Por Nacho Palou — 30 de Noviembre de 2016

TL;DR: no se sabe.

Una forma rápida de convertir mentalmente temperaturas cuando están expresadas en grados Fahrenheit (°F) es tomando como referencia que 100°F es la temperatura del cuerpo humano — más o menos, es 96°F.

Sin embargo, lo cierto es que la escala de temperaturas Fahrenheit no tiene un sentido lógico que sea evidente: marca, por ejemplo, 32° para la temperatura de congelación del agua, la temperatura equivalente al 0 en la escala Celsius.

De hecho, en realidad se desconoce cómo porras Daniel Gabriel Fahrenheit estableció esa escala tan aparentemente arbitraria, aunque este vídeo de Veritasium (con subtítulos en español) da una explicación plausible. Porque en realidad no se sabe con certeza.

La conclusión que se puede sacar es que la escala Fahrenheit se adoptó porque los termómetros de Fahrenheit funcionaban mejor como instrumento (fueron los primeros en emplear mercurio) y medían siempre lo mismo, más o menos. Así que el asunto de la lógica de la escala quedó en segundo plano.

Igual que sucede con los pies o con las pulgadas se puede admitir también que la escala Fahrenheit «describe» la temperatura de un modo que se puede comprender prescindiendo de la exactitud. Pero estamos en 2016 y la escala Fahrenheit hace tiempo que fue superada por la escala Celsius. En 2016 sólo utilizan la escala Fahrenheit un puñado de pequeños países: Islas Caimán, Bahamas y Belice. Y EE UU.

Claro que los defensores de la escala Kelvin podrían decir que la escala Celsius es arbitraria. Ya los estoy oyendo por la ventana: ¡El cero sólo es absoluto en la escala Kelvin!, chillan indignados.

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