Por @Alvy — 13 de Junio de 2013

Este artículo se publicó originalmente en Cooking Ideas, un blog de Vodafone donde colaboramos semanalmente con el objetivo de crear historias que «alimenten la mente de ideas».

Twitter es sin duda uno de los grandes éxitos de los últimos años: más de 200 millones de usuarios activos que envían unos 400 millones de tuits cada día. Vemos los códigos de los hashtags en televisión continuamente, nos asombramos con los trending topics y los personajes que tienen millones de seguidores y a nivel económico el servicio «del pajarito» tiene una valoración tan alta que es sencillamente incalculable.

Sin embargo, no siempre fue así: quienes estábamos por aquí a principios de los 2000 (se lanzó oficialmente en 2006) recordamos haber vivido su evolución, de dónde venía y cómo realizó la travesía del desierto que toda compañía exitosa debe cubrir hasta llegar a su destino. He extraído cinco detalles quizá no muy conocidos que creo que son interesantes para darse cuenta de que las cosas no siempre son tan fáciles como parecen.

1. Los tipos que inventaron Twitter ya habían inventado Blogger antes, además de otros servicios que fracasaron miserablemente. Sí, hablamos de Blogger, el que fuera más popular servicio de alojamiento de blogs hasta que Google lo adquirió y abandonó a su suerte. Curiosamente, Blogger nació como un proyecto colateral de una empresa fundada originalmente para crear videojuegos. Por otro lado, tras dejar Google y fracasar con un sistema de audioblogs llamado Odeo –que era otra de la modas de la época– surgió Twitter, nuevamente como un pequeño proyecto secundario desarrollado como herramienta interna. Moraleja: ni siquiera los creadores de los grandes éxitos saben muchas veces qué va a triunfar y qué va a fracasar.

2. Twitter se hizo muy popular a través de SMS. Cada país tiene sus circunstancias en cuanto a las comunicaciones; aunque en España Twitter se popularizó vía web en Estados Unidos su despegue se produjo entre otras cosas porque era muy popular a través de SMS y porque las tarifas de comunicaciones allí y en otros lugares son notablemente distintas. Lo mismo ha sucedido con otras redes sociales y sistemas de chat como Whatsapp, que donde mayor número de usuarios parece tener es en España.

3. Twitter ni siquiera se llamaba Twitter. Su primer nombre fue Twtrr, en la época de la moda 2.0 de los «nombres sin vocales». Al final acabó con el nombre completo más convencional que ahora conocemos. Otras funciones que tampoco existían y que inventaron los usuario (y no los creadores del servicio): los #hashtags temáticos y los RT (retuits). Y el primer lema para animar a tuitear era «¿qué estás haciendo?» y no «¿qué sucede?» lo cual probablemente ha generado más gerundios en las conversaciones que ningún otro sistema de comunicación.

Tw-Failwhale

4. La ballena «fail» fue el cachondeo de Twitter durante meses, si no años. Debido a su espectacular crecimiento, los servidores de Twitter no tenían capacidad para soportar a tantos usuarios simultáneamente; el servicio simplemente se rompía. Con el tiempo cambiaron la pantalla de error por una icónica y surrealista ballena, más conocida como Fail Whale, que se ha asociado con el «morir de éxito» de muchos proyectos. Pero el desánimo no les pudo y años después los ingenieros lograron una arquitectura bastante fiable que funciona sin problemas.

5. ¿Tuits con fotos? ¿Tuits desde el espacio? ¿Hashtags en la televisión? Pocos hubieran podido imaginar todas estas cosas cuando Twitter estaba naciendo «para hablar con los amigos», demostrándose una vez más que el futuro de muchos inventos no esta escrito, sino que depende de los usuos que la gente haga de ellos.

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