
La DXRacer Tank ya lista para su uso – Wicho/Microsiervos
Nos escribieron de DXRacer para ofrecernos probar una silla gaming de su catálogo. No soy un gamer para nada. Pero sí el informático en mi trabajo, lo que debe ser lo más parecido a un gamer en cuanto al número de horas que paso sentado delante del o los ordenadores. Así que acepté encantado¹.
Por mi estatura la escogida –o más bien la que tenía que ser– fue la Tank, una «silla gamer resistente para jugadores grandes y altos». Esto es para personas de a partir de 190 centímetros de altura y hasta 180 kilos de peso. La base del asiento es de 63 centímetros de ancho y 61,5 de fondo , así que ríete tú de los asientos de los aviones. El respaldo mide 90 centímetros de alto, así que nada de desnucarte en la silla.
Está disponible en tela gris o ébano o en polipiel negra. Tras consulta familiar decidí pedirla en tela ébano porque experiencias pasadas con productos con ese acabado, aunque no de esta marca, así lo sugirieron.
Un Meccano de casi 40 kg

Unas vienen y otras se van – Wicho/Microsiervos
La silla llega en un pedazo de caja de 92×78×36 centímetros que pesa 39 kilos. Así que lo mismo necesitas ayuda para meterla en casa o en la oficina. Yo pude usar un carretillo manual para evitarme tener que arrastrar la caja y jugarme una hernia.
Lo primero que te encuentras al abrirla es una enorme cartulina con la marca en cuyo reverso están las instrucciones. Debajo, perfectamente empaquetadas y organizadas por capas, vienen las distintas partes de la silla y las herramientas –dos llaves allen– que necesitas para montarla.

Por capas, como los ogros – Wicho/Microsiervos
El proceso no tiene mayor complicación:
- Empiezas colocando las cinco ruedas de poliuretano de 75 milímetros a presión en la base de aluminio reforzado de 80 centímeros de diámetro.
- En el hueco central de la base encaja el pistón hidráulico, que tiene una certificaciópn BIFMA (Business and Institutional Furniture Manufacturers Association, Asociación de fabricantes de mobiliario para empresas e instituciones) Clase 4. Esto quiere decir que ha sido probado para soportar más de 100.000 ciclos de subida y bajada con una carga de 113 kilos sin fugas, colapsos ni fallos estructurales y que está certificado para ocho horas de uso diarias. Que, la verdad sea dicha, igual son pocas para un gamer. Pero para mí son más que suficientes.
- Hecho esto, toca encajar el respaldo con el asiento, quizás la parte más complicada por el peso de los dos elementos, aunque hay unas guías que lo facilitan. Si tienes alguien que te eche una mano mejor, aunque yo pude hacerlo solito. Van dos tuercas a cada lado que luego quedan ocultas por unas tapas que se fijan en su sitio con imanes.
- Luego tienes que darle la vuelta a todo este mamotreto –no lo he podido pesar pero son treinta y pico kilos– para atornillar el mecanismo de inclinación en la parte inferior del asiento. Son otras cuatro tuercas que en este caso no llevan ningún embellecedor pero es que tampoco quedan a la vista.
- Una vez hecho esto toca encajar la parte de arriba del pistón en el hueco correspondiente del mecanismo de inclinación y luego poner la silla de pie.
- Con ella en pie puedes colocar el reposacabezas y el soporte lumbar, que se sujetan mediante imanes, así que nada de velcros que hagan ruido o degarren la tela.
Con esto la silla queda montada y ya lo que queda es sentarte en ella y ajustarla a tus preferencias.
Ajusta, que algo queda
El primer ajuste que hice fue el de la altura del asiento, que en esta silla puede ir de un mínimo de 48,5 cm a un máximo de 58 cm. Aunque aquí he de decir que a pesar de que tengo los brazos largos la palanca de regulación de altura, que queda hacia atrás y a la derecha cuando te sientas, casi me queda algo lejos.
Tanto la subida como la bajada son suaves y luego la silla no cambia de altura. Supongo que ahí se nota lo del pistón clase 4. Aunque también es verdad que sólo hace un par de semanas que la vengo usando. Pero es de suponer que con el tiempo siga así: lo de los 100.000 ciclos y las ocho horas de uso diarias deberían dar para entre 10 y 15 años.
Con la silla a la altura adecuada ajusté la posición del reposacabezas y del soporte lumbar.
Y empecé a alucinar. Por fin tenía una silla que me permitía apoyar la cabeza y que me sujeta bien la parte baja de la espalda. Sé que las comparaciones son odiosas pero es que el respaldo de la que tenía antes, de marca desconocida y probablemente comprada al mejor postor, apenas si me llegaba a la altura de los omóplatos.
Otro ajuste que se puede hacer es el de los reposabrazos, que según el fabricante se ajustan en 4D: hasta 75 milímetros en altura; hasta 36 de atrás hacia adelante; hasta 24 de izquierda a derecha; y hasta 50 grados de rotación de dentro a fuera, aunque va por clics, no es libre del todo.
Y eso fue otra experiencia nueva al poder tener los brazos apoyados a una altura cómoda para teclear o utilizar el ratón, nada de tenerlos en el aire y tener que hacer fuerza para mantenerlos en la posición adecuada. Que sí, que con el tiempo te acostumbras y no te das cuenta, pero al final estás haciendo fuerza muchas horas.
El respaldo puedes inclinarlo hacia atrás hasta 135 grados con otra palanca que está a la derecha. Y tiene un ajuste de balanceo de 15 grados independiente de la inclinación. Pero si bien el respaldo queda reclinado en la posición que escojas el mecanismo de balanceo no tiene la opción de dejarlo en una posición determinada. O lo bloqueas o lo dejas actuar, pero no puedes hacer, por ejemplo, que la parte frontal del asiento quede un poco elevada. Bueno, sí puedes haciendo fuerza con las piernas y la espalda, pero no se queda en esa posición.
Un pedazo de silla
Creo que motu propio nunca se me habría ocurrido comprar una silla gaming DXRacer. Pero ahora que he podido probar una no entiendo por qué no lo he hecho antes. Una DXRacer o cualquier otra silla decente, que espalda no hay más que una.
Esta silla en concreto me ha parecido espectacular, aunque insisto en que la que tenía antes es muy mala. La calidad de construcción es impresionante. Los materiales tiene pinta de que van a durar y durar. Y, por supuesto, es comodísima.
Eso sí, no es barata: sale en 539 euros. Gastos de envío y dos años de garantía incluidos. Pero también es verdad que debe ser de las más caras de la gama del fabricante, algo a lo que estamos acostumbrados quienes nos salimos de la media.
De todos modos, si te interesa, hay otras opciones más baratas en la gama de DXRacer a partir de unos 250. Y no olvides que tienes dos semanas para probarlas.
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¹ Terminada la prueba he podido quedarme con la silla, lo que agradezco mucho.


