
Francia ha pasado de considerar marginales los secuestros relacionados con criptomonedas en 2024 a contabilizar unos 30 casos en 2025 y más de 40 delitos en los cuatro meses que llevamos de 2026. El patrón es siempre similar: quienes dan las órdenes están en el extranjero, quienes las ejecutan son jóvenes, a veces incluso menores de 18 años. Son «comandos» de 4 a 20 personas contratadas por unos pocos miles de euros para vigilar o atacar a los objetivos, a veces secuestrándolos para que «suelten las claves». En otras palabras: usan el famoso método criptográfico de la manguera de goma (o «llave inglesa de 5 dólares»). Pam, pam, pam.
Lo peor del asunto es que ya no van solo a por los empresarios del mundo cripto: también atacan a familiares y a gente mal identificada por culpa de datos erróneos o procedentes de filtraciones. En Anglet ataron con cables eléctricos a una madre y a sus hijos de 10 y 13 años, mientras golpeaban al padre y al abuelo, aunque buscaban al antiguo propietario de la casa, que simplemente se la había prestado. En Borgoña secuestraron a una madre y a su hijo de 11 años para presionar al padre. Tras robar efectivo, joyas, lingotes y un rifle que había en la casa, con lo que no contaban es que había un plazo de siete días antes de que la transferencia que pedían en criptomonedas (400.000 euros) fuera efectiva; pudieron ser rescatados por la policía en menos de 24 horas y hubo 7 detenidos. Y luego está el tremebundo caso de David Balland, cofundador de Ledger al que los secuestradores llegaron a amputarle un dedo para exigir un rescate (unos 4 millones de euros). ¡Glups!
Pavel Durov, el CEO de Telegram, ha relacionado los diversos fallos de seguridad que ha habido en algunas empresas con los de la Agencia de Seguridad Francesa, a la que aprovecha para lanzarle una tarascada. Viene a decir que combinando filtraciones como las de Ledger, que en 2020 expuso cerca de un millón de correos electrónicos, con unos 272.000 registros completos con la identidad, dirección postal, email y teléfono de la Agencia dice se ha creado un caldo de cultivo perfecto para el crimen. Y que encima el Estado francés (donde ya hay una funcionaria acusada de haber buscado en los registros de Hacienda para vender datos sobre propietarios de criptodivisas) quiere recopilar también mensajes privados y más identificaciones personales.
(Vía Le Monde + Le Point + Le Parisien + El País vía Pavel Durov, el CEO de Telegram.)
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