
El cohete que lanzará la misión aún protegido por la torre móvil de servicio, que será convenientemente retirada para que despegue – ESA
Todo está listo en el espaciopuerto de Kourou para el lanzamiento del satélite FLEX de la Agencia Espacial Europea (ESA) a bordo de un cohete Vega-C. Le acompañará en su viaje el Sentinel-3C. El despegue está previsto para las 3:21, hora peninsular española (UTC +1) del día 15. Eso es esta próxima madrugada.
Si en tu zona horaria cae un poco mejor o si eres insomne lo podrás seguir a través de Internet a partir de las 2:45, de nuevo hora peninsular española.

Impresión artística de FLEX en órbita – ESA
FLEX, de FLuorescence EXplorer, EXplorador de FLuorescencia, tiene como objetivo medir el estado de salud de la cobertura vegetal de nuestro planeta. Para ello medirá la fluorescencia de la clorofila inducida por el Sol.
Es la primera vez que seremos capaces de medir tal cosa desde el espacio con un satélite diseñado ex profeso para ello. Se encargará de ello el instrumento FLORIS, Fluorescence Imaging Spectrometer, Espectrómetro de imágenes por fluorescencia, que funciona en el rojo y el infrarrojo cercano. Aunque en realidad es un dos en uno.
El espectrómetro en alta resolución (HR) mide con precisión la señal de fluorescencia, mientras que el espectrómetro en baja resolución (LR) permite obtener un índice extra que indica el nivel de fotoprotección de las plantas, ademas del contenido de clorofila o la cantidad de vegetación que hay. Ambos comparten un telescopio común para captar la luz a analizar.
La fluorescencia de la clorofila es un indicador indirecto del estado de salud de las plantas y gracias a los datos que obtenga FLEX podremos medir la eficiencia fotosintética de la vegetación terrestre; analizar el impacto del estrés hídrico, térmico, nutricional y biótico, como por ejemplo el causado por infecciones, en las plantas; y mejorar los modelos del ciclo del carbono y del clima. También puede echar una mano con la seguridad alimentaria, algo que cada vez será más importante.
Todo esto lo hará desde su órbita sincrónica al Sol de 814 km de altitud y 98,64° de inclinación con una resolución de 300 metros por pixel, lo que no está nada mal. Las medidas que habíamos conseguido hasta ahora con otros satélites no pensados específicamente para esta misión eran mucho más groseras pero sirvieron para demostrar la validez del concepto.
El tiempo de revisita es de 27 días en el Ecuador, lo que en el peor de los casos permitirá seguir la evolución de cada una de esas parcelas de 90.000 metros cuadrados en las que va a dividir la Tierra con 47 tomas a lo largo de los tres años y medio previstos de duración de la misión, que le permitirán cubrir al menos tres ciclos estacionales de vegetación en los hemisferios norte y sur. Pero Finlandia, por ejemplo, tendrá imágenes casi a diario. Es lo que tienen las órbitas sincrónicas al Sol.
Aunque FLEX lleva a bordo propelentes como para que sea factible extender su misión hasta los cinco años.
El investigador principal de la misión es José Moreno, director del Laboratorio de Observación de la Tierra de la Universitat de València (LEO), grupo que ha sido una parte imprescindible del desarrollo científico y técnico de la misión. Aunque como es habitual hay otros grupos europeos involucrados en el proyecto.
Como decía arriba lo acompaña en su viaje al espacio el Sentinel-3C, el tercero de este modelo de satélites del programa Copérnico. Que aunque en principio está diseñado para monitorizar el agua sobre nuestro planeta es también capaz de observar la Tierra. De hecho lleva a bordo el espectrómetro OLCI que está especialmente diseñado para ello.

Impresión artística de FLEX, que es el que va por delante, y el Sentinel-3C, que lo sigue a pocos segundos, trabajando juntos – ESA
Además la fluorescencia inducida por el Sol es un indicador indirecto y por ello requiere de medidas complementarias que se encargará de obtener Sentinel-3C. Por eso ambos satélites se lanzan juntos y van a trabajar en tándem.
Me ha echado una mano a la hora de escribir esta anotación –o las dos– Luis Alonso, quien trabajó durante 25 años en la definición de misión y ahora va a colaborar con la ejecución del plan de validación. Los errores que se puedan haber colado son míos. ¡Mil gracias!
