¡Grandísimo remember! Se llama Afterglow y es un proyecto de preservación de software antiguo que permite ejecutar en los Mac actuales el mítico salvapantallas After Dark. Tostadoras voladoras incluidas, por supuesto.
After Dark fue un software capaz de demostrar que se podría ganar dinero con los salvapantallas. Omnipresente en los años 90 en los Mac de casa y las oficinas (creo que también existió luego para Windows) nació cuando los salvapantallas todavía tenían una utilidad real: evitar que las imágenes fijas «quemaran» los monitores CRT.
El caso es que aquellos módulos entre los que se podía elegir acabaron convirtiéndose en pequeñas obras de arte digitales, a veces bonitas, surrealistas o simplemente psicodélicas. After Dark, de la no menos mítica Berkeley Software, se vendió a paladas, una versión tras otra, con nuevos módulos para añadir a la lista. Llegó a alacanzar acuerdos con Paramount para Star Trek y con Disney, Marvel, Warner-Bros y hasta Los Simpsons; surgieron tantas versiones que es difícil llevar la cuenta.
Lo más increíble de este Afterglow es que no recrea ni adapta aquellos salvapantallas, sino que ejecuta el código original para procesadores Motorola 68000 de la época. Utiliza un emulador llamado Musashi, pero sin necesidad de una ROM de Apple ni de instalar el Mac OS clásico. Los módulos no vienen incluidos por cuestiones de derechos, pero se pueden importar desde imágenes de disco o, lo más cómodo, desde Internet Archive, sin salir de la aplicación. (Requiere macOS 15 o posterior, eso sí).
Además de ejecutarlos en una ventana o a pantalla completa, Afterglow incluye un módulo de salvapantallas para macOS, al que se accede después de instalarlo y arrancarlo a través del menú Afterglow / Settings / Screen Saver / Install, de modo que luego se puede seleccionar en Apple / Ajustes del Sistema / Fondo de Pantalla / Salvapantallas / Otro / Afterglow para que funcione exactamente igual que antaño. Además los módulos se pueden controlar con la clásica selección aleatoria, imitando a un CRT, cambiando tamaños, sonido, velocidad y algunos valores más.
Es un proyecto no comercial y por ende gratuito, sin relación con Berkeley Systems ni con los actuales propietarios de los derechos… Así que a ver si dura. Lo mejor es que tres décadas después, las tostadoras voladoras (Flying Toasters) pueden volver a cruzar la pantalla haciendo que el salvapantallas vuelva a ser el espectáculo que merece.
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