Example.com es el dominio de ejemplo por excelencia y ha sido rediseñado recientemente. Ahora está en varios idiomas… pero igual de vacío que siempre. Es uno de los más peculiares dominios de internet, que se usa, apropiadamente, como ejemplo en documentación de todo tipo. La gente lo utiliza cuando quiere mencionar un nombre de dominio de internet genérico (como el que dice pepito o fulanito).
Lo divertido es que example.com ha acabado siendo un sitio bastante visitado y consultado, que además es sabido recibe correos a toneladas (del tipo para: [email protected])… como le sucede al pobre propietario de DoNotReply.com. Todo esto aunque el dominio en sí no sirve para nada más; es como un gran agujero negro.
La IANA (Autoridad de Internet para la Asignación de Nombres y Números) es la propietaria del dominio; nadie lo puede registrar ni transferir. El RFC 2606, publicado en junio de 1999, hizo que example.com, example.net y example.org quedaran reservados para siempre. De ese modo quien escribe un tutorial puede evitar inventarse dominios que podrían pertenecer a otra persona e interferir de algún modo con su funcionamiento normal. Ese documento reserva también .test, .example, .invalid y .localhost para usos técnicos. Burocracia internetera de máximo nivel.
Un dominio con historia
La primera captura de example.com disponible en la Wayback Machine es del 20 de enero de 2002 y muestra una página maquetada con tablas y el logotipo de ICANN. En 2013 ya había una versión con esquinas redondeadas y el título «Example Domain». En 2025 desapareció, para reaparecer hace unos días con el cambio más vistoso: una versión más limpia, moderna y en varios idiomas, entre ellos el español.
La página incluye un poco de código JavaScript para crear un efecto animado con los idiomas, que se muestra dependiendo del navegador y de si quien hace la visita es un humano o un bot. Hace unos meses ya habían añadido un favicon vacío (el icono para navegadores) para evitar peticiones innecesarias al servidor.
La IANA explica que ofrece esta página por cortesía, pero desaconseja crear aplicaciones que dependan de ella; por ejemplo es mala idea usarla como una forma de comprobar que una conexión funciona.
Curiosamente, ejemplo.com, el equivalente en español, no es propiedad de la IANA (tampoco el .net ni el .org), como supongo que sucederá con los equivalentes de otros cientos de idiomas. Alguien lo registró en 1985 (¡visionario!) y debe estar esperando su oportunidad, porque lo vende por 200.000 euros. Dudo mucho que lo valga, a menos que a alguien le haga ilusión comprarlo para comenzar a recibir millones de correos dirigidos a [email protected].
(Vía DebugBear.)
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