Por @Alvy — 16 de Marzo de 2016

Los tres malosos (con gorras y camisetas a rayas, verde y blanca) distraen a la empleada mientras el último de ellos instala un skimmer «copiador de tarjetas y PINes» encima del lector para pagos.

Tiempo total: 3 segundos.

Wikipedia: skimming – Los ladrones pueden instalar uno de estos dispositivos para copiar cientos de números de tarjeta de sus víctimas, así como sus PINes; los escenarios más típicos son restaurantes, bares y locales en los que la tarjeta se «pierde de vista» en el momento del pago. También sucede en cajeros automáticos, gasolineras y otros lugares en los que se instalan lectores de tarjetas.

Como se ve en el vídeo(*) la «carrera armamentística» del fraude sigue evolucionando: el skimmer se coloca simulando ser parte del lector auténtico; está fabricado con ese propósito. Tras el pillaje a los chorizos les basta descontar el coste de haberlo abandonado en la tienda (aunque algunos tienen tanta habilidad que incluso lo recuperan pasadas unas horas sin dejar rastro.)

Lo que se ve en el vídeo es la película de la tienda, incluyendo superpuestas las transacciones de la caja registradora (en efectivo). Cuando algún cliente vaya a pagar con tarjeta el skimmer copiará su número y capturará el PIN que introduzca para enviarlo a través de la RED o wifi a los ingeniosos ladronzuelos. Con eso podrán realizar operaciones fraudulentas hasta donde les permitan los límites de las tarjetas. La más típica: sacar dinero de un cajero automático clonando la tarjeta y usando el PIN.

Eso por esto que las «tarjetas con chip» y los métodos para sacar dinero del cajero a través del móvil comienzan a ser buenas alternativas más seguras que el tradicional PIN de cuatro dígitos. Además de esto la costumbre de revisar cada día la cuenta del banco es una precaución básica por si acaso aparecen «transacciones extrañas» que se puedan denunciar rápidamente.

Más sobre esta técnica de fraude con tarjetas:

(*) Irónicamente la lista de transacciones que se ve superpuesta en el vídeo está ahí para vigilar al vigilante, en este caso a los empleados cuando realizan los cobros de los productos y entregan el cambio.

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