Por @Alvy — 3 de Mayo de 2019

La cuarta revolución industrial ha empezado. Robots, algoritmos, inteligencia artificial, internet de las cosas, coches autónomos… Las máquinas están sustituyendo muchos empleos. La clase media está en peligro. El futuro de los jóvenes está amenazado. ¿Estamos a tiempo de hacer algo?

– #MiEmpleoMiFuturo

La gente de WhyMaps lanzó hace una par de semanas junto con la Fundación COTEC para para la Innovación (COTEC) un documental/campaña titulado #MiEmpleoMiFuturo, sobre muchos de los temas de los que nos gusta hablar por aquí: robots, economía… y presentado de una forma didáctica, gráfica y amena. Está en YouTube en dos partes (aquí la segunda) de 15 minutos cada una.

El documental tiene una buena dosis de Hans Rosling y el concepto de pesimismo social (cuando no sabemos algo nuestros cerebros tienden a pensar que estamos igual o peor que en el pasado) y utiliza también el concepto de la ventana de Overton para plantear por qué algunas ideas son aceptables y otras no en política, lanzando al mismo tiempo una campaña en Change.org: Quiero que los robots faciliten nuestro trabajo, no que nos condenen a trabajos precarios donde ya han firmado más de 30.000 personas.

Que avancemos hacia un futuro utópico o distópico todavía depende de nosotros. El verdadero problema no son las máquinas, sino la falta de iniciativas políticas para aprovechar las ventajas que nos ofrece un mundo en evolución permanente. ¿Por qué no forma parte este tema del debate político? ¿Qué podemos hacer para que esto cambie?

– #MiEmpleoMiFuturo

Básicamente se trata de pedir a los representantes políticos (los mismos a los que votamos el otro día) que expongan sus propuestas sobre el futuro del empleo y cómo la tecnología está cambiando la idea de trabajo: horarios, sueldos, derechos, etcétera. Cosa que no hicieron durante la campaña.

También busca que la tecnología impacte de forma positiva en la sociedad. Que no beneficie a unos pocos y perjudique a la mayoría. Y que que el sistema educativo fortalezca las habilidades que nos hacen ser mejores que las máquinas. Entre otras muchas cosas: desarrollo de tecnología propia y un código ético para el uso de los algoritmos, los datos, la robótica o la inteligencia artificial .

Casi todo lo que se explica en el documental tiene mucho sentido y es fácil de entender –diría que incluso para público de todas las edades– aunque habrá a quien le encajen más y a quien le encajen menos las ideas.

Para mi gusto los vídeos son tremendamente densos con muchos conceptos y explicaciones por minuto, quizá demasiados, no todos de asuntos precisamente obvios. Está claro que son temas complicados de explicar teniendo en cuenta que hay que remontarse a las revoluciones industriales y tecnológicas y explicar muchas cosas sobre economía, sociedad, educación, política y tecnología. Se ve que tiene un gran trabajo detrás, y en cualquier caso merece la pena no sólo verlo pausadamente sino también hablar sobre él.

Relacionado:

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 16 de Febrero de 2019

Los países más automatizados con robots del mundo / The Robot Report

Según The Robot Report esta es la clasificación mundial de los países más automatizados con robots en fábricas del mundo. Y aunque España ocupa un muy digno puesto #11, por encima de Canadá, Francia, Finlandia o Australia, en realidad hemos descendido un puesto respecto a hace una década: se nos han colado Taiwán y Dinamarca (y por otro lado Finlandia descendió varios puestos).

Hoy en día en España tenemos 160 robots por cada 10.000 trabajadores en nuestras fábricas, cuando hace una década eran 84, sólo la mitad. El promedio mundial es de 74 por cada 10.000, así que tenemos más del doble que la media. Comparativamente la «densidad de robots» en Corea del Sur es de 631 (cuatro veces más) pero la diferencia con gigantes como Estados Unidos no es grande: allí hay 189 por cada 10.000, tan solo un 18 por ciento más que en España. Entre los países en este sentido más atrasados está el Reino Unido, con 71, por debajo de la media.

Según Steve Crowe, editor de The Robot Report las razones por las que algunos países –como Estados Unidos– se mantienen arriba y han mejorado es porque han favorecido las fórmulas del tipo «Fabricado en Estados Unidos». En algunos países que han visto bajar su «densidad de robots», como Japón, se cree que es principalmente debido a que la industria automovilística ha sufrido diversas crisis, y también porque la fabricación se está llevando en muchas ocasiones a otros países asiáticos como China.

Relacionado:

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 6 de Febrero de 2019

En este vídeo de Things You Might Not Know el bueno de Tom Scott y uno de los ingenieros del IEX, una de las bolsas de valores estadounidenses, similar al NASDAQ o el NYSE, cuentan cómo resolvieron el problema de la «diferencia de velocidad» que existía entre las operaciones de los traders humanos y los sistemas de High-Frequency Trading. El HFT es una forma de compraventa automatizada que se aprovecha de la ventaja de ser mucho más rápida para realizar cálculos y ejecutar sus algoritmos y recibir y enviar las órdenes de venta y compra a velocidades «imposibles», obteniendo pequeños márgenes de beneficio pero que se acumulan en grandes volúmenes negociados.

La «escalada armamentística» de los traders de HFT fue acercar sus centros de datos a las principales bolsas de valores, minimizando la distancia física y mejorando la velocidad de sus conexiones mediante fibra óptica, routers más potentes, enlaces de microondas dedicados… todo lo imaginable valía con tal de arañar algunos microsegundos. Me recordó un poco a la historia de los hackers del telégrafo. Al final llegaron a un punto absurdo en el que ya nadie podía ser físicamente más rápido. Pero la gente del IEX pensó que esa diferencia era injusta y que era conveniente ralentizar la información de modo que los operadores tradicionales y los de HFT pudieran trabajar en igualdad de condiciones.

La forma ingeniosa de hacerlo fue con un dispositivo consistente en 61 kilómetros de cable de fibra óptica enrollados en varios cilindros y metidos dentro de un contenedor. De este modo las señales se ralentizaban alrededor de 350 microsegundos, tiempo suficiente para «equilibrar» un poco el asunto. Aunque les costó negociar los permisos para hacerlo y había quien pensó que iba contra la lógica y que sería un desastre, el invento funcionó y desde entonces el IEX opera perfectamente.

Como bien dice Scott: «tal vez no sea la solución más barata, pero es ingeniosa, sencilla de llevar a cabo y práctica, casi imposible de hackear».

Relacionado:

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 30 de Enero de 2019

La idea tras Robomart es fácil de entender: si quieres comprar frutas o verduras sólo tienes que abrir una app en el móvil, solicitar el servicio y un Robomart autónomo se conducirá por sí mismo hasta donde estés. Recoges las frutas y verduras que te apetezcan, se te cobran y listo. Dicen que esto «es algo más que un concepto, pronto en las calles» y eso suena bien.

Una cosa es que el invento sea técnicamente posible: tecnología para ello hay, desde carritos y coches autónomos que reparten por las calles a sistemas de reconocimiento facial como el de Amazon Go para realizar el cobro por la jeta. Supongo que preparar un almacén en el que reponer los productos y tener controlado el inventario, etcétera no es mayor problema.

Otra cosa, con la que por desgracia yo soy cada vez más escéptico hasta que se produzca algún Gran Cambio, es que sea una idea realista: si vemos la situación del mundo del taxi ante la llegada de las VTC o de los repartidores de comida a domicilio es difícil pensar que en algunos sitios llegue alguien y decida que va a poner coches a rodar por las calles «compitiendo» con taxistas, VTC, repartidores y tiendas. Se supone que este invento reemplaza o complementa a las ventas callejeras en puestos de fruta, tenderetes y similares; teniendo en cuenta simplemente los permisos que se necesitan para eso y lo controlado que está en muchas ciudades… No sé yo. No le auguro muy buen futuro, aunque la idea sea simpática. Quizá en algunos países, ciudades o lugares abiertos a este tipo de nuevas ideas funcione; en las calles de otros lugares… sinceramente no lo veo.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear