Por @Alvy — 6 de Febrero de 2019

En este vídeo de Things You Might Not Know el bueno de Tom Scott y uno de los ingenieros del IEX, una de las bolsas de valores estadounidenses, similar al NASDAQ o el NYSE, cuentan cómo resolvieron el problema de la «diferencia de velocidad» que existía entre las operaciones de los traders humanos y los sistemas de High-Frequency Trading. El HFT es una forma de compraventa automatizada que se aprovecha de la ventaja de ser mucho más rápida para realizar cálculos y ejecutar sus algoritmos y recibir y enviar las órdenes de venta y compra a velocidades «imposibles», obteniendo pequeños márgenes de beneficio pero que se acumulan en grandes volúmenes negociados.

La «escalada armamentística» de los traders de HFT fue acercar sus centros de datos a las principales bolsas de valores, minimizando la distancia física y mejorando la velocidad de sus conexiones mediante fibra óptica, routers más potentes, enlaces de microondas dedicados… todo lo imaginable valía con tal de arañar algunos microsegundos. Me recordó un poco a la historia de los hackers del telégrafo. Al final llegaron a un punto absurdo en el que ya nadie podía ser físicamente más rápido. Pero la gente del IEX pensó que esa diferencia era injusta y que era conveniente ralentizar la información de modo que los operadores tradicionales y los de HFT pudieran trabajar en igualdad de condiciones.

La forma ingeniosa de hacerlo fue con un dispositivo consistente en 61 kilómetros de cable de fibra óptica enrollados en varios cilindros y metidos dentro de un contenedor. De este modo las señales se ralentizaban alrededor de 350 microsegundos, tiempo suficiente para «equilibrar» un poco el asunto. Aunque les costó negociar los permisos para hacerlo y había quien pensó que iba contra la lógica y que sería un desastre, el invento funcionó y desde entonces el IEX opera perfectamente.

Como bien dice Scott: «tal vez no sea la solución más barata, pero es ingeniosa, sencilla de llevar a cabo y práctica, casi imposible de hackear».

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Por @Alvy — 30 de Enero de 2019

La idea tras Robomart es fácil de entender: si quieres comprar frutas o verduras sólo tienes que abrir una app en el móvil, solicitar el servicio y un Robomart autónomo se conducirá por sí mismo hasta donde estés. Recoges las frutas y verduras que te apetezcan, se te cobran y listo. Dicen que esto «es algo más que un concepto, pronto en las calles» y eso suena bien.

Una cosa es que el invento sea técnicamente posible: tecnología para ello hay, desde carritos y coches autónomos que reparten por las calles a sistemas de reconocimiento facial como el de Amazon Go para realizar el cobro por la jeta. Supongo que preparar un almacén en el que reponer los productos y tener controlado el inventario, etcétera no es mayor problema.

Otra cosa, con la que por desgracia yo soy cada vez más escéptico hasta que se produzca algún Gran Cambio, es que sea una idea realista: si vemos la situación del mundo del taxi ante la llegada de las VTC o de los repartidores de comida a domicilio es difícil pensar que en algunos sitios llegue alguien y decida que va a poner coches a rodar por las calles «compitiendo» con taxistas, VTC, repartidores y tiendas. Se supone que este invento reemplaza o complementa a las ventas callejeras en puestos de fruta, tenderetes y similares; teniendo en cuenta simplemente los permisos que se necesitan para eso y lo controlado que está en muchas ciudades… No sé yo. No le auguro muy buen futuro, aunque la idea sea simpática. Quizá en algunos países, ciudades o lugares abiertos a este tipo de nuevas ideas funcione; en las calles de otros lugares… sinceramente no lo veo.

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Por @Alvy — 31 de Diciembre de 2018

Crypto Rider

Este juego medio de cachondeo medio «de verdad» es un entretenimiento de carreritas llamado Crypto Rider (iOS/Android): consiste en pilotar unos coches por una especie de montaña rusa. ¿Y qué mejor montaña rusa que las trepidantes subidas y las escalofriantes bajadas de las gráficas de los mercados de criptodivisas? Pues de tan extraña combinación surge el entretenimiento.

Para mayor cachondeo los recorridos en cuestión consisten en las curvas reales de los gráficos de los mercados de criptodivisas. La cuestión es aguantar el suficiente tiempo antes de pegarse el tortazo. Todo un mensaje hodler donde los haya, al menos en cierto modo.

Por lo demás es bastante fácil de jugar: sólo hay un botón que pulsar para «acelerar» en los momentos adecuados siguiendo las curvas del recorrido. El juego cuenta con varios circuitos, coches decorados con distintas divisas, récords y demás.

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Por @Alvy — 27 de Noviembre de 2018

Does Twitter Conversation Have an Effect on Tesla’s Stock Price? / Lena Höck

Lena Höck es una analista que está convencida de que lo que se dice en Twitter sobre el stock de Tesla afecta a su cotización.

Para el análisis empleó todos los tuits de 2018 en los que aparecían algunos picos de actividad muy marcados, junto con los datos de Tesla en el Nasdaq [TSLA]. Primero vió cómo aumentaba el nivel de conversación cuando se envió un Tesla Roadster rojo al espacio, durante la broma del día de April’s Fools (que Tesla estaba en bancarrota) o cuando Elon Musk soltó el tuit acerca de un fondo soberano de Arabia Saudí que podría ayudarle a recomprar la compañía – quizá estando un poco «fumado», todo sea dicho.

Does Twitter Conversation Have an Effect on Tesla’s Stock Price? / Lena Höck

Según su investigación, cuando «se habla de Twitter» tras alguno de los tuits de Elon Musk se producen los mayores cambios porcentuales diarios –ya sean para bien o para mal– lo cual indicaría cierta correlación. Aunque, ¡ojo cuidao! ya sabemos que correlación no implica causalidad y estas cosas hay que mirarlas muy, muy a fondo. Pero esto es lo que dice la experta, que se dedica a esto a tiempo completo, y que además recomienda analizar si a empresas cotizadas les sucede lo mismo. Aunque no tengan un Musk al frente.

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