Por @Wicho — 12 de Septiembre de 2018

Aunque el plenario del Parlamento Europeo votó el pasado mes de julio contra los artículos 11 y 13 del reglamento revisado sobre protección de la propiedad intelectual una nueva votación llevada a cabo el 12 de septiembre de una nueva versión revisada del reglamento los ha vuelto a poner en juego.

El artículo 11, también conocido como el impuesto a los enlaces, permite a los editores de prensa exigir una licencia para que puedas por enlazar sus contenidos si al hacerlo incluyes más de dos palabras seguidas del título del artículo enlazado. Eso afecta a la forma en la que muchos enlazamos, usando precisamente el título del artículo enlazado, o cosas como las previsualizaciones al estilo de las que hace Facebook o pequeños extractos como los de Google.

En cualquier caso leyes muy similares que están en vigor en Alemania y en España y que buscaban que los editores de noticias pudieran cobrar por que les enlazaran demostraron fracasar espectacularmente a la hora de generar ingresos. Otra cosa son los efectos «acongojantes» que el artículo 11 pueda tener sobre lo que los usuarios publicamos.

El artículo 13 exigirá a cualquier sitio al que los usuarios puedan subir contenidos que instale filtros para detectar si lo que se está subiendo está sujeto a derechos de autor –lo que no quiere decir que al subirlos se estén violando estos, ojo– y además prevé responsabilizar al sitio en el caso de que se cometa una infracción. ¿Pre-crimen? Que se lo digan al pianista James Rhodes, quien vio como una grabación hecha por él mismo en su casa de una pieza de Johan Sebastian Bach interpretada por él mismo era bloqueada por Sony durante unos días porque decían tener los derechos sobre la obra. Pero en peor; veréis cuando empecemos a querer compartir memes basados en alguna imagen o vídeo popular como la famosa bronca de Hitler en La caída.

Afortunadamente los procedimientos europeos son tan complicados que no todo el pescado está vendido. El resultado de la votación de hoy ha fijado la posición negociadora del Parlamento Europeo para las reuniones que tendrán lugar en los próximos meses con el Consejo Europeo en las que la Comisión Europea hará de intermediaria entre ambos. Seguramente podían haberlo hecho más complicado pero no se me ocurre muy bien cómo.

Estas negociaciones llevarán, en teoría, a una posición común compartida por el Parlamento y el Consejo, posición que se votará de nuevo, probablemente a finales de 2018 o principios de 2019, antes de las elecciones europeas.

Así que aún tenemos tiempo de pedir a nuestros europarlamentarios que se lo piensen mejor y que defiendan los intereses de quienes les votamos y no los de los lobbies que parecen manejarlos a su antojo.

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