Por @Alvy — 15 de Julio de 2019

Teniendo en cuenta que actualmente se calculan unos 60 trillones de hashes SHA-256 por segundo para minar Bitcoin en todo el mundo, quizá no es aventurado afirmar que puede ser el «algoritmo más popular del mundo».

– Matthew Weathers

Me ha encantado descubrir el canal y el estilazo de Matthew Weathers explicando el funcionamiento del algoritmo SHA-256, una función hash determinista «de un solo sentido» que se suele definir así:

Los algoritmos como el SHA-256 se definen como una función que «resume» una cadena de datos de cierta longitud (normalmente, larga) en una cadena más corta de longitud fija (normalmente más corta). Es algo parecido a una «suma de control» o «firma única», con ciertas virtudes peculiares: la misma información de entrada proporciona siempre la misma información de salida, de modo que dos entradas distintas no pueden producir el mismo hash (o es astronómicamente difícil que eso suceda). Todos los hashes tienen la misma probabilidad, entre otras cosas. Adicionalmente suelen ser de «un solo sentido»: con el hash de unos datos no se puede recrear cuáles eran los datos originales.

Aunque el ejemplo que propone de «función de un solo sentido» no sea perfecto (multiplicar dos números primos grandes y luego encontrar los factores del resultado, frente a hacer lo mismo con una suma, porque sumas pueden haber muchas) la idea se entiende. Sobre todo explica muy bien cómo cada hash es único, la infinidad que hay (bueno, 2256 de ellos) y como a «escala humana» eso es sencillamente inabarcable: los hashes SHA-256 de cualquier entrada nunca se han repetido, ni se repetirán. Y eso que es un algoritmo que hasta se puede calcular a mano.

La última parte está dedicada –con espléndido sarcasmo– a explicar su relevancia en el mundo del Bitcoin: dado que el ritmo al que se «minan» nuevos bitcoins depende de encontrar ciertos hashes que empiecen por 70 y tantos ceros (como ya nos explicó Aners Brownworth), si alguien hubiera crackeado el SHA-256 y pudiera «invertirlo» podría fabricar Bitcoins al ritmo que quisiera.

Teniendo en cuenta que a día de hoy un Bitcoin se cambia a unos ~11.000 dólares no habría razón para no aprovecharse un poco; sería prácticamente como tener una impresora de billetes pero en criptodivisas canjeables. Incluso para «disimular» y no hundir el mercado se podrían ir minando poco a poco, a ritmo poco sospechoso. Mmm… La forma en la que Weathers explica esta teoría teniendo en cuenta que nadie sabe quien es realmente Satoshi Nakamoto (creador del protocolo Bitcoin) y que el SHA-256 procede de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional estadounidense) es simplemente sarcástica y brillante.

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Por @Alvy — 6 de Junio de 2019

Amazon ha aprovechado la conferencia Re:Mars 2019 para mostrar su nuevo dron para el envío y de paquetes y para explicar las líneas en las que están trabajando. El objetivo son drones eléctricos capaces de transportar paquetes de hasta 2,2 kg (el 75-90% de los paquetes actuales son así), con un radio de acción de unos 25 km y envíos en menos de 30 minutos.

La idea es gestionar los drones automáticamente, que tengan controles sofisticados (cámaras térmicas, sónar, GPS, etc.) y sobre todo que sean seguros: sistema anticolisiones, manejo de situaciones como puede ser la aparición de un perro, presencia de personas, cables sobre el vecindario, etcétera. El vídeo bonito del dron experimental volando da una idea de cómo se verá. Otra cosa será cuando en vez de una casa en la campiña tenga que llegar a un barrio superpoblado de una capital, pero ya veremos entonces.

Por otro lado Amazon está modulando mucho su mensaje como puede verse en este otro vídeo sobre las operaciones con los nuevos robots de Amazon Robotics. El mensaje no es ya de un «nuevo robot tecnológicamente avanzado» llamado Pegasus con un número de modelo y sus capacidades; ni el de una «nave gigantesca completamente automatizada sin trabajadores». Es, literalmente: «Nuevos robots suponen nuevos trabajos».

Tanto el vídeo como la historia están marketroidemente hiladas con mimo para mostrar la bonita historia de superación de una de las jóvenes trabajadoras de la planta, que empezó de reponedora a media jornada llenando palets y cajas con pedidos, sin tener ni idea de robótica, y ahora «dirige una flota de 800 robots» (sic.) en el puesto de «Especialista en control de flujo de operaciones». Su trabajo consiste en entender cómo navegan los robots por la nave, detectar atascos, unidades estropeadas, planificar su organización e incluso entrenarlos.

El relato es como de cuento de hadas e independientemente de en qué grado sea cierto o esté edulcorado, deja ver un mensaje claro. Tan claro como una de las frases de la protagonista: «Mi trabajo no existiría sin estos robots». En un mundo en el que mucha gente teme ya perder su trabajo a manos de los robots Amazon rehuye el enfrentamiento con la idea de que esto no es un Robots vs. Humanos, sino de que hay que reforzar a las personas, no reemplazarlas, como decía el tecnólogo Tim O’Reilly.

Para mi gusto el vídeo está demasiado «sobreactuado» y el mensaje –especialmente a raíz de todo lo que se lee por ahí– resulta un tanto chocante. Pero, bueno, supongo que no se puede exigir mucho más a un «vídeo corporativo». Si Amazon ya recibe tremendas críticas por sus prácticas monopolísticas, las condiciones de trabajo y sus formas de actuar tanto con sus proveedores como con sus empleados, no sé yo si esta es la mejor forma de redimirse, pero en ello están.

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Por @Alvy — 3 de Mayo de 2019

La cuarta revolución industrial ha empezado. Robots, algoritmos, inteligencia artificial, internet de las cosas, coches autónomos… Las máquinas están sustituyendo muchos empleos. La clase media está en peligro. El futuro de los jóvenes está amenazado. ¿Estamos a tiempo de hacer algo?

– #MiEmpleoMiFuturo

La gente de WhyMaps lanzó hace una par de semanas junto con la Fundación COTEC para para la Innovación (COTEC) un documental/campaña titulado #MiEmpleoMiFuturo, sobre muchos de los temas de los que nos gusta hablar por aquí: robots, economía… y presentado de una forma didáctica, gráfica y amena. Está en YouTube en dos partes (aquí la segunda) de 15 minutos cada una.

El documental tiene una buena dosis de Hans Rosling y el concepto de pesimismo social (cuando no sabemos algo nuestros cerebros tienden a pensar que estamos igual o peor que en el pasado) y utiliza también el concepto de la ventana de Overton para plantear por qué algunas ideas son aceptables y otras no en política, lanzando al mismo tiempo una campaña en Change.org: Quiero que los robots faciliten nuestro trabajo, no que nos condenen a trabajos precarios donde ya han firmado más de 30.000 personas.

Que avancemos hacia un futuro utópico o distópico todavía depende de nosotros. El verdadero problema no son las máquinas, sino la falta de iniciativas políticas para aprovechar las ventajas que nos ofrece un mundo en evolución permanente. ¿Por qué no forma parte este tema del debate político? ¿Qué podemos hacer para que esto cambie?

– #MiEmpleoMiFuturo

Básicamente se trata de pedir a los representantes políticos (los mismos a los que votamos el otro día) que expongan sus propuestas sobre el futuro del empleo y cómo la tecnología está cambiando la idea de trabajo: horarios, sueldos, derechos, etcétera. Cosa que no hicieron durante la campaña.

También busca que la tecnología impacte de forma positiva en la sociedad. Que no beneficie a unos pocos y perjudique a la mayoría. Y que que el sistema educativo fortalezca las habilidades que nos hacen ser mejores que las máquinas. Entre otras muchas cosas: desarrollo de tecnología propia y un código ético para el uso de los algoritmos, los datos, la robótica o la inteligencia artificial .

Casi todo lo que se explica en el documental tiene mucho sentido y es fácil de entender –diría que incluso para público de todas las edades– aunque habrá a quien le encajen más y a quien le encajen menos las ideas.

Para mi gusto los vídeos son tremendamente densos con muchos conceptos y explicaciones por minuto, quizá demasiados, no todos de asuntos precisamente obvios. Está claro que son temas complicados de explicar teniendo en cuenta que hay que remontarse a las revoluciones industriales y tecnológicas y explicar muchas cosas sobre economía, sociedad, educación, política y tecnología. Se ve que tiene un gran trabajo detrás, y en cualquier caso merece la pena no sólo verlo pausadamente sino también hablar sobre él.

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Por @Alvy — 16 de Febrero de 2019

Los países más automatizados con robots del mundo / The Robot Report

Según The Robot Report esta es la clasificación mundial de los países más automatizados con robots en fábricas del mundo. Y aunque España ocupa un muy digno puesto #11, por encima de Canadá, Francia, Finlandia o Australia, en realidad hemos descendido un puesto respecto a hace una década: se nos han colado Taiwán y Dinamarca (y por otro lado Finlandia descendió varios puestos).

Hoy en día en España tenemos 160 robots por cada 10.000 trabajadores en nuestras fábricas, cuando hace una década eran 84, sólo la mitad. El promedio mundial es de 74 por cada 10.000, así que tenemos más del doble que la media. Comparativamente la «densidad de robots» en Corea del Sur es de 631 (cuatro veces más) pero la diferencia con gigantes como Estados Unidos no es grande: allí hay 189 por cada 10.000, tan solo un 18 por ciento más que en España. Entre los países en este sentido más atrasados está el Reino Unido, con 71, por debajo de la media.

Según Steve Crowe, editor de The Robot Report las razones por las que algunos países –como Estados Unidos– se mantienen arriba y han mejorado es porque han favorecido las fórmulas del tipo «Fabricado en Estados Unidos». En algunos países que han visto bajar su «densidad de robots», como Japón, se cree que es principalmente debido a que la industria automovilística ha sufrido diversas crisis, y también porque la fabricación se está llevando en muchas ocasiones a otros países asiáticos como China.

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