Por Nacho Palou — 18 de Julio de 2016

Se fabrican 15.000 latas de refresco cada segundo así que es fácil, apunta Bill, «pasar por alto la ingeniosa e interesante ingeniería que hay detrás de cada uno de estos envases.»

«La lata podría tener forma de esfera —explica Bill— que requiere menos superficie para dar cabida al mismo volumen. Eso permitiría utilizar menos aluminio por unidad. Además en una esfera se reparte mejor la presión», lo que reduce los puntos de rotura. Pero una esfera es poco práctica de utilizar y de almacenar y transportar.

Un cubo, por otro lado, es más fácil de fabricar, pero «sería incómodo beber de un envase con forma cúbica». También un rectángulo tiene más puntos de rotura, por lo que las paredes deben más gruesas, requiriendo más cantidad aluminio. Otra ventaja para el cilindro es que es un diseño muy eficiente a efectos de almacenamiento y transporte.

Así que el bote de refreso cilíndrico es en realidad una combinación de ambas formas, esférica y cúbica. Un diseño que aprovecha y combina lo mejor de ambos envases a la vez que minimiza los inconvenientes de cada uno de ellos.

El resto del vídeo se explica el proceso de fabricación de una lata de refresco, el cual comienza como un disco de aluminio que se estira en varias fases. Luego vienen el resto de partes: el cuello, el fondo, la tapa, la anilla...

Diametro trapa lata refresco

Como curiosidad, en los años 1960 el diámetro de la «tapa» superior de la lata medía 60 mm. Posteriormente primero se redujo a 57 mm, meintras que en la actualidad su diámetro es de 54 mm: «una diferencia de 6 mm pero que, teniendo en cuenta que se fabrican más de 100.000 millones de latas cada año, esa pequeña diferencia ahorra 90 millones de kilos de aluminio, cada año.»

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