellos están asignados a una o varias de las 16 Rutas Temáticas Europeas, representan ramas de la industria e ilustran la diversidad y -junto con más de 270 biografías- la interconexión de la historia industrial europea y sus raíces comunes. Las presentaciones de los sitios se complementan con artículos sobre la historia industrial de los países de Europa y el desarrollo de las industrias que componen las rutas temáticas. El ERIH está certificado como «Itinerario Cultural del Consejo de Europa.»

No sé si la torre de Guadalajara llegará a salvarse a pesar de que se supone que el ayuntamiento está tramitando su declaración como bien de interés cultural (BIC). Pero como alguien interesado en el patrimonio industrial y que a menudo incluye visitas a sitios de ese estilo en sus viajes ERIH me parece todo un descubrimiento.

Llegué a ella, por cierto, a través de una información que recibí acerca de un homenaje que le hicieron al Alto Horno nº1 de Sestao.

Compartir en Flipboard Publicar / Tuitear
PUBLICIDAD